El Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (Cplcm) ha reclamado al Servicio Madrileño de Salud un incremento de logopedas en el sistema público. La organización de profesionales ha advertido de que la presencia de estos sanitarios continúa siendo insuficiente para garantizar una atención especializada adecuada. En la actualidad, según datos de la Consejería de Sanidad, sólo 58 logopedas trabajan en los 18 hospitales del Sermas, una cifra que el colegio considera inasumible para dar respuesta al volumen de pacientes que requieren una intervención clínica.
En este sentido, el colectivo profesional ha subrayado que no existe un único perfil de paciente que necesite un logopeda, sino que su trabajo abarca disciplinas muy amplias; desde la rehabilitación tras un ictus hasta el abordaje de secuelas quirúrgicas. Sin embargo, pese a esta diversidad, el acceso sigue dependiendo del hospital o servicio concreto, lo que genera desigualdades dentro del propio sistema. La presencia de logopedas en el sistema sanitario y sociosanitario es todavía insuficiente, "en muchos casos depende del gestor porque no es obligatoria”, han manifestado desde el colegio. “Se debería garantizar un acceso sencillo para cualquier ciudadano que lo necesite”, han insistido.
Día Mundial de la disfagia
La disfagia, la alteración para tragar, se ha convertido en uno de los ejemplos más evidentes de esta falta de recursos y hoy reivindica las dificultades que genera este trastorno a nivel mundial. La disfagia puede provocar broncoaspiraciones, neumonías, pérdidas de peso, deshidratación y un deterioro progresivo de la salud general. Aún así, han destacado desde la asociación de profesionales que, muchos pacientes llegan al logopeda cuando los síntomas ya han avanzado o después de haber tenido complicaciones graves.
En este realidad trabaja Andi Carini, logopeda especializada en disfagia y miembro del Grupo de Disfagia del Cplcm, que ha explicado a Madridiario que la sociedad sigue desconociendo qué señales deben alertar a los pacientes. “La población puede ser muy amplia, desde niños hasta personas de la tercera edad, pero no conocen los síntomas”, ha afirmado la sanitaria. Según ha relatado, los pacientes suelen consultar sólo cuando los atragantamientos son repetidos o cuando la tos durante las comidas se vuelve tan persistente que limita la alimentación diaria. “Es cada vez más frecuente que lleguen con pérdidas de peso, con miedo a comer o con broncoaspiraciones”, ha señalado.
Para Carini, el problema de fondo es que “la figura del logopeda no está representada en el sistema sociosanitario público”. “Es insuficiente. Lo necesario sería que estuviéramos en todos los ámbitos sanitarios”, ha expresado. La experta ha insistido en que la falta de presencia estable en centros sociosanitarios provoca retrasos en el diagnóstico, tratamientos incompletos o situaciones evitables si la atención fuese más precoz. Carini ha manifestado que la logopedia es una pieza fundamental de la rehabilitación sanitaria. “Necesitamos visibilidad real”, ha exigido.
“La figura del logopeda no está representada en el sistema sociosanitario público”
Esta falta de recursos se ha manifestado en la paciente Sacramento Peral, de 67 años, que ha confesado que el logopeda al que acudía en la sanidad pública “dejó su tratamiento a medias” cuando seguía sin poder alimentarse de comida sólida. Tras una intervención quirúrgica, ocasionada por la extracción de un tumor en el oído, Peral tuvo una parálisis facial que le originó, asimismo, la paralización de una cuerda vocal. En su caso, el postoperatorio dejó secuelas en la coordinación al tragar. “A veces no podía tragar nada. Perdí nueve kilos”, ha relatado. La falta de continuidad en el tratamiento ha sido uno de los mayores obstáculos para su recuperación, que Peral ha atribuido directamente a la escasez de logopedas en los centros públicos. “Es una miseria el número de logopedas que hay”, ha lamentado.
Secuelas evitables con más recursos
Olga Rodríguez, diagnosticada de Esclerosis Múltiple en 1999 ha asegurado que la falta de intervención temprana puede condicionar una enfermedad crónica. Ya en los primeros años conviviendo con la enfermedad había experimentado atragantamientos, algunos de ellos con consecuencias graves. “Evitaba comer fuera de casa porque me atragantaba”, ha explicado. También ha detallado que ha experimentado situaciones de riesgo real, como quedarse con comida atrapada en la garganta. La dificultad para hablar durante los atragantamientos fue lo que desencadenó que solicitase ayuda médica.
“Evitaba comer fuera de casa porque me atragantaba”
El testimonio de estas dos mujeres ejemplifica que la situación actual impide cumplir con la atención que la evidencia exige. La organización sostiene que la solución pasa por reforzar de manera estructural las plantillas del Sermas y asegurar que cada hospital y cada centro sociosanitario cuenten con logopedas suficientes para cubrir la demanda real. Para el Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid, la infrarrepresentación de los logopedas en el sistema público condiciona la evolución de patologías complejas pero además, aumenta los costes sanitarios, prolonga estancias hospitalarias y genera sufrimiento evitable.