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¿Es hora de probar unas gafas progresivas?

viernes 21 de febrero de 2020, 09:19h
Según un estudio del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas presentado el pasado año, al menos 5 de cada 10 españoles utilizan gafas o lentillas. En muchas ocasiones, además, hay personas que utilizan de lejos y de cerca por lo que cada vez empieza a ser más común decidirse por gafas progresivas, en una suerte de dos en uno.
¿Es hora de probar unas gafas progresivas?
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De un tiempo a esta parte el uso de gafas se ha normalizado bastante, convirtiéndose casi en un complemento más de la indumentaria. En cualquier caso, no hay que olvidar la función que tienen.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando se refiere a la mala visión habla de pandemia ya que se estima que en 2050 la mitad de la población la sufrirá.

Seguramente el contacto continuado con la pantalla del ordenador o del móvil o la tablet hacen que esto se acentúe. De hecho, ya hay muchas ópticas que están trabajando en desarrollar cristales que bloqueen de alguna manera la luz azul.

Por su parte, con independencia de este amalgama de distintos fallos en la visión, es común que, de pronto, la persona tenga problemas de ver mal de lejos y de cerca, quizá por la presbicia, y necesite dos gafas, una para cada cosa.

Estar cambiando constantemente no sólo es aburrido sino que es poco práctico por lo que muchas ópticas como Visionlab ofrecen cristales progresivos para que se pueda contar solo con un par de gafas.

Aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir unas lentes progresivas

Las gafas progresivas tienen esta ventaja como fundamental, pero, además de esa comodidad, el hecho de utilizar una graduación específica para cada tarea (ver de lejos y ver de cerca) es lo más importante de todo ya que entra en juego la salud visual.

A la hora de saber cómo elegir unas gafas progresivas, vienen una serie de dudas. Algunas de las más comunes son si los cristales permiten todo tipo de montura o si cuestan mucho más que las gafas que van destinadas a una sola tarea.

Quizá sean estas las mayores preocupaciones y los problemas con progresivos a los que se enfrentan los que están dudando si comprarlos o no, además del pequeño periodo de adaptación que requiere empezar a usarlas.

Sobre el tema del precio, no necesariamente las gafas progresivas son más caras. Depende de factores como la calidad, el modelo, el fabricante, la óptica, etc. Además, hay que pensar también que se están comprando también para ahorrarse el mantenimiento de dos, por lo que resulta interesante consultar la opción que más se ajuste en calidad – precio.

Con respecto a la montura, tras el constante desarrollo en innovación, actualmente la mayor parte de los cristales se pueden adaptar a casi todas las monturas sin problemas.

A estas dudas, a la hora de cómo elegir unos progresivos se le puede añadir si decantarse porque sean tradicionales o digitales. La diferencia radica sobre todo en la fabricación y el diseño.

La elección de un tipo u otro dependerá de cada persona y su necesidad específica, siendo, en cualquier caso, un formato mucho más personalizable el digital.