Este jueves 4 de septiembre comienzan las
fiestas de La Melonera, en Arganzuela. Unos festejos que, igual que en
pasadas ediciones, tendrán un arranque marcado por una serie de
reivindicaciones en defensa del espacio público y los equipamientos del distrito.
Antes de dar paso a las celebraciones, este mismo jueves, día del pregón, colectivos vecinales, ecologistas y de sanidad se manifiestan para denunciar problemáticas como la falta de equipamientos públicos y el abandono de la sanidad pública, la “turistificación” del distrito, la utilización de suelo público dotacional para el negocio privado, el proyecto de iluminación en el cauce del río Manzanares, la crisis de los talleres culturales de la Casa del Reloj y el CDI Ángel del Río, las cocinas fantasmas en barrios residenciales, el proyecto del intercambiador de Legazpi o el “maltrato” al arbolado urbano y las zonas verdes.
“Un año más, las vecinas y vecinos de Arganzuela salen a la calle el día del ‘pregón’ de las Fiestas de la Melonera para mostrar su rechazo ante la situación que vive Arganzuela y reivindicar un distrito más verde y habitable”, han difundido los colectivos en un comunicado conjunto. Entrecomillan la palabra pregón, pues, igual que en 2024, no habrá un pregón como tal que dé inicio a las fiestas. Según indican fuentes del Ayuntamiento, desde la llegada de Lola Navarro a la concejalía en 2023, nunca ha habido pregón en las fiestas de La Melonera, aunque los colectivos aseguran que ha sido anulado “para evitar los abucheos” después de una situación incómoda en el pregón de 2023, ya con Navarro en el cargo.
La protesta arrancará a las 19.00 horas desde General Lacy, 22 y llegará hasta la Casa del Reloj, donde se leerá el manifiesto firmado por EVA (Espacio vecinal Arganzuela), Ecologistas en Acción Madrid, AV Pasillo Verde Imperial, AV DElicias Para Todas, AV Nudo Sur, Plataforma en Defensa de los Centros de Salud, El Barrio no se tala, Salvemos la arboleda, Yo Defiendo Este Árbol, No a la Tala.
"De Lacy, 22, no se va ni Dios"
El punto de partida de la marcha no es casual: el edificio situado en el número 22 de la calle General Lacy, lugar emblemático de la lucha ciudadana de Arganzuela. El bloque, construido en 1922, lleva un siglo albergando familias en régimen de alquiler, pero, ahora, los propietarios han decidido no renovar los contratos.
“Quieren echarnos para el alquiler turístico”
“Quieren echarnos para el alquiler turístico”, cuenta una vecina a Madridiario, “pero no podemos trasladarnos porque todo el barrio se encuentra en una situación de especulación inmobiliaria y no hay ninguna alternativa asequible”. La vecina asegura que viven situaciones de acoso para forzar su marcha del edificio, pero advierte que de Lacy, 22 “no se va ni Dios”.
La "chapuza" de los talleres culturales
También está cargado de significado el punto de llegada de la manifestación. Además de ser el edificio de la Junta Municipal de Distrito, la Casa del Reloj alberga un centro de talleres culturales que, junto a los que se desarrollan en el CDI Ángel del Río, han sufrido “el último despropósito del Ayuntamiento”. Según los vecinos, “la inacción, falta de control y previsión del Gobierno municipal” ha puesto en peligro las actividades culturales del barrio y dejado en el limbo el puesto de más de 90 monitores y profesores.
No obstante, tras la reunión mantenido con los representantes de la Junta Municipal el pasado miércoles, el colectivo “valora positivamente la buena voluntad mostrada por la Junta para abordar y resolver el conflicto” y confían en que el “diálogo abierto se traduzca en medidas concretas que garanticen el bienestar de todos los afectados.”
Contra la iluminación del Manzanares y el intercambiador de Legazpi
Otra de las batallas del colectivo es la oposición a las luces en el cauce del río Manzanares en Madrid Río, pues “atentan contra la biodiversidad conseguida con la renaturalización del río Manzanares”.
Según explica Lola Méndez, de Ecologistas en Acción de Madrid, “la instalación ya efectuada de 61 focos que iluminarán día y noche el cauce del río, es un proyecto totalmente innecesario y que influirá muy gravemente en la biodiversidad conseguida con la naturalización del río”. Méndez indica que la contaminación lumínica “no sólo afectará a la flora y fauna del río, también se verán perjudicados las y los vecinos cercanos a los focos, no sólo por la potencia de los mismos, también podrían proliferar más plagas de insectos en la zona como mosquitos”.
