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Que se imponga la razón en la izquierda

jueves 11 de abril de 2019, 07:54h

Tal como comentaba en este mismo espacio la pasada semana, nos encontramos en la vorágine electoral en todos sus niveles. Como persona de izquierdas que tiene meridianamente claro que el objetivo es acabar con la desigualdad sembrada por las derechas con la coartada de la Gran Recesión, mi mayor preocupación es la fragmentación de la izquierda.

Las elecciones generales que se celebran el próximo 28 de abril y las municipales, autonómicas y europeas, que tendrán lugar el 26 de mayo tienen una trascendencia muy especial. Son fechas que pueden marcar un punto de inflexión hacia una deriva ultraconservadora o bien poder recuperar derechos sociales, cívicos y laborales perdidos, robados por el PP con la excusa de la crisis.

Frente a ese cainismo que tristemente caracteriza a la izquierda hay que superar cesarismos, egocentrismos y camarillas por el bien común. La experiencia nos dice que la miopía de la izquierda da como resultado retroceso social y también nos dice que la unión de fuerzas de progreso son los momentos de mayores logros sociales.

En las próximas elecciones tenemos que votar con la cabeza. Es decir, tenemos que votar, tenemos que movilizarnos y llenar las urnas porque la desmovilización de la ciudadanía suele ser la desmovilización de las izquierdas, del progreso, como hemos visto en Andalucía (un Gobierno de perdedores que diría la derecha cuando los pactos los hace la izquierda). La desmovilización puede provocar el Gobierno unido de las tres derechas, que ante la preocupación de no lograr el poder ya tienen el argumentario de la crispación.

La estrategia de la crispación la pone en marcha siempre la derecha cuando pierde el poder o ve que puede perderlo. Resucitan el terrorismo de ETA, que tantos réditos viscerales les ha dado; la unidad de España; arremeten contra derechos y políticas irrenunciables: el aborto, violencia machista, derechos LGTBI, sacralizan las banderas rojigualdas como algo exclusivo, llenan la palabra España de “eñes”.

Los responsables de que se dispare la desigualdad y la pobreza son los dirigente políticos y empresariales, que con sus políticas ponen letra a la música de Vox. Por eso nos jugamos mucho.

La violencia verbal que desde Vox a Ciudadanos, pasando por el PP, están ejerciendo estos días es fundamentalmente inmoral. Desde los plenos de distritos en ciudades como Madrid, hasta los líderes nacionales, las barbaridades que leemos y escuchamos parecen no tener límite. Son el esperpento de una derecha incapaz que quiere copiar las formas de Donald Trump.

Resulta difícil imaginar que dentro de un mes este país pueda estar presidido por Pablo Casado, que como el otro día comentaba Iñaki Gabilondo, “más bien parece un bocazas, simpático, fanfarrón al que nos resulta más fácil imaginar como delegado de curso o como abanderado de una tuna, que como estadista”.

Desde la izquierda no se puede perder ni un voto. Sin confundir los beneficios del multipartidismo, son necesarias candidaturas unitarias de izquierdas con opciones reales para aplicar políticas progresistas que acaben con unas desigualdades cada día más cronificadas. No abogo por una “casa común”, sino por “causas comunes”, por esas grandes causas que nos unen.

En este preocupante contexto, las Comisiones Obreras junto a UGT, que tenemos larga experiencia en la unidad de acción siendo casas diferentes, creemos necesario poner por delante de reconquistas, procesiones y retrocesos que pueden ser históricos, a las personas.

En los últimos meses se han logrado acuerdos importantes como la subida del Salario Mínimo Interprofesional y la recuperación del subsidio para mayores de 52 años, pero quedan muchas cosas por cambiar. Por ello hemos planteado un decálogo con lo que son prioridades y con el que cualquier fuerza de progreso se puede identificar.

Nos referimos a asuntos, algunos ya iniciados como una transición medioambiental justa, o la derogación de la reforma laboral, una reforma fiscal integral, desarrollo de verdaderas políticas para las mujeres con financiación, derogación de la reforma de las pensiones de 2013, incrementar esos recursos públicos que fueron recortados a raíz de la Gran Recesión… Causas sociales, laborales, cívicas que requieren presupuestos sociales.

Si la pasada semana lanzaba un mensaje a empresariado y partidos políticos, quiero hoy alentar a participar en las elecciones, animando a que se imponga la razón en la izquierda, que se sume, que se mire con visión de estado, que se anteponga eso que a veces dejamos en una frase sin contenido: el interés general por encima de intereses personales, partidistas y particulares.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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