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Mbappé, tras marcar gol en el Bernabéu
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Mbappé, tras marcar gol en el Bernabéu (Foto: @realmadrid)

Mbappé rompe las cadenas

Victoria en el Bernabéu

Por Hugo García Reina
lunes 02 de septiembre de 2024, 08:09h
Actualizado: 06/09/2024 13:53h

Era este un partido peligroso. Después de las malas sensaciones en general y de los dos pinchazos en particular, el Real Madrid necesitaba vencer –y, a poder ser, convencer– en el Bernabéu para marcharse al parón de selecciones sin necesidad de convocar el gabinete de crisis. El bajo rendimiento de Tchouameni hurgaba en la herida que ha dejado la retirada de Kroos y que Ancelotti aún no ha acertado a cicatrizar. El doble pivote coarta el vigor de Valverde, la opción Modric se ha probado ineficaz por falta de frescura y Güler debe moverse más cerca de la línea de tres cuartos. Con Camavinga lesionado, la única carta que le quedaba por jugar al técnico italiano era la de Ceballos. El utrerano no parece la solución más adecuada para los problemas de fluidez en la construcción, pero no hay otro centrocampista en la plantilla con mayor facilidad para romper las líneas del rival.

Puede decirse que el plan funcionó. No se sabe si por el ajuste o simplemente porque Tchouameni, que venía siendo uno de los problemas, hizo uno de sus mejores partidos desde que viste de blanco. Ligero en circulación, resolutivo bajo presión y especialmente inspirado en la recuperación de balón. Hizo de forma notable todo lo que se le pide a un pivote del Madrid. Igual de importante o más fue el doblete de Mbappé: el alivio de un muro derribado, una liberación espiritual tanto para él como para el aficionado plasmada en la efusividad de Bellingham en el palco.

El primer tiempo fue igualado. El Betis generó sus ocasiones (la más clara, un cabezazo de Abde en el 10’) pero al Madrid no se le vio tan perdido como en algunos tramos de las últimas semanas. Arriba faltaba claridad, el tridente no terminaba de encontrar los espacios y no se generaron situaciones de gol. Mbappé disparó tres o cuatro veces a puerta: una muy cruzada, otra a las nubes, dos contra la defensa del Betis… El francés se precipitaba. Le faltaba la pausa del crack. Estaba ansioso por estrenarse en liga –¡en el Bernabéu!– y apagar el runrún de detrás de la oreja. Una vez entra el primero, los demás vienen solos.

El Madrid había empezado bien la segunda parte, aunque el Betis tuvo un arreón que no llegó a cobrarse, ya con Vitor Roque en punta. Ancelotti reaccionó y metió a Brahim y Fran García, que solo por intención y fundamentos aportó una profundidad que ni se espera con Mendy, siempre apático al mirar hacia delante (quizás sea un precio justo a pagar por disfrutar del lateral más sólido defensivamente de Europa). Y en el minuto 66 llegó la catarsis. Conducción de Rodrygo en paralelo a la frontal del área y taconazo genial de Valverde para romper la cordillera bética y regalar a Mbappé su primer gol en el Bernabéu. El uruguayo está siendo el sostén del equipo en este inicio de temporada. Clave en la Supercopa (gol), clave en la victoria contra el Valladolid (gol) y clave también en este partido.

Vinicius sigue lejos de su mejor nivel, pero ya hay signos de que camina en la dirección correcta y no en sentido contrario. “Es hora de ponerse en serio”, le dijo a Ancelotti cuando se cortó las rastas hace dos años, y parece ser que esta vez ha pensado lo mismo. En la segunda parte pisó área con más facilidad y forzó un penalti que Alberola Rojas no vió, pero que acabó señalando VAR mediante. Poco antes había hecho la vista gorda con dos jugadas dentro del área del Betis: una mano clara de Llorente y una falta de Sabali a Ceballos más interpretable. En este caso, fue Mbappé el lanzador y no Vinicius, como en la pasada jornada. El buen semblante del brasileño anula la posibilidad de que la decisión venga “de arriba” o del banquillo. Apunta a acuerdo amistoso entre ambos jugadores.

Con el 2-0 Ancelotti volvió al inmovilismo. Se hace difícil comprender la no participación de Arda Güler y los solo cinco minutos que dio a Endrick. Modric, sin necesidad de adaptación y rodaje (seguramente juegue con Croacia más minutos de los que un futbolista de su edad debe en este parón de selecciones) disputó ocho minutos que, al mismo tiempo, se antojan pocos para una figura de su estatus. 15 mínimo, o nada. Ante lo inexplicable solo queda recordar que con esta filosofía se ha conseguido dos Champions en tres años.

Sin brillar demasiado, victoria solvente, doblete de Mbappé y algo de calma antes del parón de selecciones.
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