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Rivas Vaciamadrid: Recuerdos de su transformación de pueblo a ciudad
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Rivas Vaciamadrid: Recuerdos de su transformación de pueblo a ciudad

Por Sofía Álvarez
sábado 12 de julio de 2025, 19:23h

Rivas Vaciamadrid, un municipio que ha transitado de ser un pequeño pueblo a una vibrante ciudad, guarda en sus memorias relatos que evocan tiempos pasados. Entre estos recuerdos, Rosa comparte su experiencia de compartir las aguas curativas de Capa Negra con el Conde de Romanones. Carlos rememora el croar de ranas que resonaba en la charca que ahora es parte del metro de Rivas Futura. Por su parte, Juan José recuerda cómo recogía a niños y niñas de las fincas agrícolas para llevarlos al colegio, mientras Tina añora el sabor de las gachas que preparaba su vecino Domingo.

Estos fragmentos de vida reflejan una época donde el ritmo era más pausado y dejar juguetes en la calle o tendederos al sol era habitual. Los testimonios de los vecinos más longevos ofrecen una visión fascinante de una ciudad desconocida para quienes han llegado recientemente. Con la intención de revivir “cómo era antes Rivas Vaciamadrid” y dar a conocer los recursos actuales, un grupo vecinal surgido de la Asamblea de Barrio Este ha impulsado la creación de la Comisión de Memoria.

Un esfuerzo colectivo por recordar

La Comisión, formada inicialmente por quince miembros, se centró en realizar entrevistas a mayores con más de tres décadas residiendo en el municipio. Rosa Puig, Carlos Gil y Tina Sánchez son los artífices detrás de este proyecto que busca preservar la memoria colectiva. Durante casi un año, llevaron a cabo conversaciones con quince ripenses, transcribiendo y seleccionando los momentos más significativos junto con fotografías históricas. Además, habilitaron un formulario web para que otros pudieran compartir sus propias historias locales.

Carlos, Rosa y Tina son responsables de las 15 entrevistas que se transformarán en una exposición.

El resultado de su dedicación se presentará en una exposición durante las fiestas del 66 aniversario del Casco Antiguo (18 y 19 de julio) en la plaza de la Libertad. Rosa, quien llegó a Rivas en 1982 y ha trabajado como funcionaria del Ministerio de Cultura, expresa su entusiasmo por compartir estas historias: “Me hace mucha ilusión que la gente sepa todo lo que pasó aquí”. Su primer invierno en el municipio fue difícil, pero recuerda cómo una ventana iluminada le ofrecía consuelo en medio del silencio.

La historia reciente y sus luchas

Carlos, jubilado y residente cerca del auditorio Miguel Ríos, destaca el desconocimiento entre muchos habitantes sobre la historia de movilización social que caracteriza a Rivas: “No saben cómo se ha conseguido esto, a base de mucho trabajo y lucha”. Esta lucha se manifiesta claramente en las protestas históricas por mejores condiciones: desde demandas por educación hasta mejoras en el transporte público.

“Desde la necesidad empezó a surgir la solidaridad”, reflexiona Rosa sobre cómo los primeros pobladores forjaron un sentido comunitario ante adversidades. “Lo más valorado por quienes hemos entrevistado es esa solidaridad”, añade Carlos. Para Tina, este esfuerzo colectivo ha dejado huella en generaciones actuales que no desean abandonar Rivas.

Un pueblo atípico convertido en ciudad

Agustín Sánchez Milán, cronista local, describió a Rivas como “atípico y peculiar” en su obra ‘Rivas Vaciamadrid. Mi pueblo’. En ella narra cómo surgió el nombre actual tras la unión de dos municipios: Rivas del Jarama y Vaciamadrid en 1845. Las actividades agrícolas predominaban hasta 1959 cuando comenzó el desarrollo urbano en lo que hoy es el Casco Antiguo. Desde entonces, Rivas ha experimentado un crecimiento notable gracias a cooperativas como UGT y CCOO bajo la dirección del urbanista Armando Rodríguez Vallina.

“Por un lado está la gente del campo; por otro lado están los cooperativistas”, explica Carlos sobre los diferentes orígenes sociales que dieron forma al municipio. De apenas 582 habitantes en 1981 se proyecta alcanzar los 101.000 para 2025. Un viaje hacia lo urbano marcado por su mayor tesoro: su gente. Aquellos vecinos construyeron juntos una ciudad comprometida con el progreso social.

Voces del pasado

Alberto y Silvia Moreno (59 y 58 años). Ferreteros. Zona Pablo Iglesias: “Al principio todo era campo... Desde Vallecas esto nos parecía el fin del mundo”.

Ángel de la Vieja (74 años). Cooperativista: “Covibar es único... autogestionado desde el inicio”.

Carmina Rojas (84 años). Vecina: “Salté para robar fresas... ¡menudo disgusto!”.

Jorge Cardiel (75 años). Urbanización Pablo Iglesias: “Cuando vine a Rivas fue mi primera vivienda... vi a una chica en bikini”.

Juan José Castell (91 años). Vecino: “Antes todo era campo... traíamos agua del río Jarama”.

Pilar Alcover (80 años). Zona Pablo Iglesias: “Esto era un erial... empezamos a gestar un ambiente solidario”.

A través de estas voces se teje una rica narrativa sobre los inicios y transformaciones vividas por Rivas Vaciamadrid, recordando siempre que su esencia radica en las experiencias compartidas entre sus habitantes.

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