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Tasa Interna de Retorno, indicador para estimar la rentabilidad de un proyecto de inversión

martes 21 de mayo de 2019, 09:16h

TIR es una herramienta que permite determinar si una propuesta de negocio es viable en términos de si generará ganancias, utilidad y valor a una empresa, es decir, si es realmente rentable.

Tasa Interna de Retorno, indicador para estimar la rentabilidad de un proyecto de inversión
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Uno de los principales criterios para evaluar el alcance de una inversión es la Tasa Interna de Retorno (TIR), ya que se refiere a la tasa de rentabilidad que aporta una inversión determinada. Es el margen de beneficio o de pérdida que un proyecto genera con respecto a los importes que aún no se han retirado del mismo.


Se denomina interna porque el cálculo de esta tasa no incluye factores externos como coste de capital, inflación y varios riesgos financieros que se pueden presentar.


¿Para qué necesito saber sobre TIR?

El concepto TIR es un indicador importante en el momento de realizar los análisis de las inversiones para capital privado y de riesgo, así como en casos que suponen múltiples inversiones en efectivo, mientras el negocio sigue en marcha y genera un flujo de caja final, mediante una oferta inicial pública o la venta del mismo. Se puede pensar en ella como la tasa de crecimiento que se espera que alcance un determinado proyecto.


Entre los proyectos de inversión en los que generalmente se necesita obtener la TIR para saber su rentabilidad, están la compra de una máquina o equipo, la ejecución de una campaña de publicidad, la construcción de una fábrica nueva, entre otros.


En estos casos, la TIR representa el instrumento que medirá que el negocio tenga la suficiente capacidad económica como para, en efecto, ejecutarlo; es decir, el análisis permitirá estimar si la inversión va a generar utilidad, valor, ganancia, en conclusión, si será o no rentable.


Las corporaciones emplean esta tasa al realizar el presupuesto de capital y establecer comparaciones sobre la rentabilidad de los proyectos de capital, basándose en la tasa de rendimiento.


Un ejemplo es el siguiente: una empresa comparará la inversión de una máquina nueva de forma específica en contraposición con la extensión de una maquinaria similar ya existente, basándose en la TIR de cada proyecto de inversión. Con la tesis de tener un máximo rendimiento, mientras más alto sea la TIR de determinado proyecto, será más apetecible emprenderlo.


Esta tasa está muy relacionada con el denominado Valor Actualizado Neto (VAN), de hecho se cataloga como una herramienta complementaria de éste. Ambos son necesarios a la hora de estudiar la viabilidad económica de un negocio y tomar una decisión, pero no siempre coinciden.


En lo que respecta a la forma de analizar la rentabilidad de una inversión, el VAN se enfoca en los términos absolutos netos en moneda y sobre el valor actual del proyecto, mientras que la TIR aporta un porcentaje, una medida relativa.


¿Qué se obtiene al calcular la TIR?

Para calcular la TIR se utiliza una fórmula donde se toman en cuenta diversos valores como los flujos de dinero de cada período, la inversión que se realiza en el momento inicial y el número de períodos de tiempo.


Una vez realizado este cálculo, se obtienen diversos resultados como determinar que el proyecto de inversión debe ser aceptado, al notar que la tasa de rendimiento que resulta, es más alta que la tasa mínima de rentabilidad que supone la inversión.


Otro escenario que se puede detectar tras el cálculo, es que se está en una situación similar a cuando el VAN era igual a cero, por lo que la inversión sí se puede realizar, siempre y cuando se optimice la posición competitiva de la compañía y no haya una propuesta mejor.


También se puede dar como resultado que el proyecto de inversión deba ser rechazado, ya que no es posible siquiera, igualar la rentabilidad mínima que la inversión supone.


En algunos casos, la TIR puede generar inconsistencias y esto viene dado ya que puede no asignar una rentabilidad a todos los proyectos de negocio. Tal situación se debe a que existen resultados matemáticos que carecen de sentido económico.