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Contenedor para el almacenamiento estático de energía eléctrica en el que se integran baterías en segundo ciclo de vida
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Contenedor para el almacenamiento estático de energía eléctrica en el que se integran baterías en segundo ciclo de vida (Foto: Ayuntamiento de Madrid)

De residuo a recurso: la EMT convierte sus baterías viejas en almacenamiento para su flota

Segunda vida para las baterías de los autobuses

martes 16 de diciembre de 2025, 13:46h
Actualizado: 07/01/2026 11:14h

Lo que hasta hace poco estaba destinado a convertirse en residuo comienza ahora una segunda vida como aliado estratégico del transporte público madrileño. La Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT Madrid) ha puesto en marcha en su Centro de Operaciones de Fuencarral un proyecto piloto pionero en Europa para reutilizar baterías eléctricas de autobuses (que ya no cargan el cien por cien de su capacidad) y convertirlas en un sistema de almacenamiento energético que refuerza la recarga de la flota eléctrica, reduce costes y mejora la resiliencia del servicio ante situaciones extremas, como un hipotético apagón.

El proyecto está desarrollado junto a Iberdrola e Irizar e-mobility. El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Borja Carabante, ha señalado que se trata de "una muy buena oportunidad" para afrontar uno de los grandes retos de la electrificación: qué hacer con las baterías cuando dejan de ser óptimas para la circulación al no cargar al cien por cien de su capacidad.

Un reto que empieza a encontrar respuesta. En el Centro de Operaciones de la EMT en Fuencarral se ha instalado un contenedor de almacenamiento energético estático que reutiliza baterías en su segundo ciclo de vida, retiradas de autobuses eléctricos de EMT Madrid cuando su capacidad de carga desciende por debajo del 80 por ciento. Aunque ya no resultan idóneas como baterías de tracción, conservan un alto valor como sistema de almacenamiento de energía. El dispositivo cuenta con una capacidad máxima de 1 MWh y una potencia de carga y descarga de 500 kW, repartida en tres racks procedentes de otros tantos vehículos de la flota municipal. "Es como si tiráramos un móvil porque su batería ya con carga al completo", explicaba uno de los operarios.

Estas baterías se recargan principalmente en horario nocturno, cuando el coste de la electricidad es menor y el mix energético es más sostenible, y la energía acumulada se utiliza posteriormente para alimentar la recarga de autobuses eléctricos. El sistema está integrado en la plataforma de smartcharging de EMT Madrid, lo que permite optimizar el proceso y reducir los costes energéticos.

Carabante ha destacado que esta iniciativa cumple varios objetivos a la vez: "Damos una segunda vida a unas baterías que antes se convertían en residuo, avanzamos en economía circular y, además, ahorramos dinero al cargar la energía cuando es más barata". En esta fase piloto, el sistema permite cargar diariamente tres autobuses, aunque el Ayuntamiento ya trabaja en su ampliación a otros centros de operaciones.

Por el momento, se desconoce la vida útil de esta segunda oportunidad para las baterías de los autobuses eléctricos. Según ha asegurado el delegado, se trata de una cuestión que "habrá que analizar con el tiempo", aunque recalcó que, incluso con menor capacidad, estas baterías "siempre van a tener valor como almacenamiento energético", en especial en centros altamente electrificados y con generación renovable, como los que contarán con placas fotovoltaicas.

"En un hipotético apagón, como el que vivimos el pasado 28 de abril, este tipo de sistemas podría ser un paso importante para garantizar que algunos autobuses sigan operando”, ha confesado el delegado. Al funcionar de manera autónoma, las baterías reutilizadas permitirían mantener la recarga de parte de la flota, incluso sin conexión a la red eléctrica, una capacidad que podría ampliarse con futuras “granjas de baterías".

La iniciativa se enmarca en la estrategia de electrificación de EMT Madrid, que ya cuenta con 452 autobuses eléctricos y 410 puntos de recarga repartidos entre los centros de Carabanchel, Fuencarral, Entrevías y Sanchinarro. Actualmente, cerca del 25 por ciento de la flota es eléctrica, lo que sitúa a Madrid como la segunda ciudad europea con más autobuses cero emisiones, solo por detrás de Berlín.

Iberdrola, como socio energético del proyecto dentro del programa PERTE VEC, ha participado en la definición técnica y la validación del prototipo, mientras que Irizar e-mobility ha diseñado y desarrollado el contenedor de almacenamiento. Para EMT Madrid, este piloto no solo ofrece una solución práctica y económica, sino que abre la puerta a un modelo más sostenible, eficiente y preparado para los desafíos energéticos del futuro.

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