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Nuevas tecnologías de combustibles para la transición a flotas cero emisiones
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(Foto: Alsa)

Nuevas tecnologías de combustibles para la transición a flotas cero emisiones

Por MDO
sábado 12 de agosto de 2023, 08:00h
Actualizado: 17/08/2023 15:03h

Alsa continúa invirtiendo con fuerza en diferentes tecnologías de combustibles para avanzar en la transición a flotas cero emisiones y cumplir su objetivo: que todos los autobuses urbanos operados en España sean cero emisiones para 2035. Idéntico es el compromiso para los autocares de larga distancia para 2040.

La empresa de movilidad Alsa se constituyó en 1923, por lo que este año celebra su primer centenario. Desde sus orígenes, la compañía ha experimentado un fuerte proceso de crecimiento e internacionalización. Hoy, Alsa está presente, además de en España, en Marruecos, Portugal, Suiza y Francia. Su moderna flota incluye más de 5.800 autobuses y autocares que transportan un total de 437 millones de pasajeros al año. Desde 2020, Alsa ha incorporado vehículos de bajas y cero emisiones a su flota en España. En la misma línea, ya no adquiere ningún vehículo que no sea ECO o cero emisiones. La compañía cuenta en la actualidad con un total de 650 vehículos de combustible alternativo. Estos incluyen batería eléctrica, híbrida, gas natural comprimido, gas natural licuado y celda de combustible de hidrógeno. En nuestro país, el 17 por ciento de la flota total de Alsa funciona ya con combustibles alternativos.

El primer autobús urbano, propulsado por hidrógeno renovable

Alsa invierte también en varios tipos de tecnologías de combustibles alternativos para diferentes usos, en su afán por testar las distintas opciones disponibles en el mercado. Esto permite a la compañía pasar por la curva de aprendizaje lo antes posible y, al mismo tiempo, comprender los pros y los contras de cada tecnología. Por lo general, realiza pruebas al menos durante un año antes de introducir cualquier vehículo en sus operaciones.

En base a la actividad y a la experiencia del operador, a día de hoy se considera que la batería eléctrica es la solución más adecuada para el transporte urbano. Sin embargo, sus limitaciones de autonomía aún exigen que los autobuses eléctricos regresen a sus bases para recargar las baterías durante unas cuatro o cinco horas. Debido a dicha limitación, este tipo de autobuses solo resultan aptos para cubrir determinadas rutas.

Hidrógeno para media y larga distancia

En 2021 Alsa se comprometió a impulsar el uso del hidrógeno como combustible alternativo en sus operaciones, sobre todo en los servicios de media y larga distancia, pero todavía no se dispone de tecnología de hidrógeno desarrollada para operar este tipo de servicios. En el ámbito del transporte urbano, la compañía desarrolló un proyecto propio para probar un autobús de hidrógeno en Madrid y, posteriormente, en otras ciudades y territorios como Oviedo, Zaragoza y A Coruña, además de en Bilbao y Cantabria. Fruto de este proyecto, en enero de 2022 Alsa puso en marcha el primer autobús urbano propulsado por hidrógeno renovable en España de forma estable y permanente. El autobús opera ya en una línea urbana en el municipio de Torrejón de Ardoz. Con el objetivo de contribuir a su despliegue, Alsa ha instalado una nueva estación de repostaje de hidrógeno en central de mantenimiento en Torrejón.

En paralelo, la compañía ha forjado diversas alianzas con actores clave en el sector de la movilidad. Así, es socio del consorcio español del hidrógeno “Shyne”, liderado por Repsol, que tiene como objetivo promover el uso de hidrógeno renovable en todos los segmentos del transporte en España. Junto a socios como Repsol, Bosch o Scania, el proyecto busca, entre otros objetivos, instalar al menos 12 estaciones de repostaje de hidrógeno con vistas a 2025.

Desde Alsa consideran además que es necesario desarrollar centros, clústeres y corredores que puedan almacenar y proporcionar hidrógeno verde en grandes cantidades. El tiempo para repostar un vehículo de hidrógeno es de unos diez minutos, lo que anima a pensar que el futuro pasa por esta fórmula. Sin embargo, aún persisten cuellos de botella, dado el modesto
número de estaciones de servicio de hidrógeno disponibles en Europa. También se debe tener en cuenta que, por ahora, el precio del hidrógeno verde representa una barrera adicional significativa para que su adopción se generalice.

Fórmulas de futuro

Desde sus inicios, la estrategia de flota de Alsa se ha basado en apostar por los mejores fabricantes y la gama más alta de vehículos disponibles en el mercado para cada segmento de movilidad. Esta decisión mira hacia un objetivo claro: conseguir la mayor eficiencia y el mejor Total Cost of Ownership (TCO) durante la vida del vehículo. Así, los estándares de compra de la compañía otorgan prioridad a la seguridad, el confort y las prestaciones para ofrecer el mejor servicio al cliente y los mayores sistemas de ayuda a la conducción a disposición de los conductores. Esta cuestión, no obstante, también implica que la compañía deba afrontar grandes inversiones para renovar y modernizar su flota, cumpliendo así con su estrategia de diferenciación.

Acorde en todo momento a esta estrategia, el mix de autobuses que configura la flota de Alsa ha evolucionado conforme a la oferta de servicios. De esta forma, dos tercios de la flota actual la constituyen autobuses urbanos o metropolitanos. Muestra del gran ritmo de crecimiento y renovación de su flota y pese a las dificultades añadidas como consecuencia de la pandemia del coronavirus, el operador ha incorporado una media de 1.038 vehículos al año en los últimos cinco años. Al mismo tiempo, se ha reducido la edad media de los vehículos hasta alcanzar los ocho años.

