“Estaba un poco harto de quejarme a mi pareja o amigos y sentirme un poco solo con mis quejas diarias”, confiesa Daniel Piedrabuena, presidente de la recién creada Asociación Vecinal La Chispera e impulsor de un proyecto que nace para defender La Latina. Este fotógrafo creció en una zona cercana y ha “pateado” mucho el barrio hasta conocer lo que funciona y lo que no. La idea llevaba rondándole en la cabeza desde el verano de 2024. El pasado otoño empezó “a reclutar gente” y a principios de este año, ya con un grupo fundador de ocho personas, empezó a dar forma a La Chispera. Este sábado, a las 12:00 horas, se presentarán oficialmente a los vecinos del barrio en un acto con aperitivo en el simbólico Parque de la Cornisa.
La asociación toma su nombre de la tradicional figura madrileña de las chisperas, que era como se conocía a las hijas y mujeres de los chisperos, los herreros de Madrid. “En el imaginario popular, se las consideraba mujeres de barrio con fuerza, empoderadas, que luchaban contra las tropas napoleónicas, y nos gustó la idea de meterle ese componente femenino de mujer luchadora porque las asociaciones vecinales suelen estar mayoritariamente copadas de mujeres”. En su caso, trasladan esa lucha contra el invasor a lo que viven ahora en La Latina, donde “también estamos con nuestra lucha contra el turismo y la gentrificación”. La elección de su logo, un clavel y una llama, también es simbólico: “El clavel como representación de Madrid, un clavel que, con el fuego, se convierte en un clavel incendiario, un clavel molotov, con mucha fuerza”.
Piedrabuena se define como una persona observadora interesada en el urbanismo y defensor del barrio. Un día pensó: “Como no puedo defender la ciudad entera, vamos a ver lo que puedo tocar y lo que más conozco, que es mi zona, mi barrio, mis calles, por las que ando a diario”. Para ello ha involucrado en la aventura a gente que no conocía personalmente, sino que ido buscando entre los movimientos vecinales del barrio y el activismo relacionado con la vivienda o el medio ambiente, hasta ir “encajando las piezas”.
Ocupa la figura de presidente, aunque sin ninguna pretensión de mandar más que nadie. De hecho, la idea original es que esta asociación no sea presidencialista. “No queremos que todo gire en torno a la figura del presidente, sino que seamos Los de La Chispera como un colectivo”. Prefieren una estructura horizontal e igualitaria entre sus miembros. Pero como los estatutos establecen que existan al menos los cargos de Presidencia, Vicepresidencia, Secretaría y Tesorería, él figura al frente acompañado por Carmela Gómez, como vicepresidenta, Beatriz Tejedor, en el cargo de tesorera y Matthew Morgan de secretario.
Un radio de acción no cubierto por otras asociaciones
Antes de dar el paso, estudió “la filosofía de la zona”, donde ya existen otros movimientos vecinales, como La Corrala de Lavapiés o la Asociación Las Cavas-La Latina, pero que no cubren específicamente el perímetro al que se va a dedicar La Chispera. Aunque no tienen un mapa cerrado porque “queremos que esto vaya fluyendo un poco”, sí manejan una idea aproximada de su radio de acción. El perímetro empezaría “en Cascorro, seguiría a Ribera de Curtidores, gira a Puerta de Toledo, va a San Francisco el Grande, sube a la carrera San Francisco hasta el Mercado de la Cebada y vuelta”. Una franja que tiene en común pertenecer al distrito 28005.

Empezaron dirigiéndose a la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (Fravm) “para entender cómo funcionaba esto” y saber si estaban entrando en un área ya cubierta por otros movimientos vecinales, “pero justo nuestro sector no tiene”. También contactaron con las otras asociaciones que comprenden el resto del barrio, Cavas y La Corrala, para “obviamente, no confrontar, sino al revés, decirles que la idea de esto no es pelearnos por socios ni por no sé qué vecino, sino unir fuerzas”. Y pone como ejemplo un hipotético plan del Ayuntamiento para reformar Cascorro. “Pues ahí espero que podamos coordinarnos con todas las asociaciones e ir a una. Ese es el objetivo, claro. Luego ya veremos cómo evoluciona".
Los miembros de La chispera tienen entre 30 y 45 años. “quizá el perfil es un poco más rejuvenecido que el que en general tienen las asociaciones vecinales, porque claro, somos más nuevos y buscamos captar un público un poquito más joven”. Aspiran a que el activismo vecinal “no sea esa cosa que pasó en los 90, los 80 o los 70, que ha quedado en la memoria y se asocia a los mayores, no lo digo con desprecio hacia la edad, sino porque no se vea como algo antiguo, demostrar que puede ser algo nuevo y que las asociaciones vecinales siguen teniendo una utilidad”.
