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Los profesionales que trabajan en la Unidad de Grandes Quemados del Hospital de Getafe
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Los profesionales que trabajan en la Unidad de Grandes Quemados del Hospital de Getafe (Foto: José Ant. Velasco (Road Experience))

Así trabaja la Unidad de Grandes Quemados de Getafe: "Me encantaría sacar piel de una bolsa, pero no existe”

Un día dentro de la Unidad de Grandes Quemados de Getafe

Por Carlota Vergara
martes 26 de agosto de 2025, 07:00h
Actualizado: 01/09/2025 17:12h

Este verano, los incendios forestales no solo han dejado su huella en los montes de España, sino también en los hospitales. En el Hospital Universitario de Getafe, la Unidad de Grandes Quemados atiende a un paciente trasladado desde la provincia leonesa debido a la gravedad de sus lesiones. Un hombre de 78 años que sufrió quemaduras en el 17 por ciento de su cuerpo, uno de los seis heridos por quemaduras que permanecen hospitalizados en distintos centros de Castilla y León. Tres de ellos se encuentran en estado crítico, mientras que otros están graves pero con evolución favorable. Este caso pone de relieve el funcionamiento de un servicio considerado ejemplar a nivel nacional, que forma parte de la red de Centros, Servicios y Unidades de Referencia (CSUR) del Sistema Nacional de Salud, una acreditación que garantiza atención altamente especializada frente a casos de gran quemado.

“La agresión más grave, en el sentido de la que produce alteraciones más profundas en la fisiología del organismo que sufren los enfermos de la UCI, es la quemadura extensa”, subraya José Ángel Lorente, jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital de Getafe. “Eso es desconocido para mucha gente: todos nos hemos quemado alguna vez, pero cuando supera cierta extensión, el impacto sistémico sorprende”, explica el médico internista.

Personal sanitario trabajando en la Unidad de Quemados del Hospital Universitario de Getafe

Desde el hospital explican que el verano es temporada alta para las quemaduras. “Va por épocas”, admiten en la Unidad. “En verano hay muchas barbacoas, gente quemando rastrojos, accidentes laborales… Es una mezcla de todo y va por picos: hay veces que coinciden muchos pacientes y otras, afortunadamente, ninguno”. En la llegada de estos pacientes, la prioridad no son las curas de la piel. “Lo más importante cuando llegan es la vía aérea”, enfatiza Josefa Muñoz Ruíz, enfermera de la Unidad de Grandes Quemados. Una vez controlada, lo siguiente es la iniciación de la sueroterapia (administración de nutrientes). En último lugar, con el enfermo estabilizado, los profesionales del área se ocupan de las quemaduras.

“Lo más importante cuando llegan es la vía aérea”

La inhalación de humo daña la vía aérea superior y, con frecuencia, el pulmón profundo, una combinación que multiplica el riesgo de mortalidad. “Estos enfermos requieren sostener la función respiratoria mediante un ventilador y hay diferentes estrategias de ventilación; cuál minimiza mejor las complicaciones es un área de investigación importante”. Cuando confluyen quemaduras e inhalación, recalca, “se produce un efecto sinérgico sobre los cambios que sufre el organismo, más que la suma de las dos agresiones, con mayor mortalidad e incidencia de complicaciones”.

La Unidad de Grandes QuemadosEn paralelo, también arranca el proceso de resucitación: reposición de fluidos, control del dolor, estabilización y vigilancia estrecha de órganos que pueden no cumplir de manera correcta sus funciones. “Se produce un shock hipovolémico, puedes entrar en shock y empezar a fallar otros órganos si no te tratan”, resume Purificación Holguín, jefa de Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Universitario de Getafe. Además, las primeras horas no son el único peligro sino que, a diferencia de otros cuadros críticos, el riesgo se prolonga. “No hay un tiempo corto en el que se concentre el peligro”, advierte Lorente. “Ese tiempo se prolonga durante muchas semanas, debido a la afectación sistémica de todos los órganos, y pueden aparecer complicaciones de todo tipo (infecciosas, cardiovasculares, renales). Parte de nuestro trabajo es disminuir esa incidencia”, manifiesta el especialista.

“No hay un tiempo corto en el que se concentre el peligro”

Cuando el paciente ya está estabilizado, el equipo de enfermería procede con el siguiente ritual: el baño salino. “Hacemos un lavado de arrastre con agua y jabón, quitamos piel muerta y limpiamos las quemaduras”, ha explicado Muñoz Ruíz. Es uno de los primeros protocolos para prevenir la infección. Después, se realizan curas diarias con el antiséptico pertinente. La unidad ha llevado la cultura preventiva al milímetro. “No dejamos nada al azar, todo está protocolizado”, aseguran desde el Hospital de Getafe en una conversación con Madridiario.

