José Acosta Cubero, una de las figuras más influyentes del socialismo madrileño durante las décadas de los 80 y 90, ha fallecido a los 78 años, según ha confirmado el PSOE-M. Nacido en Cercedilla en 1947, Acosta fue presidente de la Federación Socialista Madrileña (FSM) entre 1981 y 1997 y ocupó un escaño por Madrid en el Congreso de los Diputados durante casi tres décadas, desde 1979 hasta 2008.
Acosta fue uno de los pilares del PSOE madrileño en los primeros años de la democracia y de la creación de la Comunidad de Madrid. Afiliado al partido desde 1973, participó en su estructura clandestina durante el final del franquismo. Desde 1975 fue secretario de Organización de la FSM y asumió la presidencia en 1981, en un momento crucial para el partido en Madrid. Compartió liderazgo con Joaquín Leguina, aunque ambos representaban corrientes internas enfrentadas.
Representante de la vieja guardia socialista madrileña, su figura, muy próxima al guerrismo, dio nombre a una corriente interna, el "acostismo", en contraposición al ala renovadora del PSOE madrileño, y fue determinante en la configuración del PSOE en la Comunidad de Madrid. Esta pugna entre guerristas y renovadores protagonizó intensas disputas internas que marcaron el devenir del socialismo en la región. Acosta logró mantenerse al frente de la FSM hasta 1997, cuando fue sustituido por Cristina Alberdi tras imponerse el sector renovador.
En el plano nacional, José Acosta fue miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE entre 1988 y 1994, y más tarde del Comité Federal tras el Congreso del año 2000. Como diputado, participó en numerosos procesos legislativos durante los gobiernos de Felipe González y en los años de consolidación democrática.
Vinculado a las tarjetas 'black' de Caja Madrid
En los últimos años de su carrera, su nombre apareció vinculado al escándalo de las tarjetas opacas de Caja Madrid, que estalló en 2014 y afectó a numerosos directivos y consejeros de la entidad, incluyendo representantes políticos, sindicales y empresariales.
Entre 2003 y 2012, 86 altos cargos de la entidad utilizaron tarjetas de crédito opacas para gastos personales no justificados, fuera del control fiscal y contable. Estas tarjetas, conocidas como 'black', eran financiadas por la entidad y no declaradas a Hacienda y se utilizaron para gastos privados como restaurantes, viajes, hoteles, ropa, tecnología, gasolina e incluso joyas. En total, se desviaron más de 15 millones de euros.
Como vocal en la Comisión de Control de la entidad, Acosta usó una de estas tarjetas por un importe de 63.200 euros durante esos 9 años, lo que le llevó a ser expulsado del PSOE. En 2017 fue condenado a un año de prisión por un delito de apropiación indebida, tras aceptar su responsabilidad.