La exposición 'El realismo íntimo de Isabel Quintanilla' abre sus puertas en el Museo Thyssen-Bornesmiza este martes 27 de febrero y se convierte en la primera retrospectiva que alberga la pinacoteca de una artista española.
"Se ha construido un perfil de Quintanilla para la Historia del arte, que sitúa a su pintura en un contexto internacional contemporáneo y se vincula a un realismo europeo del siglo XIX o el romanticismo", ha explicado durante la presentación el director del museo, Guillermo Solana.
La muestra reúne 90 obras de la artista realista, muchas de las cuales nunca se han visto en España ya que pertenecen a museos y colecciones alemanas, donde tuvo gran éxito y reconocimiento en las décadas de 1970 y 1980. La selección de obras abarca las seis décadas en las que Quintanilla estuvo en activa, desde La lamparilla (1956), la obra más antigua que se conserva, hasta Bodegón Siena (2017), la última que entregó a su galerista poco antes de fallecer. Todas las pinturas se se presentan a través de seis secciones temáticas y cronológicas en las que se suceden bodegones, interiores, paisajes y jardines.
El germen de esta muestra fue la exposición que tuvo lugar también en el Thyssen en el año 2016 con otros artistas realistas españoles. "Entonces, la gran estrella prevista era Antonio López, pero la que 'robó el show' fue Quintanilla, incluso para el museo", ha reconocido Solana, recalcando que la opinión mayoritaria entonces fue la de sorpresa ante una artista "más desconocida y que conmovía".
La comisaria de la exposición, Leticia de Cos, ha asumido el reto de encontrar pinturas 'olvidadas' de la artista que actualmente se encontraban en manos privadas. "Si hubiese estado aquí, seguramente Isabel habría vivido el momento con alegría y también un poco temerosa de reencontrarse con obras que regresan a España después de mucho tiempo", ha apuntado la comisaria.
En la presentación se han destacado algunos cuadros relevantes de Quintanilla, como es 'Homenaje a mi madre' -donde una máquina de coser recuerda a la costurera que sacó adelante a la familia de la artista-, además de los ya citados paisajes con vínculos afectivos o la pintura de proximidad, con bodegones de alimentos y flores.
La visión de la artista
El rastro que deja la luz en todas las cosas esa era la obsesión de Isabel Quintanilla, centrándose tanto en la luz natural como en la artificial. Quintanilla no incluye muchas figuras humanas en sus cuadros. "No le gustaba pintar personas porque decía que si ponía a una figura la historia ya estaba hecha", ha apuntado la comisaria, quien ha remarcado que Quintanilla hablaba siempre de sus obras como el resultado del "trabajo y la técnica sin ahogar la emoción".
La comisaria ha recordado algunas palabras de la artista, fallecida en el año 2017, respecto a que la realidad le producía "una emoción tan grande" que era lo que le llevaba a pintar. También la soledad era otro de los leit-motiv que arrastraba a los pinceles a la artista, que siempre pintaba del natural y nunca utilizó fotografías.
"Ya tocaba", ha afirmado De Cos respecto a convertirse en la primera mujer española que tiene una retrospectiva en el Thyssen. "Ella nunca tuvo declaraciones de quejas respecto a su posición de mujer en el mundo del arte. Trabajó con compañeros hombres y en ese grupo vio los mismos problemas: se sintió siempre reconocida como artista", ha concluido.
Esta y el resto de exposiciones temporales del museo abrirán gratis desde el próximo sábado 2 de marzo de 21.00 a 23.00 horas gracias a un patrocinio de Uniqlo.