La infección es uno de los enemigos de la Unidad de Grandes Quemados y para combatirla, este hospital emplea estrategias avanzadas. “Utilizamos descontaminación digestiva selectiva”, concreta Lorente. “Consiste en un tratamiento intravenoso y tópico por vía digestiva para disminuir la carga bacteriana del tubo digestivo y, con ello, la incidencia de infecciones posteriores durante estancias que con frecuencia son muy prolongadas”. A esta disciplina, se suman otras medidas como la presión positiva de la que disponen en los en sus boxes. “El aire va de dentro hacia fuera; al abrir la puerta, el aire sale. No entra aire a las habitaciones. Por eso deben estar siempre cerradas”, explican desde el hospital.

La dimensión quirúrgica se activa en cuanto la piel lo permite. A través de los autoinjertos, los profesionales del centro hospitalario expanden la propia piel del paciente para que de un trozo pequeño puedan obtener uno más grande. “Encima de esos autoinjertos utilizamos piel de donante como apósito biológico para proteger la que nos interesa, la del paciente”, puntualiza la jefa de Servicio de Cirugía Plástica.

Puerta de entrada a la Unidad de Grandes Quemados de Getafe

Otro factor clave durante este proceso médico es el banco de tejidos. En el Hospital de Getafe se conserva la piel, que no tiene células vivas, con glicerol. La investigación en cultivos de piel avanza aunque con límites. “Tardan unas tres semanas en estar disponibles, hay que hacerlos crecer; tienen inconvenientes. Se están mejorando las técnicas para más superficie en menos tiempo porque lo necesitamos rápido. Me encantaría tener piel sacada de una bolsa, pero todavía no existe”, destaca Holguín.

“El primer pilar es la enfermería. Es un trabajo en equipo”

Rehabilitación desde el primer día

Nada de esto funciona sin un equipo coordinado. “El primer pilar es la enfermería”, introduce Lorente. Muñoz matiza: “Cuando hablamos de enfermería no nos referimos solo a las enfermeras; es personal de enfermería: enfermeras, TCAE, celadores… Es un trabajo totalmente en equipo”. A este conjunto de profesionales también se anexionan otros especialistas como rehabilitadores, psicólogos, psiquiatras u oftalmólogos. La rehabilitación precoz es un paso muy relevante en el tratamiento de los enfermos. “Empieza muy al principio, a veces antes de operar”, han contado. “Hacen fisioterapia respiratoria o movimientos pasivos; se trata de disminuir secuelas desde el primer día”.

En este sentido, la rehabilitación y la psicología ganan espacio. En etapas más avanzadas, ya en planta o consulta, el hospital organiza sesiones grupales como talleres de maquillaje corrector o asesoramiento sobre tatuajes, que ayudan a incorporar a los pacientes a la vida diaria.

La definición de gran quemado ayuda a entender la escala del problema. En un adulto joven se considera a partir del 20 por ciento de superficie corporal quemada mientras que en personas mayores el porcentaje es menor. “No es lo mismo una persona de 19 años que un señor de 80; influye la edad, si es hipertenso, diabético…”, concreta Holguín.

Principales Unidades de Quemados en España
Las Unidades de Quemados Críticos (CSUR) en España están especializadas en la atención de pacientes con quemaduras de segundo o tercer grado que afectan más del 20 por ciento de la superficie corporal, o más del 10 por ciento en menores de 10 años y mayores de 50. También atienden quemaduras químicas, eléctricas, en zonas críticas o asociadas a otras lesiones graves.

-Hospital Universitario de La Paz (Madrid): Dispone de 10 camas de cuidados intensivos para adultos y 10 camas de hospitalización para adultos. También cuenta con unidades pediátricas críticas y no críticas.

-Hospital Vall d'Hebron (Barcelona): Atiende cerca de 2.000 urgencias por quemaduras al año, de las cuales 300 son en niños. Realiza unas 500 operaciones anuales, 70 de ellas en niños.

- Hospital Universitario de La Fe (Valencia): Cuenta con seis camas de cuidados intensivos para adultos y seis camas de hospitalización para adultos. También dispone de unidades pediátricas críticas y no críticas.

- Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Galicia): Es la unidad de quemados más importante del noroeste de España. Atiende aproximadamente 130–150 ingresos al año, realiza cerca de 100 operaciones y atiende casi 2.000 consultas anuales.

- Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla): Ofrece tres camas de cuidados intensivos para adultos y niños, ampliables hasta 12, y 12 camas de hospitalización para adultos y niños.

- Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza): Atiende a Aragón, La Rioja y la provincia de Soria, con una población de referencia de 2.268.000 personas.

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