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Romería de San Eugenio en El Pardo
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Romería de San Eugenio en El Pardo (Foto: Antonio Castro)

Romería de San Eugenio en El Pardo

Un domingo especial en El Pardo

lunes 18 de noviembre de 2024, 08:03h
Actualizado: 21/11/2024 08:26h

Un día de San Eugenio, yendo hacia El Pardo, lo conocí…”, así comienza El relicario, un pasodoble que el maestro Padilla compuso en 1914 para la artista Mary Focela. Sería, no obstante, Raquel Meller quien lo popularizaría en medio mundo. Ahora bien, ¿por qué iba la protagonista a El Pardo el día San Eugenio? El 15 de noviembre el distrito madrileño celebra la romería de San Eugenio, que según los historiadores, se remonta al siglo XVII.

En 1993 se decidió celebrar la romería el domingo más próximo al 15 de noviembre. También se fundó la Cofradía de San Eugenio de El Pardo, organizadora de la fiesta con otras agrupaciones locales. Este año ha sido el día 17. Luis María González Valdeavero ha sido este año 2024 el pregonero de la fiesta, recordando a los pardeños el origen de la tradición recuperada. José María Álvarez del Manzano ha sido el invitado a esta fiesta local en la que participan los amantes de la historia.

La tradición manda que, tras el pregón, los romeros se dirigen a la vecina parroquia de la Inmaculada Concepción para pedir que les entreguen la imagen del santo, con la que salir en procesión. Hasta tres veces los romeros reclaman la entrega que, finalmente, se produce con el compromiso de devolverla al templo al finalizar la jornada. Muchos de los vecinos sacan del armario trajes tradicionales de siglos anteriores con los que acudir a la fiesta.

San Eugenio es una pequeña imagen dentro de lo que se conoce como capillas domiciliarias, esto es, pequeñas urnas que se trasladaban de casa en casa para que los devotos pudieran venerarlas en la intimidad. Una romera será la encargada de transportarla durante toda la celebración.

Portando al santo, con acompañamiento de dulzainas y tamboriles, se inicia la romería hasta la explanada próxima al convento del Santo Cristo de El Pardo. Esto da la oportunidad de admirar el bellísimo Cristo yacente de Gregorio Fernández, una obra maestra de la imaginería del siglo XVII. Los romeros, llegados a la cima, oyen la misa y, después, almuerzan aprovechando la extraordinaria climatología otoñal. Al caer la tarde cumplirán con el compromiso de devolver la imagen. Durante el recorrido se aprecia que los montes siguen teniendo una extraordinaria plantación de encinas que, ahora, muestran sus frutos.

La tradición arranca durante el reinado de Felipe IV. Se cuenta que el monarca paseaba un día por el monte, de incógnito, cuando encontró a un rústico recogiendo bellotas para alimentarse. Eran su único sustento. Pero, como el monte era propiedad real, lo hacía sin permiso. Enterado el rey de su necesidad, le autorizó, junto a todos lo vecinos de la zona, a entrar en El Pardo cada 15 de noviembre y recoger todas las bellotas que necesitaran. La tradición se hizo muy popular. No solo el cuplé citado habla de ella sino que la zarzuela El barberillo de Lavapiés, estrenada en 1874, se inicia con unas escenas que se desarrollan en esta romería. Hasta la Guerra Civil muchos madrileños recorrían los 15 kilómetros que separan la Puerta del Sol de este enclave para participar en la romería. La diferencia entre una romería y una verbena, es que las primeras exigen un desplazamiento de los romeros fuera de los cascos urbanos. La primera del calendario madrileño es la de San Blas, aunque ahora el cerrillo del Retiro no esté precisamente alejado. La de San Eugenio es la última y marcaba el definitivo inicio del tiempo frío, como recoge el refrán “Por San Eugenio, las castañas al fuego, la leña al hogar y las ovejas a guardar”.

Tras la Guerra Civil, al establecer Franco su residencia en El Pardo, la romería dejó de tener interés, hasta hace 30 años.
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