www.madridiario.es

El futuro será sostenible o no será

jueves 30 de agosto de 2018, 09:11h

Que el futuro será sostenible o no será debería ser ya una evidencia en la sociedad y una proclama para los líderes políticos de todo el mundo, que a día de hoy siguen sin reaccionar con contundencia ante el cambio climático.

El verano se inició con noticias meteorológicas sorprendentes hasta para los expertos. En junio, una ola de calor se instalaba en Siberia con temperaturas superiores a los 40 grados centígrados. En Canadá el calor mataba a cincuenta personas, en Suecia se registraban medio centenar de grandes incendios y por encima del Círculo Polar Ártico se superaban los 30 grados. Al tiempo, y quizá lo más grave, las precipitaciones caídas en Japón provocaban unas inundaciones que se saldaban con 200 muertos.

A principios de agosto se hacía público el Informe Anual de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, según el cual, el CO2 batió en 2017 el récord de los últimos 800.000 años. Este mismo informe también alertaba de que el nivel del mar había tocado techo con una subida de 7,7 centímetros respecto a 1993.

Por otra parte, el Fondo Mundial para la Naturaleza proclamaba que el pasado 1 de agosto la humanidad agotó los recursos que el planeta puede regenerar en un año. Es decir, a 31 de diciembre la especie humana habrá consumido 1,7 planetas como el nuestro de media. Si todo el mundo viviera como en Estados Unidos se habrían deteriorado el equivalente a cinco planetas Tierra.

Con todos estos datos, a principios de agosto, Donald Trump propuso rebajar los objetivos de reducción de gases de los automóviles para la próxima década frente al legado medioambiental iniciado tímidamente por Barack Obama. Una actitud que da la razón a Nicolás Sartorius cuando afirmó en la presentación del Informe sobre Sostenibilidad en España de la Fundación Alternativas, que mientras “nos estamos jugando el futuro de la Humanidad, Estados Unidos no quiere saber nada de la cumbre de París”.

El cambio climático es innegable a pesar de los argumentarios proclamados por los centros de poder cercanos al “tea party” ultraneoliberal de los últimos años del siglo XX. Ese negacionismo llegó a España en forma de Aznar, Esperanza Aguirre o Rajoy y su primo meteorólogo. Como ahora evidencia Donald Trump, buena parte de la política está en manos de intereses económicos de mercado, cuando no de inmediatez política con fines electoralistas. La política, también en su vertiente medioambiental, está trágicamente sometida a intereses que no son el general.

El propio Papa Francisco publicó hace tres años una contundente Encíclica en defensa del Medio Ambiente, “Sobre el cuidado de la casa común”, donde arremete contra “los países poderosos”, niega el negacionismo, asume científicamente el calentamiento global, aboga por un planteamiento ecológico y social de la convivencia y apuesta por el dialogo, la unidad y la solidaridad intergeneracional para defender el medio ambiente, “un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad”.

El deterioro del medio ambiente quizá no acabe con el planeta pero sí con la humanidad y ese deterioro afecta en primera instancia a las clases más desfavorecidas y a las personas más pobres del planeta. Como recoge el mencionado Informe sobre Sostenibilidad de la Fundación Alternativas ya son un hecho los “desplazamientos humanos inducidos por el cambio climático”, migrantes que por otra parte, huyen de la miseria por la degradación medioambiental, como ausencia de agua, y no son reconocidos como refugiados. En este mundo occidental no podemos cerrar los ojos a la realidad de la deuda ecológica que el Norte mantiene con el Sur.

Aunque las emisiones de CO2 es un gravísimo problema, todos los expertos coinciden en que la gran tragedia a medio plazo puede ser la falta de agua. Agua es sinónimo de vida y en pocas décadas la demanda superará a la oferta sostenible. Nada une tanto a todas las especies como el agua y, el ser humano, en vez investigar para asegurar su presencia, tiende a privatizarla para controlarla, lo que ya es en muchos lugares del mundo fuente de conflictos.

En este contexto, en nuestro país, tras muchos años perdidos por culpa de la derecha negacionista, se ha puesto en marcha el Ministerio de Transición Ecológica. Se trata de una buena noticia si queremos poner orden entre el viejo mundo contaminante degradante y un nuevo mundo sostenible que mire al futuro con esperanza. Se trata de una oportunidad para tomar medidas transitorias que opten por lo menos malo y apuesten por las energías renovables.

Es el momento de tomar nota del planteamiento realizado por las Comisiones Obreras y aprobar una ley de cambio climático y transición energética, que incorpore medidas de transición justa para trabajadores y trabajadoras, así como la elaboración urgente del plan integrado de energía y clima al que obliga la normativa comunitaria.

Se puede crear empleo verde en todos los sectores, desde la industria , al turismo, pasando por la construcción, transporte o agricultura. Sólo hace falta complicidad de administraciones y una implicación obligada de las grandes empresas.

Hay que convencer a la sociedad más que a políticos cortoplacistas. Si se convence a la sociedad se pueden acometer cambios a largo plazo. Y como en tantos asuntos, la clave está en la educación. La escuela es fundamental, igual que es fundamental un currículo escolar con asignaturas como Educación para la Ciudadanía que empapen a la sociedad más joven de gestos sostenibles frente a un consumismo desaforado y depredador. La escuela también como lugar de solidaridad intergeneracional para preservar un planeta vivible en un futuro que si no es sostenible, no será.

Jaime Cedrún es secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.