La presencia de ratas bajo las grandes ciudades es algo totalmente normalizado. Sin embargo, el hecho de que permanezcan en el subsuelo, ya sea en la red de alcantarillado o en otros espacios como los túneles de las estaciones de Metro y Cercanías, provoca nula incidencia en nuestro día a día, favoreciendo así una cierta tolerancia social. Si no lo veo, no existe, parecen pensar los ciudadanos. La capital, Madrid, por su puesto, no es ninguna excepción.
Bien diferente es el escenario, no obstante, cuando estos desagradables vecinos ascienden a la superficie y comienzan a merodear nuestras aceras, parques y jardines, ya sea para huir de las altas temperaturas propias del verano o, en su defecto, para buscar alimento.
En concreto, las ratas sienten especial predilección por aquellas zonas donde se acumulan grandes cantidades de residuos y desperdicios alimentarios. El mejor ejemplo, callejones próximos a locales de hostelería o, simplemente, en las áreas donde se sitúan los tradicionales cubos de la basura. El resultado, molestias que pasan por daños en el mobiliario público, viviendas, negocios y otros establecimientos. Por no mencionar las graves enfermedades que traen consigo estos roedores.
Aunque ya hicieron acto de presencia meses atrás en el distrito de Arganzuela -y años anteriores en Usera y Vicálvaro-, el principal foco en la vigente temporada estival, al menos hasta la fecha, se sitúa en el barrio de Oporto, en Carabanchel, y, más concretamente, en el entorno del antiguo centro ocupacional Magerit, en la calle del General Ricardos, donde los vecinos llevan ya varios días alertando de la presencia de estos molestos animales. En el punto de mira, una supuesta "ausencia de limpieza" que, "como cada verano", atraen a estos desagradables "visitantes".
Lejos del alarmismo, desde el área de Obras y Equipamientos del Ayuntamiento de Madrid reducen el fenómeno a "casos puntuales" que responden únicamente a comportamientos incívicos como, por ejemplo, "alimentar a las palomas". La situación, por ende, bajo control por parte de Madrid Salud.
Algunos kilómetros al norte, en el barrio de Argüelles, perteneciente al distrito de Moncloa-Aravaca, las ratas también han comenzado a dejarse ver a plena luz del día y, sobre todo, tras la caída del sol. En esta ocasión, más que por las deficiencias en la recogida de residuos, su aparición parece apuntar a presuntas negligencias en la deposición de residuos a cargo de uno de los restaurantes ubicado en la calle de Altamirano.
"Desde hace varios meses hemos notado que aparecer piezas de sushi y otros alimentos similares en los alcorques de los árboles de la calle de Altamirano con Princesa. Al principio, se lo comían las palomas, pero ahora varios vecinos han visto ratas merodeando por la zona. Y claro, es algo que nos preocupa porque es bastante insalubre", relata a Madridiario una vecina de la zona que prefiere no hacer pública su identidad.
"Es insalubre"
Cuestionada por el origen, la misma mujer defiende que los vertios podrían provenir de un restaurante de comida oriental muy próximo: "No tenemos pruebas de que sean los trabajadores del restaurante quienes lo tiran ahí, pero es mucha casualidad que aparezcan piezas de sushi casi a diario en el mismo punto. Sobre todo porque el local está justo al lado. Si finalmente se demuestra que son ellos, no habrían disimulado demasiado".

Pese a las quejas ciudadanas remitidas a este digital, puntualizan fuentes de Vicealcaldía, Portavoz, Seguridad y Emergencias en Cibeles, "Madrid Salud ha revisado la calle entera y no ha encontrado nada anómalo" o que "denote la presencia de ratas más allá de los carteles de algún vecino pidiendo que no se deje basura para no atraerlas".
Cuando se materializa la alerta, añaden, "se gestiona la solución ambiental adecuada a cada caso, abordando tratamientos de refuerzo y limpieza y repitiéndolos si fuera preciso" y "en caso de que el foco estuviera en un espacio privado, como en una comunidad de vecinos, en el que Madrid Salud no puede actuar, se dan recomendaciones para que tengan cuidado con dejar la basura a la vista y otras cuestiones".
Asimismo, desde el equipo de Gobierno Municipal ponen especial énfasis en el "enorme esfuerzo" realizado para "abordar el tratamiento de ratas". En concreto, hacen referencia a una partida destinada a tal fin que supera los dos millones de euros, casi el doble en comparación con el último contrato.
"Las poblaciones de ratas se vigilan y tratan preventivamente en todos los barrios y distritos de la ciudad, atendiendo todos los avisos que se reciben y desarrollando planes de prevención para todos los escenarios y especies de roedores posibles, tanto en espacios públicos como en infraestructuras y canalizaciones", sentencian mismas fuentes en torno al protocolo específico en materia de prevención.