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Diferentes espacios del interior del refugio antiaéreo del parque del Retiro
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Diferentes espacios del interior del refugio antiaéreo del parque del Retiro (Foto: Ayuntamiento de Madrid )

Refugio antiaéreo del Retiro, inactivo desde la Guerra Civil: el Ayuntamiento musealizará el búnker

De búnker a museo

Por Carlota Vergara
martes 01 de julio de 2025, 13:00h
Actualizado: 29/07/2025 10:48h

El refugio antiaéreo del Parque del Retiro nunca fue utilizado para dar cobijo a la población durante la Guerra Civil, a pesar de ser esa su función inicial. Sin embargo, este espacio subterráneo sí que se empleó para distintos usos ajenos al conflicto bélico, como taller de herramientas de jardinería para los trabajadores del parque o al cultivo de champiñones por sus condiciones lumínicas y de humedad. Ahora, el Ayuntamiento de Madrid ha ideado una iniciativa para dar a conocer este tipo de refugios a través de visitas guiadas, aunque aún no puede afirmarse con certeza cuando se procederá a la iniciación de este proyecto.

Este refugio antiaéreo se empezó a construir en el año 1936 y finalizó su edificación en diciembre de 1938, según un documento que lo certifica. Según Antonio Morcillo, subdirector general de Zonas Verdes y Arbolado Urbano del Ayuntamiento de Madrid, la tardanza de su construcción reside en que “no había mano de obra”, pues “muchos hombres estaban movilizados para combatir”.

Morcillo ha trasladado a los medios de comunicación desde una de las tres puertas de acceso al refugio (ubicada frente a la Puerta de la Reina Mercedes del Retiro) que se trata de un búnker de unos ocho metros de profundidad y habilitado para 275 personas. “Se consideraba que era una profundidad suficiente para resistir los tipos de bomba que lanzaban los aviones en esa época, en el año 36”, ha explicado. En este sentido, para que el refugio fuese más resistente a los posibles ataques, la técnica de construcción empleada durante su fabricación fue la colocación del ladrillo a tizón. Una forma de colocar los bloques en un muro, donde la parte más estrecha del ladrillo queda visible y perpendicular a la superficie del muro, permitiendo una mayor solidez.

Asimismo, el experto ha detallado que este tipo de construcciones tenían una utilidad momentánea. “Cuando sonaban las sirenas, la gente se metía dentro y cuando pasaban los aviones, la gente volvía a salir para irse a sus domicilios. Es decir, que en estos refugios se pasaba muy poco tiempo. Estamos hablando de minutos, a lo mejor 15, 20 minutos, media hora como máximo”, ha manifestado Morcillo.

Tras bajar unos tramos de escaleras, la planta superior de este refugio antiaéreo tiene dependencias de letrinas y aseos. Por su parte, en la entrada por Menéndez Pelayo hay un habitáculo que serviría de enfermería, lo que ha llevado pensar a Morcillo que esta puerta sería la principal del búnker. Este espacio consta de tres entradas: una en la calle de Menéndez Pelayo (oculta bajo el asfalto, en el bulevar que tuvo la vía) y dos en el interior del parque, la visitada este martes, y otra próxima al Florida Park, que se encuentra cerrada.

Interior del refugio antiaéreo del Parque del Retiro

Desde el Ayuntamiento de Madrid han abierto esta mañana las compuertas que sellan este paraje. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, acompañado por el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, y la concejala de Retiro, Andrea Levy, han subrayado que estudian la apertura al público del refugio antiaéreo del Retiro.

“Estamos trabajando en estos momentos para poder musealizarlo y abrirlo al público con las debidas condiciones de seguridad”, ha declarado el primer edil. El regidor ha manifestado su compromiso con la ciudadanía de Madrid “para que los madrileños puedan acceder a uno de esos tesoros que tenemos en la ciudad y que merece la pena conocer”.

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