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Traductor e intérprete jurado actúan en España con certificación oficial

jueves 20 de diciembre de 2018, 14:59h

Cuando se necesita una traducción jurada, lo más conveniente es acudir a un traductor profesional y certificado. La fidelidad con la que este experto tratará la información es completamente confiable.

Traductor e intérprete jurado actúan en España con certificación oficial
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La traducción jurada, en España, tiene carácter oficial. Es decir, posee validez jurídica. En este orden, caben los diversos certificados, como penales, actas de nacimiento, de matrimonio, títulos académicos, entre otros.

Capacidad para traducir en 36 idiomas

Los traductores e intérpretes jurados conforman un equipo de profesionales formados lingüísticamente. Lo que los hace destacar por aportar una respuesta oportuna a los diferentes materiales. Están capacitados para operar en 36 idiomas. Y cuentan con certificado del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, MAEC, una vez que han aprobado la evaluación de la Oficina de Interpretación de Lenguas.

Los traductores jurados son trabajadores con varios años de experiencia, esta condición los hace sobresalir en la oferta que ordinariamente existe en el mercado. Son traductores oficiales que mantienen una referencia en el sector, por sus conocimientos y destrezas.

Los trabajos de los traductores, como se dijo, son reconocidos oficialmente, estos mantienen características especializadas, lo cual representa un reto profesional, ya que requieren de mucha atención y rigurosidad.

Vale apuntar que en España, la traducción jurada es aquella que se realiza sobre un documento en lengua extranjera, y cuyo efecto legal ante un organismo oficial requiere que lleve el sello y la debida firma del traductor-intérprete y su respectiva certificación.

Por qué los usuarios buscan a traductores e intérpretes jurados

Los traductores jurados no están identificados como funcionarios públicos. Trabajan de forma independiente u ofrecen sus servicios adscritos a alguna empresa, siempre y cuando esta se encuentre autorizada por el MAEC.

Para optar a la certificación se requiere los siguientes recaudos:

  • Un examen de idiomas que se presenta en la Oficina de Interpretación de Lenguas.
  • La validación del título si este se obtuvo en algún país de la Comunidad Europea.
  • La convalidación de la licenciatura realizada en Traducción e Interpretación, una vez que los créditos en traducción jurídica y económica hayan sido aprobados.

Valor oficial de las traducciones

Las traducciones llevadas a cabo por estos profesionales tienen el amparo y las reconoce el Real Decreto 2555 fechado el 27 de agosto de 1977, según el Reglamento de la Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Estas traducciones son solicitadas en los procesos administrativos y judiciales. Los organismos públicos exigen que el documento tenga la traducción oficial. En este sentido, los servicios de un traductor jurado se expresan así:

  • Traducción del documento y su respectiva certificación, en esta aprobación manifiesta que es correcta y completa.
  • Igualmente, puede certificar la traducción de otra persona.
  • Servir de intérprete en un acto oficial a alguien que no hable el idioma nativo.

El valor oficial de una traducción jurada, en comparación con una privada, garantiza que no será rechazada por ningún juez. Tanto la firma como el sello del traductor son avales para determinar la legalidad del documento.

Los materiales que normalmente traducen estos profesionales jurados son: Certificados o contratos extendidos por empresarios extranjeros, que exigen las autoridades de España para ser reconocidos legalmente.

También están autorizados a ratificar los certificados médicos y académicos; asimismo, los antecedentes penales, documentos para procesos de naturalización, actas de defunción, de matrimonio y nacimiento. Testamentos redactados en el extranjero, permisos de residencia y poderes notariales de origen foráneos.

Sin embargo, existen algunos documentos que no necesariamente tienen que tener una traducción jurada, como es el caso de transacciones mercantiles llevadas a cabo entre particulares y una empresa. Aquí caben también pólizas de seguro, acuerdos y contratos.

Sobre estos documentos sólo se aclara que los términos en los que han sido redactados deben estar asesorados por un profesional en Derecho, con el objetivo de no caer en errores que involucran términos jurídicos y algunos convenios que pudieran traerle consecuencias a los que suscriben.

Para contratar los servicios de un traductor-intérprete jurado se puede visitar la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores. En este portal permanece colgada una amplia lista de traductores. Allí se especifican los idiomas que traducen y en qué provincia española viven y sus datos de contacto personal. De seguro que se encontrará con un profesional altamente cualificado competente que prestará sus servicios de manera totalmente excelente.

Perfil del buen traductor e intérprete

Un buen traductor tiene que conocer a la perfección el idioma del documento que traduce y de la lengua extranjera a la que lo convierte. En muchos casos va más allá de solo dominar el vocabulario o los diferentes aspectos de la gramática, hay además en el idioma expresiones propias que debe indagar para estar al día.

Otro aspecto corresponde a la cultura. Un amplio espectro cultural le permite al traductor o al intérprete tener una visión del otro, del nativo del país con el que interactúa. Esta condición le brinda aportes significativos y lo aventaja como traductor.

Una cierta dosis de creatividad también le da un excelente aporte a la labor del traductor e intérprete. El traductor tiene que sentir curiosidad por conocer. Al indagar, y expresar curiosidad por los asuntos más insignificantes, su universo se amplía y su visión de las cosas se enriquece.

La actualización es una condición que debe poseer un buen profesional de la traducción. Un experto en idioma debe reconocer que la lengua es un organismo vivo que cada día cobra mayor aliento y se renueva. Por otra parte, las normas de la traducción igualmente son revisadas y presentan nuevos aportes.

Y definitivamente, la formación del traductor es muy importante. Un buen traductor debe saber redactar de manera impecable, eficiente y eficaz. Es un profesional, y estas son sus herramientas de trabajo. Igual, un intérprete debe expresarse correctamente.

La elección de un traductor-intérprete en el mercado de trabajo depende de su experiencia y profesionalismo. En estas condiciones estriba su calidad. Asimismo, influyen los tiempos de entrega del trabajo. Los traductores oficiales se especializan por realizar traducciones calificadas por su fidelidad y acabado.

Referencia: https://www.traductorjurado.org/