Nuevo jueves y nuevo Pleno de la Asamblea de Vallecas. O lo que es igual, nueva bronca. Y es que las discrepancias entre las diferentes fuerzas de la oposición y el Gobierno de la Comunidad parecen, a estas alturas, insalvables. En esta ocasión, como en anteriores, han vuelto a saltar a la palestra cuestiones tan manidas como la financiación de las universidades públicas, la obligatoriedad en la publicación del registro de médicos objetores al aborto en la región o, coincidiendo con la efeméride, la "celebración" de los "50 años en libertad". En la práctica, la muerte de Francisco Franco y la condena manifiesta -o no- a la dictadura.
"Hoy, 20 de noviembre, celebramos y recordamos los 50 años de la muerte del dictador. Es un buen día para celebrar la democracia y la libertad condenando el franquismo, las torturas en Sol, los trabajos forzados en Cuelgamuros, los campos de concentración para personas LGTBI, las fosas comunes para 140.000 españoles... ¿De todo esto, qué es lo que le incomoda condenar a una persona que se llena siempre la boca con la palabra "libertad"? Al final, usted va a acabar llamando dictador a todo Dios, menos al que lo era de verdad. Creíamos que tenía envidia de Falcon -el avión privado del que dispone el presidente Pedro Sánchez-, pero en realidad parece que tiene envidia de Franco", espetaba, ni corta ni perezosa, la líder de Más Madrid, Manuela Bergerot.
Palabras que serían replicadas a reglón seguido por la propia presidenta. Una Isabel Díaz Ayuso para quien no es posible condenar el franquismo sin antes hacer lo propio con los "muros entre españoles" levantados con anterioridad, en el periodo republicano.
"Nací en el año 78. En democracia. Aprendí de mis padres y abuelos que pertenecía a una mayoría que entonces no quería una guerra y que hoy teme que volvamos a los males del guerracivilismo. Para condenar la Guerra Civil, primero hay que condenar la antesala. Los muros entre españoles levantados para acabar con el otro. Si vamos a matarnos entre nosotros, volveremos a los peores años de nuestra historia. Por eso siempre apelo a la mayoría de españoles que no queremos ir a los bandos (...). Democracia es mirar para adelante todos unidos, les guste o no", argumentaba. Fuera como fuese, sin repulsa expresa a la dictadura.
Apelo a todos esos españoles que no quieren volver a ni a una guerra civil, ni a su antesala. pic.twitter.com/6fn3bt9KYT
"Democracia es mirar para adelante todos unidos, les guste o no"
Asimismo, confirmaba minutos más tarde el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, la Comunidad "no acompañará" al Gobierno de España en ninguna celebración "sectaria" al considerar que su objetivo último no es otro que "reescribir la historia".
Registro de objetores, violencia machista y financiación universitaria
La obligatoriedad de hacer público el registro de médicos objetores al aborto también ha copado buena parte del rifirrafe entre progresistas y conservadores. "En su casa les cuesta cumplir con las leyes -en clara alusión al procedimiento legal que enfrenta la pareja de la presidenta, Alberto González Amador, hoy noticia por haber adquirido un segundo inmueble en el edificio en el que reside junto a Ayuso-, pero en democracia las leyes se cumplen. Y usted va a aportar las listas de objetores por las buenas o por las malas. ¡Míreme! En Madrid se va a poder abortar en la pública se ponga como se ponga", aseguraba Bergerot.
"Me habla de abortos. Se producen 20.000 abortos en Madrid cada año, 100.000 en España, el 30 por diento de reincidentes. ¿No creen que la mujer se lleva siempre la peor parte en todo esto y que, por tanto, tenemos que pensar en positivo, en cómo evitar una situación tan difícil y que siempre nos afecta a las mismas?", respondía la máxima mandataria autonómica.
En las filas PSOE-M también lo tienen claro: Ayuso debe dejar de "mentir" y aportar, cuanto antes, el registro de objetores pues este, lejos de ser una "lista negra", "no señala a nadie". "Madrid es la única Comunidad que incumple -su obligación de presentarlo-. Manda a mujeres a abortar fuera y no dedica ni un solo segundo a condenar un asesinato machista (…). Matonismo y numeritos para tapar escándalos. Deje de dar espectáculo y jugar con los derechos de las mujeres porque más pronto que tarde deberá cumplir con la ley y su novio -de nuevo González Amador- con la Justicia", lanzaba el portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Socialista en Entrevías, Fernando Fernández Lara, ante la ausencia, por motivos personales, de la habitual vocal, Mar Espinar.
