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Dron para detectar procesionaria en la Dehesa de la Villa
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Dron para detectar procesionaria en la Dehesa de la Villa (Foto: Ayuntamiento de Madrid)

Madrid lucha contra la procesionaria con drones e inteligencia artificial

Por MDO
viernes 14 de febrero de 2025, 16:57h
Actualizado: 18/02/2025 21:29h

El Ayuntamiento de Madrid está empleando drones e inteligencia artificial para combatir la oruga procesionaria que afecta a las copas de los pinos y cedros en el parque de la Dehesa de la Villa. Esta medida busca prevenir los inconvenientes y daños que causa, como urticaria, tanto en las personas como en sus mascotas.

El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha visitado la Dehesa de la Villa para observar directamente el funcionamiento del primer vuelo con dron destinado a detectar bolsones de oruga en árboles de gran altura. "Seguimos contribuyendo a reducirlas con mayor presencia, con mayor personal y ahora incorporando nuevas tecnologías, en este caso a través del dron, que capta imágenes que luego geolocaliza en el dispositivo, lo que permite a través de la inteligencia artificial identificar los nidos, georreferenciarlos e ir directamente", ha trasladado Carabante, acompañado del concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo. Estos nidos en las copas de los árboles "antes no se detectaban" al no ser visibles desde abajo.

Cibeles está evaluando en este momento la efectividad de este sistema experimental, y ya se ha señalado que "el resultado es muy positivo". Si el piloto que está ejecutando Acciona, encargada actualmente del mantenimiento de los parques históricos y forestales, arroja buenos resultados, podría considerarse la incorporación del dron en áreas como El Retiro, Casa de Campo, Capricho, Tres Cantos, La Elipa, San José o Dehesa Boyal.

El Consistorio ha destacado que "el tratamiento de la plaga de orugas procesionarias se realiza mediante técnicas respetuosas con el medioambiente". Las acciones para abordar esta problemática inician en verano y se extienden hasta febrero, abarcando cuatro enfoques: la instalación de trampas de feromonas, la aplicación de productos fitosanitarios autorizados a través de endoterapia, la retirada de los nidos y la colocación de anillos perimetrales en los árboles.

En las zonas verdes municipales, se instalan trampas con feromonas durante los meses de verano para atraer y capturar a los machos de la mariposa procesionaria. Al interrumpir el apareamiento de las hembras, esta estrategia contribuye a disminuir la cantidad de huevos que ponen y, por ende, a reducir la aparición de orugas. En la presente campaña, se han colocado un total de 4.259 trampas de este tipo.

Durante octubre y noviembre, numerosos árboles son tratados con endoterapia, una técnica que permite la inserción de productos fitosanitarios autorizados en la savia a través de pequeños orificios. De este modo, estos productos alcanzan las hojas que consumen las orugas, provocando su muerte.

El tratamiento se aplica de manera selectiva a aquellos ejemplares que tienen dificultades para ser accesibles, ya sea debido a su altura o a su localización en patios interiores o áreas cerradas. Hasta ahora, se ha activado en un total de 2.530 árboles.

Durante los meses de enero y febrero, se realiza la recolección de los nidos de orugas utilizando tijeras de pértiga o plataformas de poda, lo que permite acceder a los bolsones ubicados en las copas de los árboles, especialmente en pinos y cedros. Esta actividad implica un considerable esfuerzo y se considera la más eficaz para erradicar estos insectos. En total, se han retirado 72.907 bolsones, superando más del triple de lo logrado el año anterior.

En febrero se lleva a cabo la fase final del tratamiento, que consiste en la instalación de anillos perimetrales alrededor de los troncos de los árboles. Esta medida tiene como objetivo impedir que las orugas desciendan al suelo y formen procesiones. En la campaña actual, se han colocado un total de 4.578 anillos, lo que representa más del doble en comparación con el año anterior, donde se instalaron 1.717.

Desde el Ayuntamiento recomiendan a la población que evite tocar las orugas que se encuentren porque cuando estas se sienten amenazadas, son capaces de liberar pelos urticantes que provocan lesiones en los ojos, la piel y las mucosas.

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