Como cada año, el incremento de las temperaturas en primavera y verano trae consigo el regreso de la mosca negra a la Comunidad de Madrid. La mordedura de este pequeño insecto, que puede provocar importantes reacciones alérgicas y transmitir diversas enfermedades infecciosas, se ha convertido en una de las denuncias recurrentes entre los vecinos del sur y el este de la región, los más afectados por esta problemática medioambiental fruto de su cercanía a los ríos Manzanares, Jarama y Henares. Su escasa corriente y el notable desarrollo de la vegetación acuática hacen de estos ríos y sus proximidades los lugares idóneos para la proliferación de este molesto insecto.
“Es un problema que venimos arrastrando varios años, desde 2017. Hemos denunciado un montón de veces, pero nunca han dado con la solución. Con Carmena se creó una mesa de seguimiento con los vecinos, pero desde la llegada de Almeida no se ha vuelto a convocar. Sacan pecho con las fumigaciones y la eliminación de las larvas, pero la realidad es que no se están tomando medidas de control demasiados efectivas. Seguimos igual o peor. Cualquiera que venga por el barrio puede ver que hay un montón de vecinos con mordeduras”, explican desde la Asociación Vecinal Independiente de Butarque, en Villaverde.
"Estamos trabajando en la línea correcta"
Tal es la magnitud de la cuestión que la mosca negra incluso ha protagonizado parte de la Comisión Permanente Ordinaria de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de la capital en el mes de julio y que ha tenido lugar este mismo lunes. Borja Carabante, delegado del Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad del Consistorio madrileño, ha reconocido la gravedad y las molestias derivadas de la expansión de este insecto en Madrid y, al mismo tiempo, ha defendido la labor del Ayuntamiento en cuanto a su control. En esa línea, Carabante ha explicado que en el presente curso se ha aumentado el presupuesto destinado al plan de prevención y vigilancia de la mosca negra en un 52 por ciento. “Somos conscientes de que su mordedura afecta a muchos vecinos. No obstante, deben ponerse los datos sobre la mesa. De 28 quejas en 2017, tan solo se han registrado siete en lo que llevamos de año. Además, hemos aumentado el presupuesto en más de un 50 por ciento para que haya un control más efectivo. Hasta la fecha se han realizado tres tratamientos sobre el río Manzanares y en las próximas fechas se ejecutarán otros dos. Estamos trabajando en la línea adecuada y, por supuesto, estamos abiertos a todo tipo de propuestas que permitan mejorar la situación”, ha apuntado.
Por su parte, los principales partidos de la oposición, Más Madrid y PSOE, han coincidido en señalar el “grave error” cometido por el equipo de gobierno municipal en cuanto a la estrategia de prevención de plagas relacionadas con la mosca negra. “Han llevado a cabo un desbroce loco de la vegetación en la ribera del Manzanares. Algo que no sirve de nada porque las larvas de este insecto se encuentran en la vegetación sumergida. Lejos de resolver el problema, han impedido una solución que ofrecía la propia naturaleza. Se han equivocado radicalmente y han acabado con los hábitats de sus depredadores naturales, fundamentalmente aves insectívoras como las golondrinas, los vencejos y los aviones, que no han podido anidar. Lo más grave de todo es la falta de capacidad del Ayuntamiento para reconocer que se han equivocado”, han señalado.
"Han arrasado el Manzanares y ahora deben rectificar"
Mientras desde Más Madrid se hace hincapié en recuperar la mesa de diálogo con los vecinos, “quienes realmente sufren este problema, para poder ofrecerles más información acerca de cómo prevenir su picadura y saber cómo actuar una vez se ha producido”, el Grupo Municipal Socialista pone el foco en el empleo de espacios públicos para la recuperación de otro de los principales depredadores de la mosca negra: el murciélago. “Planteamos que se fomente el anidamiento de murciélagos, que no son en absoluto perjudiciales para el ser humano, mediante la instalación de cajas nido en espacios municipales. Como depredador de la mosca negra, su actividad alimentaria coincide con las horas del día en que las moscas negras son más activas. Es decir, por la noche. De tal modo, sería una solución natural muy efectiva. No estamos hablando de una cuestión política, sino científica. Han arrasado la vegetación del Manzanares por puro desconocimiento y ahora deben rectificar. Si no quieren escuchar a la oposición, al menos que escuchen a la comunidad científica”, han concluido.