En paralelo, otra polémica, la relativa al alcalde de Alpedrete, Juan Fernández, y su justificación al presunto responsable del reciente asesinato de una mujer en el municipio. Tambión, obvio, el cierre de filas al respecto en el Partido Popular. Para Ayuso, de hecho, este es "el relato más certero" por alinearse y "respetar la voluntad de la familia".
Más leña al fuego si cabe fruto de última denuncia de la izquierda: la omisión, por parte del presidente de la Cámara, Enrique Ossorio, del término "violencia de género" en el marco del minuto de silencio que se ha llevado a cabo en los prolegómenos del Pleno. El responsable, critican, prefirió el concepto "muerte de una mujer". Consideran que se trata de "negacionismo", una "falta de respeto" y una "traición a las mujeres".
Llegado a este punto de la Sesión de Control, nuevo -o no tanto- melón: el estado crítico de las cuentas en las universidades madrileñas. Un asunto, al menos desde el prisma del PSOE-M, que bebe de la escasa financiación por parte del Ejecutivo regional. En resumen, apuntaba Fernández Lara, "las universidades públicas piden auxilio y usted -Ayuso- aprieta la soga" pues "con ustedes las públicas deben hacer milagros mientras las privadas hacen caja". Ese sería, en último término, la "ayusocracia", que "en Madrid solo puedan estudiar quienes tienen dinero".
"La ayusocracia es que en Madrid solo puedan estudiar quienes tienen dinero"
Como telón de fondo, claro, la huelga universitaria prevista para la próxima semana. Una movilización del todo injustificada desde el argumentario Popular. Sobre todo a tenor del incremento de la dotación registrado en el Proyecto de Ley de Presupuestos para el próximo año, el "mayor de la historia de la Comunidad".
Una percha, la huelga en la Educación superior, que servía además a la jefa del Ejecutivo para poner sobre la mesa la "nefasta gestión" de otro ministerio, el de Sanidad, frente al que también están sucediéndose las protestas.
"No hay más huelgas en España porque los sindicatos son políticos y les pertenecen a ustedes mismos. Va a haber una huelga en Telefónica, que era el buque insignia de la empresa madrileña, por el despido de 6.000 trabajadores y ustedes callados como puertas (…) porque están esperando a que llegue un gobierno del Partido Popular para ponerle las manifestaciones de sus sindicatos. También hay huelgas de médicos ahora mismo y las niegan, si me habla de unas huelgas hábleme de otras. ¿Qué pasa, que la huelgas y las protestas de los médicos son menos importantes porque gobiernan ustedes?", sentenciaba.
Ante los despidos masivos en Telefónica, la privatización de RTVE o el empobrecimiento de la clase media española, callados como puertas.
Vox denuncia "colapso" sanitario por la presión migratoria
En Vox, como viene siendo normal, el foco se centraría sobre los efectos perjudiciales de la migración "ilegal" y "masiva" sobre los servicios públicos de la región. Y, en especial, sobre una Sanidad que no dudan un ápice en tildar de "saturada". "¿Cuáles son sus prioridades? ¿Colar por delante de los madrileños a los ilegales para seguir colapsando nuestra Sanidad? Su prioridad debería ser resolver el colapso sanitario que su política suicida de efecto llamada ha ocasionado. Dice que aquí caben todos los acentos, pero la realidad es que no tiene capacidad para atenderlos. Vuelva de Miami y póngase a trabajar por los madrileños", censuraba su portavoz, Isabel Pérez Moñino.
Si la intervención de Vox no sorprendía por novedosa, tampoco lo haría la contra Popular. Tal y como ya sugiriese en otros plenos, Ayuso mantendría este jueves su versión: los de José Antonio Fúster continúan "obsesionados" con "todo lo de fuera", los inmigrantes, y "quieren instalar la xenofobia en Madrid". Algo que "no les vamos a tolerar". Finalmente, la presidenta volvería a acusar a los que antaño fueron sus socios de Gobierno de hacer "pinza" junto a "los socialistas" y a "Pedro Sánchez" en contra de su Ejecutivo.
I- 20/11/2025 @ Nunca hay que confundir el comunismo con el bien estar social,que es como vivimos actualmente. Ya que cuando nos lo quiten porque todo será privado ,nos enteraremos de como se vivía en la dictadura