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La Conservera Valle del Kas con algunos de sus productos
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La Conservera Valle del Kas con algunos de sus productos

'Un botiquín para mi ciudad': los remedios de un grupo de vecinos de Vallecas

Por MDO
sábado 15 de abril de 2023, 09:00h
Actualizado: 20/04/2023 07:56h

Cada ciudad debería disponer de un botiquín. Pero no una caja de remedios al uso con medicamentos, vendas y analgésicos que curen rasguños o heridas. Los remedios pueden adquirir otras formas para paliar dolores y poner solución a problemas que quitan el sueño a las sociedades actuales. Antídotos caseros que ponen la tirita necesaria para cambiar el rumbo de algunas vidas afectadas por problemas laborales, familiares o sociales.

En este camino, los colectivos y redes vecinales pueden convertirse en el germen de iniciativas que se transforman en medicinas que curan. Así, encontramos grupos sociales procedentes de la ciudad de Ceuta y de los barrios de Orriols (Valencia) y Vallecas (Madrid) que han ideado un 'kit de herramientas' compuesto por más de 30 soluciones sociales o remedios vecinales dirigidos a mejorar la vida de las personas mediante la implantación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Un bote de mermelada de la Conservera del Valle del Kas

Unas propuestas que se encuentran recogidas en una guía en el marco del trabajo desarrollado en el programa 'Un Botiquín para mi Ciudad', impulsado por la Asociación Grigri y con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. Este programa surge de la necesidad de diseñar e implementar un conjunto de soluciones que permitan a las personas habitantes de cada uno de los barrios de las ciudades implicadas ser las protagonistas del cambio hacia un futuro más sostenible, enfocado en los ODS y que se materialice en alianzas entre instituciones, personas y territorios. "Cada ciudad piensa en su remedio. A través de los talleres nosotros le damos forma para que tenga continuidad", explica Hadriana Casla, miembro de GriGri.

Para llevar a cabo este trabajo, se ha aplicado una metodología viva, que se adapta a las necesidades de cada contexto. Partiendo de la escucha, y por medio de herramientas artísticas e innovadoras, se identifican las aspiraciones, necesidades y conocimientos de los vecinos, transformándolas, a través de procesos abiertos y colaborativos, en propuestas concretas.

El proyecto ha contado con cuatro fases sucesivas. En la primera de ellas, se realizó́ un programa itinerante de talleres participativos organizados a modo de laboratorios ciudadanos abiertos a la experimentación. En la segunda, desarrollada de forma paralela, se llevó a cabo un programa de acompañamiento en "intervención y mediación comunitaria dirigido a las asociaciones implicadas en el proyecto", cuenta Casla.

"Cada ciudad piensa en su remedio"

La tercera fase supuso la preparación del mencionado kit de herramientas, compuesto por una guía, un documental, una campaña de comunicación, y el volcado de la metodología y los remedios generados en la wiki de cultura comunitaria de la REACC (Red de Espacios y Agentes de Cultura Comunitaria), a través de los cuales se buscó́ dar difusión, visibilidad y acceso a los contenidos generados, en busca de un mayor impacto y un efecto multiplicador para una mayor implicación de la sociedad civil en la apropiación e implementación de los ODS.

Finalmente, la cuarta fase, supuso el encuentro público final de presentación y unas jornadas de evaluación que hpermitieron involucrar a los representantes de todas las entidades participantes, presentar los remedios al resto de la comunidad, y compartir pistas sobre la continuidad y sostenibilidad de la propuesta.

El remedio de Vallecas

Esta iniciativa social se ha convertido en Vallecas en un aliciente para continuar trabajando en las mejoras para el barrio y sus vecinos. "En este barrio de Madrid hemos trabajado con el Centro Social La Brecha, la Despensa Solidaria Numancia o el Programme Afrique de SERCADE", concreta Casla. Unas sesiones de diagnóstico han permitido "identificar" cuáles son las problemáticas del barrio, como "la necesidad de espacios verdes, acceder a otros puestos de trabajo o alquileres más asequibles".

