Iryo ha negado que el tren de su compañía, que tuvo que ser remolcado el pasado domingo coincidiendo con el robo de cables en la línea Madrid-Andalucía, sufriera algún fallo técnico, y atribuye la incidencia a la infraestructura ferroviaria.
El operador ha explicado que a las 21:26 horas del domingo su tren quedó detenido debido a una parada técnica provocada por problemas relacionados con el robo de cableado en los sistemas de vía. Durante ese tiempo, el convoy permanecía a la espera de instrucciones del Centro de Regulación de Circulación (CRC) de Adif.
A las 21:39 horas se produjo una pérdida de tensión, sin que se registrara ninguna otra perturbación o evento adicional. El maquinista notificó de inmediato la situación tanto a Adif como al centro de control de Iryo. En cuanto recibió la autorización del CRC, descendió a la vía y confirmó visualmente que un tramo de la catenaria, el sistema de cables aéreos que suministra energía al tren, había caído sobre el convoy, incluso llegando a tocar el suelo.
Según la compañía, la caída de la catenaria fue "por causas completamente ajenas al tren", y se produjo varios metros por delante del pantógrafo, el dispositivo situado en el techo del tren que recoge la energía eléctrica de la línea aérea.
Iryo afirma disponer de registros documentales y material gráfico que respaldan la secuencia de los hechos y asegura estar dispuesta a colaborar activamente en la investigación. No obstante, no aclara el origen del fallo en la catenaria ni ofrece detalles sobre el momento posterior en el que el tren tuvo que ser transbordado y remolcado, lo que agravó las interrupciones en la circulación, ya afectada por el robo de cables.
La compañía ha indicado que "desde Iryo manifestamos nuestra total disposición a colaborar con Adif para esclarecer lo sucedido con el máximo rigor, y ponemos a su total disposición todos nuestros registros técnicos y documentación de a bordo, como parte de nuestro firme compromiso con la transparencia"
El tren ya ha sido revisado por técnicos especializados del mantenedor Hitachi, quienes han confirmado que tanto el pantógrafo como el resto de elementos del tren se encuentran en perfecto estado, descartando así cualquier daño o fallo eléctrico causado por el convoy.