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Chocolatería San Ginés
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Chocolatería San Ginés (Foto: Chocolatería San Ginés)

La chocolatería San Ginés: 130 años de tradición y churros

Tradición churrera

domingo 12 de mayo de 2024, 09:00h
Actualizado: 16/05/2024 07:50h

La chocolatería San Ginés, considerada como una de las señas de identidad de la ciudad, recibirá este año una Medalla de Madrid coincidiendo con la festividad del patrón de la capital, San Isidro, en reconocimiento a su 130º aniversario. Su fama y longevidad nacen de un producto tan sencillo como castizo, el chocolate con churros, postre que sirven desde 1894 y que, a día de hoy, sigue degustándose por miles de visitantes.

Cuando San Ginés abrió sus puertas hace 130 años como buñolería-churrería, esta era conocida por su servicio únicamente nocturno, una demanda que nacía gracias a los clientes que acudían a la chocolatería tras el cierre de los teatros. Cuando en 1979 el empresario de ocio nocturno Pedro Trapote adquirió el teatro Eslava, lo convirtió en el “templo nocturno” Joy Eslava: “Aprovechando la transformación política del país, adquirí el teatro con el ansia de libertad juvenil y me di cuenta del papel tan importante que jugaba la chocolatería”.

Por este motivo, en 1981 Trapote compró también San Ginés, reinaugurando el local de nuevo y realizando una reforma para conseguir más metros de capacidad. Además de esto, y ante la gran demanda de los clientes, en 1987 incorporó el horario diurno: “ La obra la realizó el arquitecto Federico Echevarría, que consiguió mantener el mismo espíritu, pero modernizando y haciendo de ella un nuevo local para la noche madrileña”. Esta nueva puesta en marcha, que el empresario recuerda con cariño, logró abrir una novedosa etapa para la chocolatería, que incluso contó con la presencia de Lola Flores y Gina Lollobrigida.

En el momento en el que el servicio comenzó a ofrecerse casi las 24 horas del día, la afluencia de visitantes se incrementó de manera notoria. Miles de visitantes son los que, a día de hoy, gozan a diario de este postre. “No solo ha sido el punto de referencia de los madrileños a la hora de tomar chocolate con churros, sino que son miles y miles de turistas que cualquier día, y a cualquier hora, nos visitan de una manera constante”, comenta con orgullo Trapote.

Debido a la gran acogida que la casa tiene en Madrid, los locales comenzaron a abrirse en lugares de todo el mundo, contando con chocolaterías en Tokio, Shanghai, Miami, Argentina, México, Texas y, a partir de otoño, también en Lisboa. A nivel nacional, la franquicia también crece con un local en Marbella, una apertura en la calle Doctor Fleming de Madrid y un nuevo puesto dentro del Santiago Bernabéu, un proyecto que aún está en proceso y que se sumará a los locales del barrio de Prosperidad y el original del Pasadizo de San Ginés.

Además de esto, el empresario destaca la apertura cada año de puestos temporales durante la época navideña, como las casetas en El Corte Inglés de Castellana, Plaza de España, Plaza de Colón y las Navidades de Torrejón de Ardoz: "Nuestra mentalidad es de servicio. Es un gusto ver que un producto tan sencillo como son los churros con chocolate pueda hacer feliz a la gente".

Ante la pregunta de qué es lo que diferencia a esta churrería de las numerosas opciones que se encuentran en las calles de la ciudad, Trapote habla de la calidad con la que se trabaja y el cuidado de la materia prima: “Nos centramos mucho en el cambio del aceite y en el uso de buenas materias primas. Es un postre sencillo y creo que destacamos por esa excelencia del producto y la manera en la que lo servimos recién hecho”.

"Todo lo elaboramos de forma artesanal con una composición cuidada de las harinas y unos mecanismos que nos permiten hacer la rueda del churro. Tenemos unos dispositivos que nos obligan a cambiar el aceite en determinado tiempo y con temperatura concreta. De lo contrario, el aceite se descompone y la calidad baja".

“Estamos pensando en crear una escuela de churreros”

La chocolatería ofrece trabajo a 190 empleados entre todos sus locales y tiene previsto aumentar su plantilla tras las nuevas aperturas y los objetivos que el empresario tiene en mente efectuar en un corto plazo: “ Estamos intentando hacer una especie de escuela de churreros para que los diferentes turnos de los locales nos permitan seguir manteniendo la misma calidad. Queremos que se formen para nuestros locales y salgan formados” alega Trapote.

En la actualidad, San Ginés vende al día una media de 150.000 churros y se reciben alrededor de tres millones de visitantes al año, una multitud que se logra atender gracias a la rapidez con la que se elabora este producto: "Aunque en un principio se hacían también buñuelos, dejó de ser posible ya que el tiempo de elaboración y el número de clientes comenzó a ser algo incompatible".

Chocolatería San Ginés

La chocolatería, conocida también por los cientos de famosos que han pasado por sus puertas, ha acogido a personalidades de la talla de la Familia Real, pasando por personajes tan conocidos como Maradona, Naomi Campbell o Pedro Almodóvar. Trapote recuerda con ilusión cada una de las visitas y rememora con especial cariño y asombro la llegada por sorpresa del expresidente de los Estados Unidos Jimmy Carter: “Es la visita que más me impresionó. De repente llegaron furgonetas con seguridad y de ellas bajó Jimmy Carter con su esposa Rosalynn y su familia. No podía creerlo”.

"Cuando en Joy Eslava se celebró el programa de los 70 'Aplauso', aquí recibíamos a todo tipo de artistas que salían de grabar como Julio Iglesias, Tina Turner o Stevie Wonder. Han pasado miles de personas y todos ellos de una condición extraordinaria en su actividad profesional" indica Trapote.

Con respecto al reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Madrid, el propietario se ha mostrado agradecido por recibir el premio: “Estoy muy orgulloso de este galardón. También agradecido porque de alguna manera contribuyo con los puestos de trabajo a generar la imagen sabrosa que tiene este producto muy típico madrileño”.

De aquí en adelante, San Ginés continuará ampliando fronteras y siendo uno de los lugares más turisticos de la capital, un sello inconfundible de la ciudad que seguirá acumulando visitantes y cuyo recorrido siempre formará parte de la historia de Madrid.

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