El Auditorio Nacional de Música se convirtió este jueves en un espacio de encuentro entre culturas con la celebración del Día Internacional para el Diálogo entre Civilizaciones, una fecha instaurada por la Asamblea General de la ONU en 2024 a propuesta de China. El evento, organizado por el Centro Cultural de China en Madrid, la Oficina de Turismo de China en España y la Orquesta Sinfónica Nacional de China, con el patrocinio de la Embajada de China en España y la Asociación de Cultura Internacional de China, apostó por la música como lenguaje universal para promover la paz y la convivencia.
El Cuarteto Ciudad Prohibida, integrado por los músicos Liu Zhenyuan, Zhang Ning, Ma Yanchun y Li Cheng —todos ellos con reconocidas trayectorias en Asia y Europa—, fue el encargado de llevar al público en un viaje sonoro que unió culturas y civilizaciones. El programa del concierto, dividido en dos partes, comenzó con piezas representativas de la tradición musical china como Baile de la Serpiente Dorada, Amor Profundo y Amistad Eterna y la célebre canción popular Flor de Jazmín, transmitiendo un mensaje de armonía y entendimiento.
En la segunda parte del recital, el mismo cuarteto interpretó el Cuarteto de Cuerdas n.º 4 en do menor, Op. 18 n.º 4 de Beethoven, como símbolo del diálogo entre Oriente y Occidente y del poder integrador de la música clásica occidental.
Durante su intervención previa al concierto, el ministro consejero de Cultura de la Embajada de la República Popular China en Madrid, He Yong, destacó el valor del acto como una “muestra de sensibilización compartida hacia la paz, la inclusión, la comprensión y la cooperación”. En un contexto global marcado por divisiones y tensiones, afirmó, “China está dispuesta a trabajar con todos los países de todas las civilizaciones para construir un mundo lleno de paz, justicia y libertad, donde se premie el diálogo y el aprendizaje mutuo frente a la confrontación”.
La conmemoración de este día internacional, respaldada por 82 países, subraya que los logros de todas las civilizaciones constituyen “el patrimonio colectivo de la humanidad” y representa una apuesta por el entendimiento mutuo y la diplomacia cultural como vías de cooperación internacional.
Con este concierto, Madrid se sumó a una celebración global que busca fomentar el respeto por la diversidad cultural y promover el intercambio entre naciones a través del arte y la cultura. Un recordatorio de que, en tiempos de incertidumbre, la música sigue siendo un puente firme entre pueblos.