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Ayuso en Pleno
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Ayuso en Pleno (Foto: Comunidad de Madrid)

Ayuso denuncia el coqueteo entre Sánchez y el fiscal general tras el borrado en su móvil: "Ay, no, tonto, tú primero"

Por Fernando Rodríguez
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frodriguezmadridiarioes/10/10/22
jueves 13 de febrero de 2025, 11:27h
Actualizado: 18/02/2025 15:23h

Como viene siendo habitual en la presente legislatura, la Sesión de Control al Gobierno de este jueves en Entrevías ha venido marcada por el tono bronco y el total desacuerdo entre las fuerzas de la oposición y el Gobierno regional. Se debate, sí, pero sin llegar -salvo honrosas excepciones- a ningún tipo de entendimiento. Ni siquiera a una vaga coincidencia que pudiese terminar por conducir a pactos en cuestiones estratégicas. Para muestra, todos y cada uno de los temas abordados esta misma mañana. De las medidas para revertir el "inverno demográfico" a la okupación y la inquiokupación, pasando por la aplicación -o no- de la Ley de Vivienda estatal a fin de paliar la actual crisis de acceso o el supuesto "troceamiento" de contratos en la construcción de centros de Formación Profesional.

Todo un repaso a la actualidad con el telón de fondo de siempre: la política nacional. O lo que es igual, los embrollos judiciales del entorno socialista y, por supuesto, de los casos que, en paralelo, investigan tanto al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, como a la pareja de Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador. También, claro, de la crispación existente en el hemiciclo fruto de la "censura" que vienen denunciando desde Más Madrid, PSOE-M y Vox en torno a la labor del presidente de la Cámara, Enrique Ossorio, como moderador de los debates parlamentarios y los últimos desencuentros en la Comisión de Investigación a la mujer del presidente, Begoña Gómez, y el funcionamiento de la Universidad Complutense de Madrid.

El debate más acalorado, como ya lo fuera la semana pasada, de la mano de la nueva portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Mar Espinar, y la presidenta, Isabel Díaz Ayuso. Un cruce de declaraciones -y acusaciones- mediado por la negativa madrileña a aplicar la Ley de Vivienda estatal. "Las competencias en vivienda son suyas. Tiene la obligación de aplicar políticas públicas beneficiosas para todos. Mírese en el espejo de la responsabilidad. Encontrar casa en Madrid es una pesadilla y la sociedad ha salido a la calle para decirle que deje de poner la alfombra roja a fondos de inversión y grandes propietarios. Ven en el alquiler un negocio puro y duro y ahí no hay quien le gane porque se rodea de los mejores (…). Déjese de tanto victimismo y lloriqueo político y póngase a trabajar", lanzaba, contundente, Espinar.

La réplica de Ayuso, como cabía prever, pasaba por La Moncloa, con el foco sobre su primer espada, Pedro Sánchez: "Ha construido cero viviendas de las 184.000 prometidas. Eso sí, hay pisos para las sobrinas de los miembros del Gobierno, para el señor Aldama, Ábalos... Y en medio de la Castellana". Así, apostillaba, España viene regida en la actualidad por la "ley de la selva". Una "vergüenza de Estado de Derecho" consecuencia directa de "los chicos de Marlaska", el "equipo de Fortuny", las "chapuzas de Boñalos" o la "alfombra roja" del Tribunal Constitucional al entorno más próximo del Ejecutivo central: "Señor Sánchez, saque sus manazas del poder judicial".

Por supuesto, también la polémica imputación de Álvaro García Ortiz. "España está incluso por detrás de Ruanda. Estoy segura de que el fiscal general del Estado en Ruando no está imputado (...) Pobre fiscal general, ay madre que ahora es la víctima. Pobrecillo. Tirando los móviles, borrándolo todo. Pedro Sánchez y el fiscal: Ay no, tonto, bórralo tú primero. No, tú. Venga, va, vamos a borrarlo". Ovación cerrada, durante cerca de un minuto, en el lado 'popular'.