"El perfil es un poco más rejuvenecido"
Esperan atraer a gente que vive y se mueve por el barrio. ”No pedimos obviamente el padrón. Lo que queremos es que te importe el barrio. Por elegir un término, es el Barrio Sentido, el barrio que lo sientes como tuyo, independientemente de si vives, has vivido o te han expulsado de él, pero es ese barrio que tú quieres, por el que tú quieres luchar”, remarca el presidente de la AV La Chispera.
Buena acogida
Desde que anunciaron esta aventura, la respuesta que han recibido de la gente del barrio ha sido muy positiva, “contra todo pronóstico, no porque pensáramos que fuera a ser mala, sino porque no teníamos ni idea de lo que iba a pasar,y hay bastante gente aparentemente interesada, independientemente de que puedan venir o no a la presentación”.
Han organizado su puesta de largo para este sábado a mediodía en el Parque de la Cornisa, una cita a la que están emplazando a los vecinos a través de sus redes sociales donde, poco a poco, van creciendo los seguidores. En Instagram han superado los 400, “que no es mucho, pero no está mal para una semana”.
La elección de esta ubicación para la presentación con aperitivo es simbólica para el barrio. La reforma de este emplazamiento movilizó a los vecinos en contra de un proyecto que parecía querer convertirla en una "plaza para selfies de turistas". De ahí surgió el grupo de Vecinas Corniseras, encabezado por la actual vicepresidenta de La Chispera, ya familiarizada con la lucha vecinal. Además de hacer este guiño, confían en que el emplazamiento al aire libre, en un espacio verde al que se puede acudir con niños y mascotas un sábado por la mañana, aunque sea un rato, ayude a que la convocatoria sea un éxito. “¿Qué significa éxito en nuestro caso? Con que solo vinieran 20 ya lo sería, porque no sabemos si van a venir 20 o 100. Pero yo creo que va a funcionar independientemente de quién pueda venir presencialmente”, remarca Piedrabuena.
"La situación general en los barrios céntricos de Madrid es la sensación de expulsión"
Sobre si se dan las circunstancias para movilizar a la gente y si hay motivos para ello, Daniel es rotundo: “Vamos ya tarde, pero creo que es el momento, porque ahora mismo la situación general en los barrios céntricos de Madrid es la sensación de expulsión”. La situación actual reuniría todos los componentes para pasar a la acción: “gentrificación, subida de precio de alquiler, el turismo alcanzando un nivel molesto para la población general, necesidad de mejora de espacios públicos, niveles de suciedad muy altos derivados de los pisos turísticos… Todo este cóctel puede favorecer esto, pero hay otro cóctel que juega en contra y es que estamos todos sin tiempo, con mucho lío, entonces esto puede perjudicar”, se lamenta.
Interlocución con el Ayuntamiento
De la futura interlocución con el Ayuntamiento, confían en que sea buena, pese a que todos procedan del activismo, del movimiento vecinal y de trasladar quejas contra la administración, una circunstancia que implicaría cierta distancia. “Sin embargo, he conocido gente de las asociaciones vecinales de otras zonas que, en general, me hablan en positivo, independientemente de su ideología política, de la relación con el concejal del Distrito”.
La nueva asociación vecinal espera poder hablar sin problema tanto con el partido gobernante como con los de la oposición, porque su idea de embarcarse en la creación de La Chispera “no es solo quejarnos, es proponer”. Están convencidos de que “en lo local, la ideología, no es la base, sino mejorar el barrio”.
Atribuyen la degradación de su barrio al “sistema en sí mismo, que está enfocado al consumo, y al Ayuntamiento Madrid, que está fomentando un tipo de barrio descuidado”, señala el presidente de la asociación, quien desgrana sus propósitos: “Queremos un barrio para vecinos, para vecinas, no queremos un barrio invadido por borracheras, con calles llenas de tuktuk, aceras intransitables, puntos negros de basura, que hayan prometido un carril bici y no lo hayan construido… No están haciendo los deberes y esa parte sí que la vamos a pelear”.
"La idea no es solo quejarnos, es proponer"
En cuanto a la inevitable asociación de los movimientos vecinales y sociales con la izquierda, están preparados para que les coloquen la etiqueta, “pero nos debería dar igual, porque que pongan un banco en una calle no es de izquierdas ni de derechas o pedir que arreglen una acera porque no cumple el ancho mínimo para que pase una silla de ruedas. Estoy seguro de que en todos estos temas encontraremos puntos de encuentro, independientemente de ideologías”, concluye el impulsor de La Chispera con todo el optimismo y la energía de los primeros pasos de un proyecto que quiere hacer de La Latina un barrio para vivirlo.