"No pienses que estoy muy triste si no me ves sonreír. Es simplemente despiste. Maneras de vivir".
A ritmo de Rosendo y su emblemático 'Maneras de Vivir' entraban al auditorio de la Universidad Carlos III de Leganés los primeros espadas del Partido Socialista. Personalidades tan reconocibles como los ministros José Manuel Albares y Félix Bolaños, el secretario de Organización, Santos Cerdán, el president Salvador Illa y, por supuesto, el protagonista indiscutido de la jornada, un eufórico Óscar López sobre el que apuntaban todas las miradas. Ovación cerrada y atmósfera victoriosa entre la 'Izquierda Valiente'.
De fondo, en la pantalla gigante ubicada tras la tarima de oradores, aparecían sus antagonistas. Isabel Díaz Ayuso, Javier Milei, Donald Trump, Jair Bolsonaro, Viktor Orbán, Giorgia Meloni o Elon Musk, entre otros líderes conservadores, ya sean políticos o de opinión, junto a sus intervenciones más ilustres y polémicas, como el famoso "me gusta la fruta". Sus rostros, entremezclados con imágenes de las últimas movilizaciones ultraderechistas celebradas en la capital o las más recientes deportaciones masivas de latinos en Estados Unidos. Un vídeo que culminaba con el lema 'Les ganamos en España. Les ganaremos en Madrid'. Toda una declaración de intenciones con vistas a las elecciones autonómicas de 2027.
Arrancaba fuerte el XV Congreso Regional del PSOE-M. Un cónclave encaminado a repensar -y reconstruir- una corporación socialista madrileña maltrecha a raíz de la crisis que supuso el 'Caso Juan Lobato' y que terminó con los huesos del ya exsecretario general fuera de cualquier responsabilidad en el seno del partido. A tal fin, por si alguien tenía todavía alguna duda, la hoja de ruta pasa por contraponer su modelo, en fondo y forma, al de la "derecha trumpista" y la "ultraderecha". Son, como rezaba la melodía inicial, diferentes maneras de vivir.
Así se han encargado de dejarlo claro todos y cada uno de los ponentes en el primer capítulo de la jornada, empezando por Isaura Leal y pasando por Paloma López, Susana Huertas, Aránzazu Figueroa o Anne Hidalgo, hasta llegar al mismo Óscar López. Todos ellos han optado por centrar sus respectivos discursos en la crítica al "auge del conservadurismo, la intolerancia y el fascismo", cuya representación más próxima se encuentra, aseguran, en un Ejecutivo autonómico del Partido Popular empeñado en poner "trampas" y "astracanadas" para "desviar el foco para no hablar de los problemas reales de los madrileños".
Una "batalla ideológica", en definitiva, por "el modo de vida que conocemos", "la democracia" y "un orden mundial basado en reglas". "Estado de bienestar" e "igualdad de oportunidades" frente a la "degradación" orquestada por una "corporación ultra" a escala "mundial" y que, "apoyada en bulos, mentiras y desinformación", tan solo "sirve a los intereses de los poderosos".
"De la crispación también se sale"
El "mayor exponente" de la "antipolítica" que caracteriza a la "ultraderecha", al menos siguiendo la línea argumental expuesta este sábado por los mandatarios socialistas, no sería otra que la presidenta regional, la "faraona Ayuso". Su modus operandi, "insultos, crispación, ruido, odio y xenofobia" para "desmovilizar", que "la mayoría social no se implique" y "no vayan a votar". Solo así consiguen "tapar incompetencia del Gobierno de la Comunidad de Madrid", convertida en último término en un "club privado".

"Cualquier salvajada con tal de dividir y distraer. Hablemos de todo para que la gente no se de cuenta de que todo va para la privada", ha resumido el propio Óscar López. Una actitud, ha matizado a renglón seguido, que contrasta con la "sonrisa" dibujada en su formación: "Veo a la izquierda valiente, potente, bienhumorada. Sabéis que quiero ver al partido así, bienhumorado, sonriendo, con ganas, con ilusión. Porque los cenizos y los amargados son ellos, no somos nosotros. Orgullosos del sanchismo (...). Bienvenidos a Leganés, próxima parada Sol, correspondencia con Cibeles".
Con afán constructivo, las ponencias han versado también sobre otros pilares en una futurible región gobernada bajo la batuta del PSOE-M. Una Comunidad en la que la colaboración, codo con codo con el Ejecutivo de la nación, así como con la Generalitat, serían pieza clave. Muestra de ello, la ponencia de cierre a cargo del president catalán, un Salvador Illa convencido de la necesidad de apostar por la "política útil", el "humanismo" y el "europeísmo", en detrimento del "monetarismo", el "fango" y el "trumpismo", y cuyo "modelo de prosperidad" sea "compartido" con el resto de territorios. Receta que asegura aplicar en Cataluña y que, augura, será tarea de Óscar López implementar en Madrid. Porque "de la crispación también se sale".
"Descuélgate del estante y si te quieres venir tengo una plaza vacante. Maneras de vivir".