Los colectivos vecinales de este barrio madrileño focalizaron su trabajo en el aprovechamiento de los productos que recoge la despensa del barrio. Tras desarrollar una serie de formaciones y talleres de cocina, los participantes idearon varias recetas (peras en almíbar, pisto manchego, mermelada de ciruelas y fermento de zanahoria).Una iniciativa a la que han dado continuidad mediante la creación de su propia marca, la Conservera del Valle del Kas. Una marca que quiere convertirse en una nueva forma de ingresos y una fuente de trabajo para el barrio, que presenta una de las mayores tasas de desempleo de Madrid. "Todas esas sesiones las transformamos en recetas de mermeladas, pisto, peras en almíbar.. Hicimos ese juego. Y esas reivindicaciones y dificultades se transformaron en comida en los talleres de cocina", relatan desde GriGri.

"Una nueva forma de ingresos y trabajo"

Los protagonistas de esta idea tenían claro el propósito: aprender a aprovechar y transformar alimentos perecederos en recetas propias. Pero lo mejor, que esta iniciativa se materializó en la creación de su propia marca de coservas, Valle del Kas. Y con un objetivo prioritario: generar autoempleo y mejorar las condiciones del barrio.

Daniel Serrano, portavoz de la Conservera, todavía recuerda cómo afectó la pandemia a Vallecas: "Algunas personas crearon grupos de Whassap para intercambiar ayuda. La precariedad alimentaria llegó a muchos hogares y las empresas quebraron. Teníamos que buscar nuevas formas de coordinar los donativos". Las realidades complejas y las cargas con las que se quedaron muchas familias hacían necesaria una intervención social. Y este proyecto de crear una marca para generar ingresos "ayudó a la gente a aprender habilidades para salir adelante por sí mismos".

La idea es dar una solución real a los obstáculos que se encuentran "en el día a día en Vallecas". Se comenzó con las conservas con alimentos excedentarios para iniciar un proyecto que ahora también 'vende' ideas enlatadas y "otras recetas", como bolsos, parches y camisetas. "Una nueva forma de ingresos y trabajo para emancipar a las personas que participen", señala Serrano. Una cooperativa, la Conservera del Kas, que sigue configurándose y que, poco a poco, irá contando con más socios. Unos protagonistas que elaborarán productos o recetas 'medicinales' personalizadas y con una historia de vida detrás.

Otras recetas

Participantes de Ceuta (Foto:GriGri)

Entre las propuestas recogidas por los vecinos de la ciudad autónoma de Ceuta figura la transformación de la valla que divide Ceuta y Marruecos en un gran parque que elimine las fronteras físicas, socioculturales o simbólicas. Los vecinos y vecinas también proponen la puesta en marcha de un tren entre Marruecos, Ceuta y la Península o la mejora del transporte público municipal para facilitar la movilidad en la zona.

Ceuta también es el escenario de otras propuestas como un supermercado del mundo con degustaciones de comida de distintos orígenes, una discoteca abierta a todas las nacionalidades, una biblioteca con libros de diferentes lenguas o un centro de acogida para mujeres.

Foto: GriGriEn el barrio de Orriols, que durante décadas se ha caracterizado por el elevado porcentaje de personas en situación de vulnerabilidad y riesgo de pobreza, los vecinos y vecinas de la zona apuestan por fomentar la creatividad para la recuperación de los espacios abandonados del barrio o dar un impulso a los huertos comunitarios a través de cultivos ecológicos y la reivindicación de la huerta valenciana. En este sentido, los habitantes de la zona ya han empezado a sembrar, han desarrollado talleres ambientales e incluso, con la ayuda de los niños del barrio, han creado nuevo mobiliario.

Los colectivos de este barrio valenciano sugieren también un trabajo pedagógico que permita comprender las facturas de la luz, además de facilitar el ahorro en el consumo; el impulso de zonas deportivas libres y accesibles, así como de Radiorriols, la radio comunitaria; la puesta en marcha de un banco del tiempo para el intercambio de servicios o la creación de un sindicato del barrio que contribuya a la defensa del derecho a la vivienda.

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