No ha salido el domingo muy brillante, aunque la primavera es así. El cielo está amenazando lluvia durante toda la jornadas y, en algunos momentos, descarga el agua. Ese panorama no ha arredrado a las mayas de Lavapiés que, fieles a la cita de cada año, se han instalado en sus altares a media mañana para recibir el homenaje de las rondallas, los castizos y los madrileños en general.
La fiesta comienza en la plaza de Lavapiés, con el baile del Rondón y el pasacalle con dulzainas. Ya aparecen ahí la mayas, que desfilan hacia los lugares donde pasarán unas horas.
Alrededor de la iglesia de San Lorenzo se ha desarrollado esta tradición resucitada aunque, en algunos momentos, las mayas hayan tenido que guarecerse bajo los paraguas. Enmarcadas en fondos de flores y ramajes, ataviadas con mantones, vistosos collares y guirnaldas en la cabeza, se han mantenido más o menos inmóviles mientras sus asistentes repartían claves, pequeñas macetas con plantas e invitaban a los curiosos a vino y rosquillas. A cambio de un óbolo para las mayas, claro.
Con las de Lavapiés termina este ciclo que discurre por Colmenar Viejo, El Molar y Leganés. incluidas en las fiestas del 2 de Mayo, están declaradas Bien de Interés Cultural.
Según la tradición, las Mayas se remontan a los tiempos de Alfonso X El Sabio, que las cita en sus cantigas. Se mantuvieron a lo largo de los siglos siguientes hasta que un alcalde madrileño las prohibió ante los altercados que se producían a su alrededor. No sería hasta bien avanzado el siglo XX cuando reaparecieran en nuestra comunidad, como bienvenida a la primavera. Las instalaciones y los atavíos de las niñas-Maya desbordan la imaginación de sus promotores, que se esfuerzan por hacerlos cada año más coloristas. Los complementos textiles, como los mantones de vestido, son ejemplos de la tradición bordadora y de los oficios artesanos.
La jornada termina con una ofrenda floral en la iglesia de San Lorenzo. Mientras, los castizos, que desempolvaron sus atavíos tradicionales para la verbena de San Antonio, no los guardarán hasta el final del verano. La próxima cita será en las fiestas de San Isidro, cuya programación se presentará el martes.