Madrid vuelve a llenarse de color, velas y flores de cempasúchil para celebrar el Día de Muertos, una de las tradiciones más emblemáticas de México. Este día fue proclamado en 2003 por la Unesco como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, y en 2008 pasó a formar parte oficial de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad con el nombre de 'Fiesta indígena dedicada a los muertos'. Con esta distinción, el organismo reconoció el profundo valor simbólico y cultural de una tradición que celebra la continuidad de la vida, la memoria y la identidad de los pueblos originarios de México.
Esta festividad, que combina elementos indígenas y cristianos, se considera una de las expresiones más representativas de la cosmovisión mexicana, donde la muerte no se entiende como final, sino como una parte natural del ciclo vital. En ella confluyen rituales, ofrendas, gastronomía, música y arte popular que, en conjunto, refuerzan los lazos familiares y comunitarios a través del recuerdo de los seres queridos.
Con su inclusión en la lista de la Unesco, el Día de Muertos se consolidó como un símbolo universal del patrimonio cultural mexicano y un ejemplo de cómo las tradiciones vivas pueden adaptarse al mundo contemporáneo sin perder su esencia.
Altares en Madrid
Los altares pueden visitarse en distintos espacios culturales de la ciudad: el Centro Cultural Daoíz y Velarde (Retiro), CentroCentro (Palacio de Cibeles), el Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa, y la Nave 12 de Matadero Madrid. Todos han sido instalados gracias a la colaboración con la Fundación Casa de México en España, que ha cedido parte de los elementos, y están comisariados por la artista mexicana Cristina Faesler, responsable también del diseño.
Los altares son de acceso libre y gratuito hasta el 2 de noviembre, excepto el del Teatro Fernán Gómez, que permanecerá abierto al público hasta el 16 de noviembre. Este último, titulado 'Luto por la humanidad', está dedicado a los derechos humanos y rinde homenaje a quienes proclamaron la Declaración Universal de 1948 y a todas las personas que han perdido la vida por defender la justicia, la libertad y la dignidad.
Los altares madrileños recrean esta simbología ancestral a través de los cuatro elementos: el agua, que purifica; la tierra, representada con semillas y flores; el fuego, con velas que iluminan el camino de las almas; y el aire, visible en el movimiento del papel picado. También incluyen objetos personales, fotografías, cruces de sal, pan de muerto, calaveritas de azúcar con el nombre de los difuntos y catrinas, símbolo icónico del humor y la crítica social mexicana.
En el Teatro Fernán Gómez, además de la exposición del altar, se organizan talleres didácticos gratuitos para público infantil y familiar. En ellos, los asistentes podrán construir y decorar marionetas de calaveritas en tamaño DIN A3 y conocer el significado del altar y su importancia cultural. Se celebrarán los días 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre, con inscripción previa y plazas limitadas.