Luz verde a debatir sobre el pasado de Ossorio

Con el objetivo de rebajar pulsaciones y "dejar claras las reglas del juego" para que "no puedan emplearlo como un privilegio para mí", el presidente de la Cámara, Enrique Ossorio, detenía en este punto la sesión. Una pausa para intervenir que bebía de la polémica sobre su denunciada parcialidad en el transcurso de los debates. Cuestión, además, avivada a raíz de la prohibición, bajo pena de "llamada a la cuestión", de mentar de manera expresa la labor de los miembros de la Mesa o su trabajo pasado, cuando ostentaban cargos previos a su actual "labor institucional", durante las sesiones plenarias. "He decidido no aplicar -la citada prohibición, aprobada por unanimidad en la última COPREPA- en mi caso. Pueden hablar de cuando fui consejero. Estaré encantado de escucharles porque estoy muy contento de mi pasado. Seguro que me va a traer muy buenos recuerdos".

El momento elegido para el anuncio no era baladí. La pelota estaba en el tejado de Más Madrid y la pregunta registrada sobre "las políticas de su Gobierno en materia de Formación Profesional", una suerte de máscara para no exponer con claridad que la ponencia abordaría la presunta responsabilidad de Ossorio en el "troceamiento" de contratos para la construcción de centros de FP, apuntaba, sin duda alguna, al abordaje de tales indicios. Dicho y hecho. "El señor Ossorio se niega a darnos explicaciones. Dígame, señora Ayudo, si es tolerable trozear contratos para evitar contarnos a dónde va el dinero y quién de su bancada se va a sentar en el banquillo. Supongo que no me va a resonder, pero sus actos hablan más que sus palabras", achacaba entonces Manuela Bergerot.

Manuela Bergerot (Foto: Road Experience)

Tras dejar a las claras que la Formación Profesional madrileña es "la mejor del país", el turno de Ayuso se centraba en una sola premisa, la defensa numantina del buen hacer de la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades bajo la batuta de Emilio Viciana, quién se habría encargado, por voluntad propia, de elevar la cuestión a los tribunales: "Hemos acudido a la Fiscalía para investigar posibles irregularidades en la construcción de centros de FP y nos vamos a personar como acusación particular. Lo hemos llevado a la Justicia aún pudiendo marcarnos un Errejón -en alusión a la denuncia que pesa sobre este por una presunta agresión sexual-, pero no lo hemos hecho porque no somos como ustedes".

"Guerra" abierta con Vox

La matinal arrancaba, de nuevo, con la preocupación de Vox en base unas medidas para el fomento de la natalidad que, aseguran, no funcionan. "Estamos especialmente preocupados por esta crisis demográfica sin precedentes", lanzaba Isabel Pérez Moñino al inicio de su intervención. Una percha que bien le ha servido para, a renglón seguido, criticar unas "ayudas directas a la natalidad" que caducan al cumplir los 30 años. Puesto que la "edad promedio" en la que las mujeres madrileñas son madres ronda los 33 años, tal iniciativa las estaría "dejando fuera" en detrimento de "apellidos como "Bouchal, Alisson o Fati". Dos pájaros de un tiro. Y es que, por medio de la natalidad, los de José Antonio Fúster cargaban asimismo contra la política migratoria de brazos abiertos que defiende el Ejecutivo regional.

"Estamos revirtiendo la tendencia negativa que hay en toda España. Apostamos por la natalidad, la vida, la maternidad y, por supuesto, la paternidad, con un ambicioso plan de 80 medidas que usted ni siquiera se ha molestado en leer", replicaba Díaz Ayuso. Como prueba de que "en Madrid se está revirtiendo la tendencia negativa de los nacimientos", ha añadido, el hecho de que "la población ha crecido en 176 de los 179 municipios". "En cualquier lugar del mundo, si un niño nace en un país tiene derecho a nacionalidad, menos en el mundo de Vox. ¿Por qué confunden inmigración con la inmigración ilegal masiva que está promoviendo Pedro Sánchez (...)? Me han declarado la guerra de forma inmediata, pero sigo sin entender qué pretenden, por qué hacen esto y a quién beneficia", lamentaba.

PP, contra la "inquiokupación"

La pregunta 'popular', por voz de su portavoz, Carlos Díaz-Pache, versaría en esta ocasión sobre dos fenómenos en boga como son la "okupación" y la "inquiokupación". A este respecto, considera la presidenta, resulta necesario trasladar el asunto tanto al Congreso de los Diputados como al Defensor del Pueblo pues no se trata de un "bulo", sino de una problemática "con cara y ojos", protagonizado por una "mayoría de okupas" que "no son vulnerables" y que termina por perjudicar a "quien menos tiene". Es decir, a "personas vulnerables, mujeres mayores que viven solas, en ocasiones con discapacidad...".

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