Juan Carlos Pérez de la Fuente afronta uno de los grandes retos que puede tener un director de escena: montar El jardín de los cerezos, la gran obra de Chejov.
De las muchas propuestas que han llegado a nuestros escenarios, desde que en 1932 se estrenara en el teatro Español, dos se mantienen en la memoria de los buenos aficionados al teatro. En 1960 José Luis Alonso la dirigió en el teatro María Guerrero con María Dolores Pradera y, en el mismo escenario, William Layton con una esplendorosa Julia Gutiérrez Caba, el año 1986.
Ahora sube al escenario del Fernán Gómez con trece actores -¡bien por un teatro público- a las órdenes de un director que nunca se ha enfrentado a este autor, pero que ahora lo hace a lo grande. Ignacio García May es el responsable de la nueva adaptación: “Esta no es la historia de una familia que pierde una finca. Es la historia de todo un país, de una sociedad que se pierde a sí misma. La lección que se extrae de aquí es extraordinariamente simple y contundente: si no cuidas lo tuyo, lo perderás. Si no estas pendiente de lo que te pertenece, lo perderás y luego vas a llorar. Las lágrimas, entonces, no te servirán de nada”.
En este repertorio ecléctico que está programando Pérez de la Fuente, hemos saltado del final del siglo XX, con el musical Rent, al comienzo del mismo siglo. Teatro diferente pero con una premisa común: que, independientemente de la época en que se estrenó, sigue impactando al espectador.
Según el director, “Chejov era un hombre progresista, no revolucionario, no buscaba la revolución. La escribió en 1902 y se estrenó dos años más tarde ¿cómo es posible que este hombre intuyera lo que iba a pasar en el mundo? Podemos pensar que era premonitorio. Es el más moderno de los autores. Sí hemos partido de una idea porque él decía: me interesan los seres humanos, después, todo lo demás. También pedía que no se manipulara a sus personajes ideológicamente para dejar que lleguen al futuro y que sea el público quien los juzgue. He querido montarla ahora porque nos llega el ruido de la calle, porque es el momento de mayor confusión que yo he vivido, todo se está deteriorando. Esta es una obra que va más allá de la anécdota de aquella Rusia”.
Carmen Conesa, recién salida del musical Cabaret, se convierte en Liuba Andreyevna Ranevskaia, la matriarca de una familia a la que ha llevado a la ruina con su despilfarro. Les queda su finca, con el hermoso jardín de los cerezos. Pero, si quieren recuperar su capital, solo les ofrecen la posibilidad de venderla, talar el jardín, derribar la casa y construir viviendas para turistas. Y quien les ofrece esta opción es Lopajín (Chema León) uno de los arquetipos masculinos más deseados del siglo XX. El reparto de esta producción cuenta con actores consagrados y otros de las nuevas generaciones, que pueden pisar fuerte: Markos Marín, Marta Poveda, Juanma Cifuentes, Cristina Marcos, Chema de Miguel, Borja Maestre, Helena Ezquerro, Manuel Maciá, Noelia Marló y José Gonçalo Pais.
La escenografía es de Juan Carlos Pérez de la Fuente e Isi Ponce; el vestuario de Rosa García, la iluminación de José Manuel Guerra y el espacio sonoro de Ignacio García.
El jardín de los cerezos estará en el teatro Fernán Gómez desde el 15 de febrero hasta el 12 de abril.