La idea, la acción y la imagen es lo que quiso transmitir Nacho Criado en sus imágenes que a día de hoy se reunen en la exposición Blanco en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
En el marco de PHotoESPAÑA 2025, se incluye esta muestra del artista andaluz, que podrá visitarse del 4 de junio al 27 de septiembre. Esta vertiente poco conocida pero reveladora de Criado en sus obras, refleja la riqueza conceptual de un artista difícil de clasificar.
Premiado con el Nacional de Artes Plásticas en 2009, Nacho Criado fue una figura clave del arte contemporáneo español y desarrolló su trabajo en un contexto adverso, los últimos años del franquismo, y fue protagonista del surgimiento de nuevas prácticas experimentales en España. Su trayectoria se caracteriza por una constante investigación de los límites del lenguaje y la forma, con influencias del arte minimalista, la performance y el land art, hasta desembocar en un arte procesual fuertemente vinculado al conceptualismo.
Comisariada por César Borja, con la colaboración de Gonzalo Criado, hijo del artista y responsable de su archivo, Blanco recorre sus trabajos fotográficos de la primera mitad de los años setenta, una etapa fundamental en su producción. En este periodo, la fotografía se convierte para Criado en un espacio de experimentación, reflexión y acción poética.
La exposición reúne series fotográficas, secuencias en diapositivas, documentación de acciones e instalaciones, así como las obras en las que el proceso creativo adquiere tanta relevancia como el resultado final. Las piezas se sitúan en un espacio intermedio entre el registro y la ficción, entre el archivo visual y la intervención conceptual, revelando lo efímero, lo inestable y aquello que permanece fuera de campo.

El título de la muestra hace referencia a la obra Blanco, concebida por Nacho Criado en 1974 en el marco del ciclo Los nuevos comportamientos artísticos, coordinado por el profesor Simón Marchán-Fiz en colaboración con los institutos alemán, italiano y británico. Aquel proyecto tuvo como objetivo dar visibilidad y contexto a prácticas artísticas radicalmente novedosas, aún desconocidas para el público español de la época.
Blanco se presenta como un ensayo visual, una arqueología del gesto en la que la fotografía deja de ser una mera herramienta de registro para convertirse en un proceso en sí misma. Cada secuencia, cada diapositiva, revela la tensión que existe entre lo presente y lo ausente. La obra fotográfica de Criado no se limita a capturar un momento, busca documenta el devenir mismo, en un juego constante de contrarios que interpela y descompone los límites del lenguaje en todas sus dimensiones.