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El Programa Fortaleza: una nueva esperanza para jóvenes con conductas autolesivas
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El Programa Fortaleza: una nueva esperanza para jóvenes con conductas autolesivas

Por MDO
miércoles 06 de noviembre de 2024, 11:49h
Actualizado: 08/11/2024 07:11h

En años recientes, se ha notado un aumento en el deterioro de la salud mental de niños y adolescentes, siendo los efectos postpandemia del COVID-19 un factor que ha intensificado los síntomas depresivos en los más jóvenes. Cada vez son más los casos relacionados con conductas autolesivas que detectan los hospitales de día, las consultas externas y los centros de salud mental. Las autolesiones no suicidas son vistas como una herramienta rápida y sencilla para aliviar el dolor emocional. Muchos pacientes mencionan experimentar un efecto inmediato que les permite regular sus emociones y recuperar el autocontrol.

Ante el alarmante incremento de estas conductas, se ha puesto en marcha el Programa Fortaleza en el Hospital de Día Retiro Recurra Ginso. Este programa ofrece una intervención terapéutica innovadora y fundamentada en la evidencia científica, con el objetivo de asistir a los jóvenes y a sus familias en la gestión y superación de esta problemática.

El enfoque utilizado se basa en la Terapia Dialéctico Conductual (TDC), que ha probado su eficacia en tratamientos previos para adolescentes que presentan conductas autolesivas. Esta terapia integra técnicas de TDC junto con estrategias de mindfulness y aceptación, lo que permite a los jóvenes aprender a identificar, comprender y manejar sus emociones de manera más adaptativa.

Un rasgo característico de este modelo de intervención es la participación de la familia en el proceso terapéutico. Durante las sesiones grupales, los pacientes están involucrados mientras sus familiares asisten a tres sesiones específicas. Estas sesiones están diseñadas para ofrecerles herramientas que faciliten el apoyo a sus hijos e hijas en su proceso de recuperación.

El propósito es optimizar la comunicación entre los integrantes del núcleo familiar, reforzar sus lazos y establecer un ambiente más comprensivo en el hogar.

Durante la fase 0, se lleva a cabo un trabajo de psicoeducación por parte del equipo terapéutico, el cual tiene como objetivo ofrecer a los menores una comprensión fundamental sobre las autolesiones y su relación con la desregulación emocional.

Durante la fase piloto de Fortaleza, se ha colaborado con un grupo de jóvenes pacientes que tienen entre 14 y 18 años. La intervención, llevada a cabo en un entorno ambulatorio, permite a los pacientes equilibrar su vida cotidiana mientras se enfocan en los cuatro módulos terapéuticos que componen el programa.

En el Módulo 1, se aborda la regulación emocional. Este módulo tiene como objetivo enseñar a los adolescentes a reconocer y manejar sus emociones de forma más eficaz, lo que les ayuda a disminuir la intensidad de sus reacciones emocionales.

En el Módulo 2, se examina de manera directa el fenómeno de las autolesiones. Este módulo tiene como objetivo ayudar a los participantes a comprender las razones que subyacen a estas conductas, así como las funciones que desempeñan. Lo más relevante es que también se enfoca en cómo estas conductas pueden ser sustituidas por estrategias de afrontamiento más saludables.

En última instancia, el Módulo 3 se dedica a la creación de estrategias de afrontamiento. Este módulo ofrece a los adolescentes las herramientas esenciales para manejar el malestar emocional, potenciar su efectividad interpersonal y mitigar la influencia de los factores de estrés en su rutina diaria.

Las autolesiones en adolescentes no solo tienen un impacto personal en los jóvenes, sino que también generan consecuencias para sus familias. A menudo, estas autolesiones representan una expresión externa de las dificultades que enfrentan los adolescentes al manejar el dolor emocional, lo que plantea un reto para los padres, quienes frecuentemente se sienten perdidos sobre cómo actuar.

El Programa Fortaleza incorpora a las familias dentro del proceso terapéutico, subrayando la relevancia de su participación en la recuperación de los adolescentes. Mientras los jóvenes asisten a sesiones grupales, sus familiares participan en tres sesiones familiares de 90 minutos cada una. Estas sesiones están diseñadas para proporcionarles las herramientas necesarias que les permitan apoyar a sus hijos de manera efectiva.

Además, estas reuniones fomentan una comunicación familiar más fluida, refuerzan el vínculo emocional y crean un ambiente más comprensivo y solidario en el hogar.

En la fase piloto del Programa Fortaleza, se colaboró con un grupo de jóvenes de entre 14 y 18 años, quienes evidenciaron avances notables en la disminución de conductas autolesivas y en su capacidad para entender sus emociones.
Además, la colaboración con las familias resultó fundamental para afianzar estos logros, lo que pone de manifiesto que un enfoque integral que incluya tanto a los adolescentes como a su entorno familiar es crucial para el éxito del tratamiento.

GINSO, conocida como la Asociación para la Gestión de la Integración Social, se dedica a promover la inclusión y el bienestar social.

Esta organización trabaja incansablemente para ofrecer apoyo y recursos a diversas comunidades, buscando siempre mejorar las condiciones de vida de aquellos que enfrentan desafíos sociales.

Con un enfoque en la integración y la cohesión social, GINSO implementa programas innovadores que fomentan la participación activa de los ciudadanos en su entorno.

A través de sus iniciativas, se busca crear un espacio donde todos tengan la oportunidad de contribuir y beneficiarse del desarrollo comunitario.

La misión de GINSO se centra en garantizar que cada individuo tenga acceso a las herramientas necesarias para alcanzar su máximo potencial, promoviendo así una sociedad más justa y equitativa.

En el ámbito de su actuación, Ginso se posiciona como una entidad líder, gracias a su constante colaboración con diversas administraciones públicas, organizaciones del tercer sector y empresas privadas. Más de 1.150 profesionales, altamente cualificados, forman parte de su equipo para alcanzar este objetivo.

Fundada en 2001, la Asociación GINSO tiene como propósito principal fomentar la integración social y generar oportunidades para menores y jóvenes que enfrentan situaciones de conflicto social, así como para grupos en riesgo de exclusión. A lo largo de este tiempo, más de 40.000 jóvenes han recibido atención en sus diversos centros, que incluyen instalaciones para menores infractores, protección social y salud mental infanto-juvenil. Esta atención se ha brindado tanto de manera ambulatoria como residencial en las comunidades de Madrid, Andalucía, Galicia y Navarra.

Se llevan a cabo programas innovadores de prevención e intervención, fundamentados en la investigación y el desarrollo de estudios, con el objetivo de realizar una labor social responsable. Este esfuerzo está siempre orientado por el principio de “el interés superior del menor”.

La prioridad de GINSO radica en fomentar una sociedad que sea segura, inclusiva y que ofrezca igualdad de oportunidades. Para ello, se atienden de manera integral las necesidades formativas, asistenciales, ocupacionales y recreativas.

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