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Trabensol, cohousing senior ubicado en Torremocha del Jarama
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Trabensol, cohousing senior ubicado en Torremocha del Jarama (Foto: José Ant. Velasco)

De Vallecas y Moratalaz a Torremocha: así nació el proyecto que desafía el modelo tradicional de residencias

Proyecto Trabensol

Por Carlota Vergara
sábado 15 de noviembre de 2025, 08:00h
Actualizado: 24/11/2025 17:51h

Trabensol (acrónimo de Trabajadores en Solidaridad) no nació como un plan inmobiliario ni tampoco como un programa institucional. Brotó de una conversación entre amigos de los barrios madrileños de Vallecas y Moratalaz. Personas que en los años setenta y ochenta creyeron en la fuerza de lo común y que al aproximarse la jubilación, se negaron a aceptar la dependencia, el aislamiento o la residencia. “Sabíamos que la vejez no tenía por qué ser una etapa pasiva. Así que decidimos construir un lugar donde poder seguir viviendo juntos, apoyándonos, pero con autonomía”, ha contado en una conversación con este periódico Marifé Ramos, una de las residentes del centro de mayores.

El grupo se fue forjando poco a poco, en asambleas periódicas que duraron años por la búsqueda de un modelo alternativo. Este grupo de madrileños “soñando y soñando” consiguió abrir las puertas de Trabensol en 2013, una vivienda colaborativa cimentada sobre los valores de la autogestión. Un espacio que se materializó en Torremocha del Jarama, un municipio situado en la Comunidad de Madrid aunque casi colindante con la provincia de Guadalajara. En la actualidad, casi 80 personas mayores de 65 años comparten allí un complejo diseñado para la convivencia y el cuidado mutuo.

En el centro, un patio lleno de luz; alrededor, las viviendas privadas (apartamentos con cocina, baño y terraza); y, sobre todo, una red de espacios comunes como comedor, biblioteca, gimnasio, sala de música o huerto. Además, el diseño sostenible y el uso de energías renovables como la instalación de placas solares o de un sistema de regadío inteligente forman una parte indispensable del proyecto.

“Casi un estrés”, ha manifestado entre risas Ramos, teóloga de profesión. La vida cotidiana en Trabensol desmiente muchos de los tópicos sobre la vejez. Marcha nórdica, presentaciones de libros, pilates o talleres de memoria sólo son algunas de las actividades que los residentes tienen programadas para la siguiente semana. Sin embargo, no hay horarios impuestos ni monitores que organicen las jornadas. “No se puede pedir más. Al revés, pediríamos menos”, ha comentado irónicamente la residente.

“No se puede pedir más. Al revés, pediríamos menos”

“La diferencia con una residencia es enorme”, ha detallado Julio Arribas Izquierdo, también vecino de Trabensol. En el espacio de Torremocha del Jarama, la idea no es medicalizar la vejez sino acompañarla, organizando a la comunidad para cubrir las necesidades básicas. El cohousing senior es una alternativa para quienes buscan autonomía y comunidad. En España, es una práctica que se está extendiendo, aunque las dificultades legales son considerables. “No pedimos subvenciones, pero sí que no nos pongan trabas”, ha reivindicado Arribas. “Somos una experiencia de ahorro colectivo, no de lucro. Y además, contribuimos al bienestar social”, ha expresado el residente de Trabensol.

Cocina de uno de los alojamientos

En este sentido, el modelo económico de Trabensol se basa en la propiedad colectiva. Cada socio aporta una cantidad inicial para pagar los gastos en relación con la construcción del complejo (en torno a 150.000 euros, recuperables al abandonar el proyecto), y una cuota mensual de entre 1.200 y 1.400 euros que cubre los gastos comunes. Nadie es propietario, una fórmula que impide la especulación y garantiza la sostenibilidad.

Más allá de las comodidades de Trabensol, el cohousing representa una crítica práctica al modelo neoliberal de envejecimiento. Frente a un sistema que privatiza los cuidados y convierte la dependencia en negocio, este espacio propone la autonomía compartida. “Es una entidad sin ánimo de lucro”, ha recordado Ramos. “El sistema actual no da respuestas, y nosotros hemos demostrado que otra forma de vivir es posible”, ha añadido Arribas.

“Tiene que ser rentable. ¿Y a costa de qué? Primero, de los trabajadores y después, de los pacientes”

En este aspecto, el modelo ha llamado la atención de centros universitarios y ha recibido visitas internacionales. Incluso, de instituciones públicas como el Ayuntamiento de Madrid, que intentará exportar esta dinámica a los barrios de Hortaleza, Usera y Ciudad Lineal. Sin embargo, para los vecinos de Trabensol esta iniciativa “no tiene nada que ver”. Arribas ha apuntado que el ganador del concurso puesto en marcha por el Consultorio para la construcción de las viviendas “dará el mínimo servicio para ahorrarse lo máximo”. “Tiene que ser rentable. ¿Y a costa de qué? Primero, de los trabajadores y después, de los pacientes”, ha trasladado a Madridiario.

Nuevos proyectos de cohousing en la Comunidad de Madrid

Una de las iniciativas más recientes es el Centro de Convivencia Cooperativo Entrecantos, ubicado en el municipio de Tres Cantos. Este complejo, inaugurado en octubre de 2025, está dirigido a personas de entre 50 y 70 años y ofrece 35 apartamentos de uno o dos dormitorios, con cocina independiente y terraza, en régimen cooperativo y gestión por los propios residentes.Aunque aún está en fase de consolidación, se ha presentado como “el primer modelo de cohousing del municipio” y como una alternativa residencial que permite “mantener la autonomía personal sin renunciar a la comunidad”.

Al mismo tiempo, otro proyecto en desarrollo es la Cooperativa Ad Petrum Cohousing Senior en El Escorial, que se ha constituido como una sociedad cooperativa para personas mayores de 50 años.

Un tercer foco de interés se ha creado en el municipio de Rivas‑Vaciamadrid, con el impulso municipal de la empresa pública de vivienda y la asociación local. El proyecto denominado Cohousing Cosmos de Rivas ha logrado que se le adjudicara una parcela mediante cesión de suelo por 75 años, lo que supone una de las primeras ocasiones en que un ayuntamiento madrileño utiliza ese mecanismo para un cohousing sénior de cesión de uso.

Según su web, este proyecto se define como “una solución común solidaria para el envejecimiento y la atención a la dependencia” y apuesta por un diseño arquitectónico participativo, espacios comunes amplios y un coste asequible para sus miembros. No obstante, al estar aún en fase de construcción o de desarrollo previo a la ocupación, sus residentes anticipan que uno de los principales retos será combinar la autogestión, los cuidados mutuos y el crecimiento del número de socios, sin perder el impulso inicial.

La experiencia de Rivas ilustra la dificultad de escalar estos proyectos y la necesidad de que la administración local facilite no sólo la cesión del suelo, sino también asesoramiento técnico-jurídico y mecanismos de financiación adaptados al carácter cooperativo.

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