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Contra el paro: responsabilidad y estabilidad

jueves 01 de agosto de 2019, 08:10h

En la región de Madrid son 364.600 las personas desempleadas según la última Encuesta de Población Activa (EPA). Aunque las personas desempleadas sean 37.300 menos que en el primer trimestre, las cifras siguen siendo inasumibles para la región más rica de España.

Los datos del trimestre, ligados a la actividad estacional, han mejorado pero no es suficiente. El Gobierno regional debe realizar un esfuerzo de responsabilidad para salir de la parálisis y que se restablezca un fructífero diálogo con las organizaciones sociales. A nadie se le escapa que mucho empleo creado desaparecerá tras el verano.

Por tanto, el problema de estas cifras, que continúan sembrando desigualdad, sigue siendo que tras ellas se instala la temporalidad y la precariedad con tendencia a la cronificación y a la normalización de la existencia de trabajadores, fundamentalmente trabajadoras, pobres y en riesgo de exclusión.

Los números; detrás de los cuales hay personas, familias, tragedias; también indican que aunque el empleo se recupera sigue sin superar las consecuencias más graves de la crisis. Es decir, aunque la tasa de paro en la región se sitúa en el 10,54 por ciento, queda aún lejos del dato de hace once años (8,67 por ciento), inicio de la Gran Recesión, tasa que se eleva hasta el 11,32 por ciento en las mujeres.

La tasa de temporalidad se sitúa en el 19%, siete puntos por debajo de la nacional, y ha experimentado en esta última EPA una leve reducción, baja en hombres pero no en mujeres. A pesar de esto, hay 530.000 personas asalariadas con contrato temporal que pasan la vida rotando de trabajo en trabajo.

La región de Madrid sigue siendo triste ejemplo de que la Gran Recesión la ha pagado la clase trabajadora, una buena parte de la cual sigue viviendo en la crisis. El paro de larga duración se ha reducido, se notan los efectos positivos de la Estrategia por el Empleo. No obstante, todavía 166.000 de las personas paradas llevan más de un año buscando empleo. De ellas, 113.400 llevan más de dos años, con lo que el paro de larga duración sigue suponiendo el 45,7 por ciento. Resulta especialmente preocupante el drama de los parados de muy larga duración y en una situación terriblemente vulnerable. Estos suponen el 31,1 por ciento del paro regional y se encuentra estancado.

Esa vulnerabilidad también es trasladable a las familias. El número de familias con todos sus miembros en paro supone el 4,87 por ciento de los hogares madrileños, cierto que es un punto porcentual menos que el pasado año

Asimismo las diferencias entre hombres y mujeres son significativas en la región de Madrid. El desempleo afecta a 191.600 mujeres y 173.000 hombres. Además, la temporalidad afecta más a alas mujeres (21 por ciento), incrementándose en este grupo. Asimismo, del 14 por ciento de personas ocupadas con jornada parcial, el 21 por ciento son mujeres y el 6,6 por ciento son hombres.

Es decir, son dos los problemas fundamentales que hacen especialmente negativos los resultados de la última EPA: el desempleo de las mujeres y el paro de larga duración.

La Estrategia por el Empleo de la Comunidad de Madrid, firmada por empresarios, Gobierno y sindicatos, está contribuyendo a mejorar estas cifras, tanto en términos absolutos como relativos respecto a otras comunidades autónomas, pero se demuestra insuficiente para resolver de forma integral el problema del empleo regional. Hay que cambiar la política económica y de empleo, derogar las reformas regresivas y recuperar lo arrebatado con los recortes.

El Gobierno regional tiene en su mano sacarnos de la parálisis y variar el rumbo de este modelo sin futuro. Para ello, se impone aumentar la inversión pública y reorientarla hacia la mejora de la calidad y el contenido tecnológico de la producción de bienes y servicios, desarrollando el Plan Industrial, PICMA, firmado con los agentes sociales e impulsando un nuevo plan regional de I+D+i, así como abordando la Transición Ecológica en la región. Por todo ello, urge la constitución del nuevo gobierno regional, un gobierno centrado en la realidad madrileña, alejado de las ocurrencias y desvaríos retrógrados de la extrema derecha.

Aunque hay que incidir en su impulso, las medidas adaptadas a nivel nacional con IV Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) están mejorando las cifras macroeconómicas. La filosofía del acuerdo se basa en mejorar los salarios más bajos con un salario mínimo en convenio de 14.000 euros brutos anuales en 2020, lo que beneficiará a 2,2 millones de personas.

De igual manera, el crecimiento del Salario Mínimo Interprofesional, con el mayor aumento porcentual de la historia, no sólo está permitiendo una recuperación del nivel de compra, sino que está teniendo un efecto neto positivo sobre el empleo, lejos de las previsiones más agoreras.

Con todo, y a la vista de la evolución que nos presenta la Encuesta de Población Activa, especialmente preocupante en el ámbito estatal, la prioridad que guíe las decisiones económicas y laborales debe ser la lucha contra la desigualdad y la pobreza. Se ha perdido una ocasión histórica de formar el gobierno de izquierdas que el pueblo español ha exigido con su voto. Ha sido así por la irresponsabilidad practicada por los dirigentes del PSOE y Unidas Podemos. Tienen menos de dos meses para hacernos olvidar la vergüenza y la frustración sentida en el último Pleno de Investidura.

Para combatir estas lacras de la sociedad actual y abordar el futuro, se necesita un gobierno de progreso que garantice el cambio y, a la vez, la estabilidad política.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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