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La muestra, que permanecerá el vestíbulo del centro hasta final de temporada, ha rescatado de almacenes y archivos todo tipo de documentos y objetos que sirvieron para recrear el mundo fantástico de Nieva.
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La muestra, que permanecerá el vestíbulo del centro hasta final de temporada, ha rescatado de almacenes y archivos todo tipo de documentos y objetos que sirvieron para recrear el mundo fantástico de Nieva. (Foto: Antonio Castr0)

'Pelo de tormenta', exposición de homenaje a Nieva

Homenaje a Nieva en el Centro Cultural de la Villa

miércoles 15 de abril de 2026, 08:02h
Actualizado: 15/04/2026 08:30h

El Centro Cultural de la Villa rinde homenaje al creador Francisco Nieva con una exposición que recupera los materiales del montaje de su Pelo de tormenta. El Centro Dramático Nacional, que dirigía Juan Carlos Pérez de la Fuente, afrontó en 1997 uno de los montajes más espectaculares de su historia. Cuando, el 20 de marzo de 1997 se estrenó en el María Guerrero Pelo de tormenta, Nieva era ya uno de los principales dramaturgos y escenógrafos de España. Sin embargo, este texto, calificado como re-ópera, presentaba numerosos inconvenientes y solo desde un teatro público podría haber afrontado su puesta en escena.

Pérez de la Fuente apostó fuerte y acertó de pleno. Para comenzar, el patio de butacas y el escenario del teatro se desmontaron totalmente (ya lo había hecho Lluís Pasqual para Eduardo II y El Público) colocando al público en los palcos y en graderíos provisionales. La acción se desarrollaba como en una gran plaza de pueblo. El director se rodeó de un equipo artístico y técnico de primer orden. La escenografía fue de José Hernández, el vestuario, según dibujos de Pedro Moreno, de Eva Arreche y Rafael Garrigós. Este último ha sido el comisario de la exposición. Manuel Balboa compuso una gran partitura. Un extenso elenco encabezado por Pilar Bardem, Rossy de Palma, Paco Maestre, Ana María Ventura, Agata Lys, Emilio Gavira, Fernando Chinarro… pobló los pasillos del histórico teatro con los personajes disparatados del autor manchego. Así, hasta cuarenta artistas en escena. El espectáculo resultaba por momentos, fastuoso y tuvo el respaldo inmediato del público. Se repondría al comienzo de la temporada 97-98.

La muestra, que permanecerá el vestíbulo del centro hasta final de temporada, ha rescatado de almacenes y archivos todo tipo de documentos y objetos que sirvieron para recrear el mundo fantástico de Nieva. Los trajes que se exhiben proceden del Centro Dramático Nacional. El Centro de Documentación Teatral ha cedido las fotos del montaje y de los preparativos que captó Chicho (Juan Antonio Díaz) un fotógrafo imprescindible para documentar el teatro del final del siglo XX, sobre todo, el independiente. Se muestran los bocetos de vestuario y escenografía como auténticas obras de arte. Este conjunto nos da idea de que en aquella producción se reunieron los mejores creadores del teatro español. Difícilmente podremos volver a ver un espectáculo de ese nivel, ni en un teatro público.

Han pasado diez años desde la muerte de Francisco Nieva, al que, por cierto, el ayuntamiento dedicó una calle por iniciativa de los cronistas de la villa, en el desarrollo urbano de la antigua Mahou. En este tiempo solo se ha recuperado una obra suya, Coronada y el toro, y se revisó una versión de La paz, de Aristófanes. El homenaje del Centro Cultural de la Villa sirve para recordar al singular artista que se apartó de los caminos trillados de la escena española, en la

que abrió un capítulo personalísimo. Desde su aparición como escenógrafo, en la década de los sesenta, de la mano de directores como Narros, Alonso o Marsillach, se vio que sus fuentes de inspiración tenían poco que ver con lo que se hacía en nuestros escenarios. No conseguiría estrenar como dramaturgo hasta 1976 cuando se pudieron ver Sombra y quimera de Larra, La carroza de plomo candente o El combate de Opalos y Tasia. La consagración no le llegaría hasta Coronada y el toro, el año 1982 y también en el María Guerrero y que también dirigió.

Para la inauguración de la exposición se ha conseguido reunir a una buena parte del elenco y del equipo artístico, lamentando la desaparición de protagonistas como José Hernández, Pilar Bardém o Paco Maestre. Los casi treinta años transcurridos han dejado huella humana, aunque no han afectado a la calidad de aquella propuesta. Sería deseable que algunas de las obras de Francisco Nieva se incorporaran al repertorio español del siglo XX. Aunque no soy muy optimista sobre ello.

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