Favorecer la conciliación, reducir el absentismo escolar y aumentar la eficiencia en cuanto a la asignación de recursos mediante la eliminación de la jornada intensiva en colegios e institutos. A falta de apenas un par de semanas para la 'vuelta al cole', esa es la hoja de ruta marcada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) a través de su informe 'Propuestas para un plan de acción para reducir el absentismo escolar temprano de España' y que aboga, siguiendo el ejemplo de un buen número de países europeos como Dinamarca o Portugal, por la integración de las actividades extraescolares, cursadas tradicionalmente en horario de tarde, una vez los jóvenes abandonaban el centro, en la propia jornada lectiva.
Mientras en Madrid son las mismas familias quienes disponen de potestad para, votación mediante, elegir el tipo de jornada que ofrece cada centro, el debate acerca de qué modalidad resulta más beneficiosa para el alumnado, especialmente para el más vulnerable, cobra cada vez más y más fuerza tanto en el seno de las instituciones públicas con competencias en el sector como en la misma comunidad educativa.
"Debería primar el interés del menor"
Desde la FAPA Francisco Giner de los Ríos, la federación de la Comunidad de Madrid que agrupa a las asociaciones de padres y madres, se muestran abiertos a estudiar qué modelo reporta mayores beneficios para los menores, reconociendo en cualquier caso lo “complejo” del asunto y, por ende, la necesidad de un diálogo fluido que ponga siempre en el centro al alumno. “El tema de los tiempos escolares es complejo. Entran en juego muchas variantes donde la que debería predominar siempre el interés superior del menor. La jornada continua lleva asociado un modelo social y educativo concreto. Vemos necesario el debate al respecto, el diálogo con toda la comunidad educativa sobre qué es mejor para el alumnado”, explica a Madridiario la presidenta de la FAPA, María del Carmen Morillas.
En cualquier caso, la entidad reconoce además como “en las últimas tres décadas la jornada continua se ha ido abriendo camino en muchos centros educativos de nuestro país”. Tanto es así, concluyen, que “a día de hoy en Madrid es la jornada mayoritaria en la escuela pública”, mientras “en la privada y la concertada es justo al contrario”.

Por su parte, el profesorado madrileño agrupado en el sindicato independiente ANPE niega la existencia de un debate real en torno al tipo de jornada que aplica en cada centro al considerar que se suele confundir la jornada educativa, cuyos responsables son los propios profesores, con la asistencial, que incluiría servicios como el comedor o las actividades extraescolares y que en ningún caso serían competencia directa de estos profesionales. “No creemos que haya un problema real. El problema viene cuando se mezclan la jornada educativa y la asistencial. Nosotros somos responsables de la primera, que suele tener lugar en horario de mañana pues los chicos suelen estar más frescos y atentos, pero en ningún caso del comedor ni de las extraescolares”, argumentan.
"No es un problema real"
Por el contrario, en ANPE Madrid consideran que para mejorar la conciliación y reducir tanto el abandono como el fracaso escolar la solución no pasa por un cambio en la jornada lectiva, sino por una mayor inversión en materia educativa: “Hace falta más inversión para que servicios como el comedor y las extraescolares no recaigan sobre las familias (...). También hay que dedicar más recursos e incorporar más profesionales para hacer frente al abandono escolar. Esto no se puede hacer a coste cero. Sin embargo, parece que buscan salidas alternativas a un problema cuya solución está clara. Para adaptar la educación a las nuevas realidades y atender a las diferentes necesidades educativas no se trata de bajar los niveles, que es lo que se está haciendo ahora”.
Como telón de fondo, zanjan, también resultaría necesario “un acuerdo a nivel nacional en cuanto a las leyes educativas”. Algo que, por el contrario, nunca ha sucedido pues “los responsables ni siquiera son capaces de sentarse a negociar”.

Reducción de ratios y más personal, la apuesta de la Comunidad
Las recomendaciones a cargo de la OCDE ha elevado el debate más allá de los agentes educativos directamente implicados en el día a día de colegios e institutos. Rehuyendo de cualquier tipo de imposición, fuentes de la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades que dirige Emilio Viciana, mantienen en conversaciones con este digital que “la elección del tipo de jornada forma parte de la autonomía de organización de los centros educativos", de modo que "son las propias familias las que lo deciden mediante votación". De este modo "desde la Consejería de Educación no se les puede imponer que tengan una modalidad u otra”.
"No se puede imponer una modalidad u otra"
Es precisamente por este motivo que el Ejecutivo autonómico, encabezado por Isabel Díaz Ayuso, prefiere centrar el tiro en otras medidas encaminadas a incrementar la calidad de la enseñanza y que, al mismo tiempo, permitan continuar dando pasos hacia adelante en cuanto al apoyo que debe recibir el alumnado. Entre ellas mismas fuentes destacan “las bajadas de ratios en Primaria y Secundaria, el aumento de orientadores en los centros educativos, el incremento del personal de refuerzo o el programa de Capacitación Integral Docente, más conocido como MIR Educativo, que amplía la formación pedagógica de los funcionarios en prácticas mediante el periodo de un curso completo en el que reciben formación ampliada en este sentido y son tutorizados a lo largo de ese aprendizaje”.