"No podemos perder nuestro patrimonio cultural"
Los ecologistas también se muestran en contra del proyecto para la construcción de un intercambiador de autobuses en la entrada al matadero por la plaza de Legazpi. El colectivo considera que se trata de un plan “sobredimensionado” que afectará a “gran parte de la valla del matadero” y a “más de 80 árboles entre los que se encuentran cinco árboles singulares de más de 100 años”. “La plaza de Legazpi es una plaza dura. Siendo esta entrada la única zona arbolada, el único refugio climático donde las vecinas y vecinos se sientan en sus gradas y las niñas y niños juegan al amparo de la arboleda. No podemos perder nuestro patrimonio cultural y mucho menos nuestros árboles maduros y resilientes, cada vez más necesarios”, concluye Lola Méndez.
Privatización del espacio público
Entre los temas que motivan la marcha se menciona también la “ocupación” de parques públicos como el Tierno Galván, y del suelo público dotacional como el del espacio Delicias, con actividades privadas que “ocasionan contaminación acústica y lumínica e incrementando el tráfico en los barrios del distrito” y “privando al ciudadano de poder disfrutar de ese espacio sin pagar”.
Manuel Díaz, de la Asociación Vecinal Delicias para Tod@s asegura que están “especialmente preocupados por la okupación que se ha hecho por parte de un macro complejo privado de ocio de los terrenos de uso dotacional público que Adif mantiene junto a la estación antigua Estación de Delicias”. Unos terrenos, dice, en los que “desde hace ya varias décadas, las vecinas y los vecinos de Arganzuela venimos reclamando la instalación de dotaciones públicas de las que los propios informes del Ayuntamiento de Madrid reconoce que carecemos”.
En cuanto al uso del parque Enrique Tierno Galván, Díaz explica que “cierra parte parte de su superficie al uso de la ciudadanía para que determinadas empresas hagan sus negocios de espectáculos de ocio”. “Entendemos que todo ello viene dentro de un plan oculto que el Ayuntamiento de Madrid tiene para nuestro distrito, para reconvertirlo en el gran parque temático de la ciudad de Madrid y el gran polo de atracción de turistas en detrimento de la convivencia de la propia ciudadanía”, sentencia.
Falta de equipamientos y saturación de la Sanidad
Los colectivos convocantes también manifiestan su rechazo al museo de la EMT en el ámbito Mahou-Calderón y reclaman el uso de la parcela dotacional destinada a un polideportivo y reclaman los equipamientos públicos que llevan solicitando desde hace años.
“Nosotros lo que decimos es que no podemos renunciar a ninguno de los equipamientos que estaban previstos en el Plan Mahou-Calderón porque son absolutamente necesarios”, resume Susana de la Higuera, de la AV Pasillo Verde-Imperial. De la Higuera cuenta que, debido al incremento de población, hay una “necesidad” de ampliar completamente el instituto Gran Capitán y el colegio Tomás Bretón: “Lo que no podemos aceptar es que de la parcela en la que iba a ampliarse el colegio Tomás Bretón se reduzca para instalar ahí unas instalaciones deportivas que además ya no van a servir al instituto Gran Capitán porque las van a alejar y nos metan un museo de autobuses que se puede poner en cualquier otro sitio en la ciudad”.
Pero no son sólo los colegios los que están “saturados” en Arganzuela. Los vecinos se quejan de la situación de los Centros de Salud, “desprovistos de pediatras, que alargan los tiempos de espera para consultas, sin médico en las urgencias extrahospitalarias (PAC) y obras eternas en un par de centros de salud que obligan a desplazarse”.
Marisa Arrasquin, de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública, asegura que las demoras en las citas con el médico de familia son de una o dos semanas; y con los especialistas, de meses: “Concretamente, una primera cita con salud mental se demora de 4 a 6 meses y respecto a los pediatras, hay más de 200.000 niños sin pediatra asignado. En la mayoría de los centros de salud no hay pediatría por la tarde y en algunos incluso ni por la mañana, derivando los a otros centros”.
Convertir Arganzuela en un parque temático
Todo lo anterior hace que los colectivos culpen al Ayuntamiento de “poner el ojo” en el distrito de Arganzuela para “convertirlo en un parque temático para turistas, desde el barrio de Imperial, con el proyecto de Iluminación del río Manzanares, hasta el parque Tierno Galván, con la privatización del parque y el proyecto de noria gigante”.
“Que dejen de manosear lo que es de todas y todos”
La vecindad, añaden, “comprueba año tras año como su calidad de vida en el distrito empeora a causa de esa creciente turistificación y eventificación, que no tiene otra finalidad que favorecer los intereses empresariales, en detrimento de la salud y el bienestar de las personas que viven en Arganzuela”.
Tal y como se lee en el comunicado, los convocantes entienden que “las prioridades de quienes nos gobiernan en el Ayuntamiento y en la Comunidad colisionan con las de la mayoría de los habitantes de Madrid”, con lo que manifiestan su “rechazo” a la “acción del gobierno municipal” y exigen que “dejen de manosear lo que es de todas y todos”.