José Luis Alonso Mañes fue uno de los directores teatrales más importantes del siglo XX. Junto a Luis Escobar, Cipriano Rivas Cherif, José Tamayo, Cayetano Luca de Tena y José Osuna, afrontó el reto de presentar el mejor teatro durante la dictadura y transitar hacia la libertad que trajo la Transición.
José Luis amó al teatro desde que era un niño. Su tío, José Luis Mañes era entonces empresario del madrileño teatro Calderón y en él pudo ver el niño a los grandes profesionales de la primera mitad del siglo XX. Siendo ya adulto, abrió en su domicilio de la calle Serrano, el que denominó Teatro Íntimo, conocido también como Teatro de la Independencia, por su proximidad a la plaza del mismo nombre y por su programación única. No fue un teatro abierto al público, pero a él si acudieron todos los intelectuales de la época.
El joven no se conformó con aplicar lo que veía junto a su familia, sino que se preocupó de viajar a las grandes capitales donde se representaba el mejor teatro. Conocedor del francés y del inglés, pudo entablar amistad con algunos de los dramaturgos más importantes de la segunda mitad del siglo. Después vendría su profesionalización en España gracias a la confianza que el depositó Luis Escobar, director a la sazón del Teatro Nacional María Guerrero. Adaptó y trajo a los grandes autores extranjeros estrenando, por ejemplo, La loca de Chaillot, Las manos sucias, El amor de los cuatro coroneles, Ardele o la margarita… Mostró igual, o mayor interés por nuestros clásicos del Siglo de Oro. María Jesús Valdés, en la cumbre de su carrera, lo contrató para que dirigiera su propia compañía. Más tarde José Luis estaría al frente de los principales teatros de Madrid: María Guerrero, Zarzuela y Español. Apasionado por igual del género lírico se embarcó en los mundos de la ópera y la zarzuela, dando como resultado una obra que se acerca a los ciento cincuenta montajes.
El 8 de octubre de 1990, a los sesenta y seis años, José Luis terminó con su vida. En ese momento triunfaba en la cartelera con Rosas de otoño y La dama duende.
La exposición que se puede visitar en el complejo de El Águila está organizada por la Consejería de Cultura y comisariada por Luciano García Lorenzo. Recorriendo la misma -la entrada es gratuita- se va transitando por las diferentes décadas del trabajo de Alonso Mañes. Se han recopilado documentos, carteles, fotografías, trajes de escena… de los montajes más recordados del director. Y comprobamos como trabajó codo a codo con los mejores profesionales de la escena, desde escenógrafos como Manuel Mampaso, Burman, o Nieva, hasta actores de la talla de José Bódalo, María Dolores Pradera, María Jesús Valdés o María Fernanda D’Ocón. Esta última protagonizó el montaje de Misericordia, sobre la novela de Galdós, que fue uno de los grandes triunfos de todo el equipo. Por eso tiene una sección especial en esta muestra.
Escasean las fotos personales del director. Algunos retratos, una curiosa foto con su madre y alguna otra dando instrucciones en escena. Pero la muestra sirve, sobre todo, para recordar a esta figura que, como tantas otras, corre el peligro de desvanecerse en el tiempo por el desprecio que muestran las llamadas ‘artes vivas’, hacia los grandes profesionales españoles del pasado.
La exposición José Luis Alonso, una vida para el teatro, puede visitarse hasta el 25 de mayo.