La planta cero del Centro Cultural Clara del Rey – Museo ABC acoge ‘Piedra, papel, amuleto’, la última exposición de la ilustradora Ana Bustelo. Siete años de trabajo, de 2018 a 2025, se muestran ante los ojos de los visitantes en un recorrido que mezcla dibujos, fanzines y proyectos experimentales. Estos se expresan de múltiples maneras, hasta con un andamio que no solo sostiene las obras, también plasma la complejidad del proceso creativo de la colección.
Cada proyecto muestra una faceta diferente del universo de la artista: Memoria reúne retratos elaborados desde el recuerdo; Roma organiza un retablo de dibujos que reflexiona sobre el intento del fracaso y la repetición; Megaestructuras abandona el blanco y el negro para explorar el color; Banquete investiga la disposición de objetos y formas; y Amuleto, combina libros y estructuras construidas con objetos domésticos para explorar el azar y la experimentación visual.
Del índice al juego
En conversación con Madridiario, Bustelo explica que el título de la exposición surge de una “lluvia de ideas”: “Me gustaba que pareciera un índice, un concepto sobre el que trabajo bastante (lista, enumeración…), pero también un guiño al juego de piedra, papel o tijera, donde de repente te sale algo que no esperabas”.
La muestra incluye piezas de siete años de trabajo, y aunque la experiencia se filtra a través de las obras, las de 2018, las más antigüas e “ingenuas” para la artista, son la base sobre la que se ha construido las demás.
El salto del blanco y negro de Memoriaal color en Megaestructuras muestra la huella que ha dejado en su carrera la docencia. Bustelo recuerda que fue un experimento derivado de su trabajo como profesora: “Tenía que explicar conceptos de color y paletas, así que me propuse trabajar de la misma manera que les mostraba a mis estudiantes. Ese espacio de juego muchas veces no lo tengo en proyectos profesionales, y para mí resulta fascinante”
"Me propuse trabajar de la misma manera que les mostraba a mis estudiantes"
Entre azar e inspiración personal
El azar también juega su papel, sobre todo en la concepción de ideas. “Hago bocetos muy elaborados; los dibujos finales son casi calcos, pero muchas veces la inspiración surge por casualidad: encontrar un poema, un objeto… algo que te transporta a otro lugar”. Esta fue precisamente la forma en la que nació Amuleto, el último proyecto de la exposición, impulsado por el hallazgo de un poema.
Su estancia en la Academia de España en Roma marcó un punto de inflexión en la carrera y la vida de la ilustradora: “Pude dedicarme casi en exclusiva a un proyecto personal por primera vez. La ciudad es inspiradora, y compartir tiempo con personas tan talentosas genera un aprendizaje enorme”.
La exposición refleja también su fascinación por estructuras complejas y composiciones poco convencionales, visible en la instalación en forma de andamio: “Busco composiciones al límite de lo correcto, formalmente mal hechas según los cánones, pero que resulten interesantes o bellas. Es como un mapa conceptual de todas las decisiones que tomo al generar una imagen”.
"Busco composiciones al límite de lo correcto"
La artista también combina su trabajo personal con encargos comerciales y la docencia, y reconoce que estas facetas se retroalimentan: “En lo comercial los objetivos son diferentes: estoy al servicio de otros, con un enfoque más convencional. En lo personal, la motivación es interna, puedo experimentar, probar cosas más extrañas sin la obligación de comunicar algo concreto”.
"En lo personal, la motivación es interna, puedo experimentar, probar cosas más extrañas"
Mirando más allá de la exposición
Sobre el futuro, la artista prefiere profundizar en lo ya creado antes que comenzar un proyecto completamente nuevo: “Me apetece revisar detenidamente el trabajo de la exposición y hacer una pequeña publicación que rescate el proceso y el contenido. Más que algo nuevo, sería como un bonus track de la muestra”.
En Piedra, papel, amuleto, Bustelo invita a mirar más allá de la superficie de sus dibujos, a explorar la relación entre el azar y el método, una exposición que desafía lo convencional para recuperar la pausa y la reflexión.