En el Centro de Emergencia Temporal Las Caracolas, en Villa de Vallecas, la Navidad llega envuelta en ilusión, juguetes y roscón de Reyes con chocolate caliente, pero también en esperanza. En este recurso municipal viven personas en situación de emergencia social y familias solicitantes de asilo o protección internacional, que han dejado atrás su hogar sin saber muy bien qué encontrarían al llegar a Madrid.
Entre ellas está Angélica Sánchez. Venezolana, madre de tres niños pequeños (unos gemelos de dos años y un hijo mayor de cinco) llegó a Madrid hace unos meses y ahora se encuentra en plena solicitud de asilo. Desde hace tres meses vive en Las Caracolas. No imaginaba que pasaría allí la Navidad. Y mucho menos que su hijo mayor estaría encantado y acabaría diciendo que no quiere marcharse porque se siente como en casa, a pesar de la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran. "Yo pensé que iban a ser unas Navidades tristes, deprimentes al estar alejados del resto de nuestra familia", confiesa. "Pero todo lo contrario, han hecho magia. Aquí se ve el amor que le ponen para que los días sean especiales. Los niños están felices, juegan con otros niños y hay actividades todos los días. Eso nos quita una preocupación enorme como padres".
La magia de la Navidad llega a todos los rincones, también a Las Caracolas. Estos días, el equipo del centro ha transformado las zonas comunes con guirnaldas, luces y adornos navideños, y muchas familias han participado decorando incluso sus propias caracolas para que el ambiente resulte aún más cálido y cercano. Pero la decoración no es lo único que mantiene viva la Navidad en este espacio, ya que también cuentan con menús especiales de Nochebuena y Nochevieja, además de otras actividades como visitas a los mercados navideños o paseos por las calles más emblemáticas de Madrid para que los niños y niñas puedan disfrutar de la decoración navideña de la ciudad, ver belenes y, en algunos casos, incluso patinar en pistas de hielo.
El objetivo de los trabajadores del centro es que los niños no pierdan la ilusión. "Intentamos que sea como una Navidad en casa", señala Elena Fernández, directora del Centro de Emergencia Temporal Las Caracolas. Durante estas semanas, el equipo de ocio ha organizado varias actividades diarias y talleres para decorar las zonas comunes, además del encuentro con Papá Noel o la próxima visita de los Reyes Magos. Noches mágicas para los más pequeños, pero también para sus padres y madres, que, pese a las dificultades, encuentran consuelo al ver cómo sus hijos vuelven a sonreír y a llenarse de ilusión.
"Intentamos que sea como una Navidad en casa"
Esta misma semana, los pasillos de Las Caracolas recibieron una visita inesperada: unos elfos mágicos que, entre risas, villancicos y juegos, repartieron juguetes e ilusión entre los más pequeños. La entrega, organizada por el equipo del centro con la colaboración de entidades solidarias como Alcampo, fue uno de los momentos más esperados por los niños y niñas que viven aquí. "Cuando ves sus caras al abrir los regalos entiendes que todo el esfuerzo merece la pena", señala Fernández.

"Fue toda una sorpresa. A los padres sí que nos dijeron que iban a venir los elfos y el delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, a darle los regalos, pero yo quise mantener el secreto y no decirles nada. Se llevaron una sorpresa tremenda. Y todavía no saben que también van a venir los Reyes", ha explicado Angélica Sánchez.
Otro de los momentos más especiales que aún les queda por vivir, junto a la noche de Reyes, es la cabalgata. Un momento "muy mágico" que las familias disfrutan mucho. "Es un momento muy especial", describe Fernández.
Visitas a mercados navideños y otras actividades
No siempre es sencillo organizar actividades en un recurso que trabaja al límite de su capacidad. La ocupación del centro ronda prácticamente el cien por cien durante todo el año, lo que obliga a planificar cada evento con cuidado. Durante la programación navideña, los trabajadores han dividido las actividades por franjas de edad, de modo que los niños puedan compartir el tiempo con otros de su misma etapa y disfrutar en grupos más pequeños y seguros. Otra de las dificultades se encuentra en las salidas al centro de Madrid, ya que en estas fechas las calles están muy concurridas, lo que complica la organización. "Hay mucha gente por la calle en estas fechas y eso dificulta las salidas, pero los niños lo disfrutan", explica Fernández.
Según Angélica, todos estos detalles hacen que "los niños están más felices, juegan con otros menores y nunca están aburridos porque hay actividades todos los días". "Todo esto nos quita una preocupación enorme como padres", dice. Añade que, a pesar de estar lejos de su familia en Venezuela, ha podido experimentar por primera vez algunas tradiciones españolas con sus hijos, como el roscón de Reyes. "Se lo devoraron todo. Fue su primera vez y estaban encantados, les llamaba mucho la atención de fruta colocada encima. Pequeñas cosas como estas hacen que todo sea más llevadero y que se sientan en casa", afirma.
Angélica también reconoce que sus hijos perciben este tiempo con ilusión, incluso en medio de la incertidumbre que implica vivir en un centro de emergencia mientras esperan su solicitud de asilo. "El mayor me dice que no quiere irse todavía. Como hay otros niños de su edad, aquí se siente bien", relata. Para ella, la Navidad en Las Caracolas no borra las dificultades, pero permite a su familia recuperar la alegría y crear recuerdos felices.
Mientras tanto, en el centro, el espíritu navideño sigue llenando cada rincón. Junto a los tres hijos de Angélica, más de 120 menores están viviendo estas Navidades en Las Caracolas, compartiendo juegos, talleres y actividades con otros niños de su misma edad. Entre luces, villancicos y risas, los pequeños pueden experimentar la magia de estas fechas, mientras los padres encuentran consuelo al ver que, a pesar de las dificultades, sus hijos sonríen y disfrutan.