La necesidad de un plan comarcal
Diferentes entidades ecologistas convienen en que resultan necesarias más y mejores medidas de prevención que pongan fin a las plagas de insectos como la mosca negra. “Todos los años en primavera vuelven las molestias por las plagas de insectos, las quejas de los vecinos, las fumigaciones inútiles pero peligrosas, la indiferencia de la Administración, más biodiversidad que se sigue perdiendo… Los colectivos ecologistas Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA), Asociación Ecologista del Jarama “El Soto”, Ecologistas en Acción, Grupo de Acción para el Medio Ambiente (GRAMA) y Jarama Vivo exigimos a las autoridades locales del sureste madrileño y de la Comunidad de Madrid que pongan en marcha un plan comarcal para regenerar el cauce del río Jarama y otros cauces, los focos de esas plagas”, explican. Estos colectivos aseguran también que las campañas de fumigación resultan “poco efectivas” y “se hacen únicamente como efecto placebo para calmar a los vecinos”.

"Las fumigaciones son un placebo para calmar a los vecinos"
Por el contrario, los ecologistas plantean la necesidad de un plan comarcal de medidas urgentes que, bajo criterios de sostenibilidad, ponga freno a la proliferación de la mosca negra. “Desde hace tiempo venimos advirtiendo de la peligrosa deriva tomada por la Administración regional. Exigimos que tome el control y aplique un plan comarcal. Ese plan debería evitar que cada municipio aplique sus particulares y dudosas recetas, de cuyos riesgos viene advirtiendo incluso la propia Consejería de Sanidad”, advierten. Entre las medidas planteadas se encuentan el apoyo, orientación y coordinación para mejorar las prácticas agrícolas, aumentar las poblaciones de murciélagos y otros insectívoros, difundir información rigurosa frente a los bulos y, sobre todo, intervenir para eliminar el principal refugio de las larvas, los macrofitos, la vegetación acuática que ocupa el fondo del cauce de nuestros ríos. Todo ello, zanjan, debería hacerse siguiendo “criterios de sostenibilidad y prudencia que corresponden a escenarios protegidos”.
Más allá de la capital
El barrio de Perales del Río, en Getafe, es una de las zonas más afectadas por la picadura de mosquitos y también de la temida mosca negra. Tanto es así que, a través de las redes sociales, numerosos vecinos denuncian una plaga a la que dicen estar “acostumbrados” y cuya mordedura “duele mucho”.
En Rivas Vaciamadrid la situación es similar. Para tratar de paliarla, los ciudadanos del municipio han iniciado una campaña de recogida de firmas a través de la plataforma change.org. En la misma denuncian que son “numerosos los vecinos que acaban en Urgencias debido a las picaduras” de este insecto. Añaden, además, que “cada año hay más moscas y, por tanto, más afectados”. En esa línea, piden al Consistorio que “tome medidas para eliminar la mosca negra, al igual que han hecho otros ayuntamientos del este de Madrid”.
Al margen de Perales del Río y Rivas Vaciamadrid, diversas áreas de la región como Arganda del Rey, Velilla de San Antonio o San Fernando de Henares también se han visto afectadas por esta cuestión en mayor o menor medida.
Consejos y recomendaciones
Las mordeduras de la mosca negra suelen manifestarse en la piel provocando enrojecimiento, inflamación y un picor intenso, inmediato y doloroso que puede permanecer días e incluso semanas. Con el objetivo de prevenir la infección, se debe limpiar la herida y evitar, en la medida de lo posible, el rascado.
Puesto que las probabilidades de sufrir la mordedura de este insecto aumentan en exteriores a primera hora de la mañana y última de la tarde, se recomiendo no permanecer demasiado tiempo en las proximidades de ríos y acequias en estas franjas horarias. Además, conviene emplear ropa clara y que cubra la mayor parte del cuerpo.
En caso de producirse una reacción cutánea sobredimensionada, lo que podría ser un indicativo alérgico, conviene acudir al centro de salud más próximo para ser chequeado por un profesional sanitario, especialmente en el caso de bebés, niños de corta edad y ancianos.