Los vehículos eléctricos de pila de combustible utilizarán energía cien por cien eléctrica a partir de hidrógeno y oxígeno

De cara al futuro, la compañía identifica varias tipologías diferentes de vehículos en un escenario de gran complejidad técnica y constante evolución, con cambios tanto tecnológicos como normativos. En primer lugar, los vehículos eléctricos de pila de combustible utilizarán energía cien por cien eléctrica generada a partir de hidrógeno y del oxígeno del aire, y dispondrán de un pequeño pack de baterías recargables, siendo vehículos cien por cien eléctricos y cero emisiones. Por otro lado, los vehículos eléctricos de batería estarán propulsados en su totalidad por motorización eléctrica. Para ello, emplearán energía procedente de las baterías internas, lo que requiere a su vez la recarga de energía de una red externa, por lo general de una red eléctrica a través de cargadores de conexión por cable o pantógrafos. Esta categoría, en base a lo establecido en el Reglamento General de Vehículos vigente, permitirá incluir un sistema de frenado regenerativo que cargue las propias baterías durante las retenciones y frenadas. Al igual que los vehículos eléctricos de pila de combustible, se trata de vehículos cero emisiones.

Cabe mencionar también los vehículos eléctricos de autonomía extendida, que contarán con propulsión cien por cien eléctrica gracias a la unión de la tecnología de batería con la pila de combustible En la misma línea, los vehículos híbridos enchufables estarán propulsados por motores eléctricos y de combustión interna, con baterías recargables mediante una fuente de energía eléctrica exterior. En caso de disponer de una autonomía superior a los 40 kilómetros en modo exclusivo eléctrico, este vehículo será cero emisiones. No obstante, si la autonomía es inferior, se catalogará como tipo ECO.

Los vehículos híbridos eléctricos no enchufables, por su parte, serán total o parcialmente propulsados por motores de combustión interna de gasolina, gasóleo o gas y electricidad, cuya energía proceda de la cinética del propio vehículo en funcionamiento. Esta será recogida, almacenada y reutilizada en forma de electricidad en sus baterías o condensadores sin recarga, a través de una fuente exterior. En este caso, se trata de vehículos ECO. En último término, destacan los vehículos propulsados por motores de combustión interna que utilicen combustibles fósiles alternativos, biocombustibles con origen orgánico, combustibles sintéticos con origen en el hidrógeno o directamente con hidrógeno. Se trata de combustibles cero emisiones netas. En algún caso, si la captura supera a la emisión, el balance de dióxido de carbono podría ser incluso negativo.

Compromiso con la descarbonización

El compromiso de Alsa pasa, de manera ineludible, por conseguir que todos los autobuses urbanos operados por la compañía en España sean cero emisiones en 2035. Para los de larga distancia, el plazo se amplía hasta 2040. En ese sentido, la apuesta pasa por el trabajo, codo con codo, con fabricantes e instituciones con el fin último de hacer viable, tanto en los aspectos técnicos como comerciales, el desarrollo tecnológico necesario para la consecución de estos ambiciosos objetivos.

El hidrógeno jugará un papel protagonista en el desarrollo de soluciones interurbanas

Por el momento, Alsa opera autobuses y autocares Euro 6 para aplicaciones urbanas, regionales y de largo recorrido. En la actualidad, carecen de una solución lista en el mercado para reemplazar estos vehículos para el transporte regional y de larga distancia en el corto y medio plazo que pueda brindar la misma eficiencia y certeza operativa, por lo que se debe mantener un enfoque integral que consiste en una variedad de tecnologías de combustibles.

En ese proceso de transformación, desde Alsa se apuesta por la neutralidad tecnológica y fiscal por parte de las administraciones. Desde el punto de vista de la compañía, ninguna tecnología, de por sí, se consagrará como dominadora absoluta, sino que la complementariedad será, en último término, la fórmula ganadora. Más aún en su propio caso, al tratarse de un operador que requiere de una amplia variedad de tipologías de vehículos que le permitan brindar una respuesta satisfactoria a la gran diversidad de servicios que ofrece.

Junto a las tecnologías de flota será necesario contar con infraestructuras de recarga energética adecuadas. Esto traerá consigo importantes implicaciones en cuanto a la planificación urbana, como el hecho de contar con redes de distribución y acometidas adecuadas, de tipo logístico, sobre todo en materia de aprovisionamiento de las empresas operadoras, y de adecuación de las instalaciones técnicas de explotación, lo que incluye bases de flota, talleres, puntos de recarga en cabeceras y puntos intermedios.

Del mismo modo, el cumplimiento de los objetivos de descarbonización requerirá del apoyo de las administraciones a través de una lógica económica y un razonamiento en la regulación y la gestión de los contratos de servicio público que haga viable el proceso.

La transición a la movilidad de bajas y cero emisiones, en definitiva, no puede ocurrir de la noche a la mañana. Ello requiere, entre otros aspectos, de un aumento de infraestructuras de recarga eléctrica, así como para combustibles alternativos disponibles y del apoyo a los operadores de transporte para llevar a buen puerto la necesaria transición. El cambio, concluyen, debe desarrollarse de forma sostenible y pasa por apoyarse en diferentes tecnologías complementarias.

Lo que queda patente es que en Alsa piensan en verde, están comprometidos con la movilidad sostenible y tienen el firme propósito de liderar la transición a flotas cero emisiones en nuestro país.

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