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¿Cómo reparto la herencia?

jueves 12 de julio de 2018, 13:54h

El refranero es fuente de sabiduría popular. Sobre las herencias ha legado numerosas citas que, con toques de humor, describen más o menos bien lo que supone enfrentarse a uno de estos procedimientos.Lo heredado dura menos que lo ganado” o “Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero” describen que ser heredero está, en muchas ocasiones, sobrevalorado.

¿Cómo reparto la herencia?
(Foto: Pixabay)

En este artículo vamos a dar respuesta a una gran duda: ¿Cómo se reparte una herencia?

“El que deja herencia deja pendencia” afirma el refrán en otra bien conocida aportación. Para evitar que se produzcan disputas por los bienes legados es necesario conocer que existen una serie de normas inquebrantables, haya o no testamento, que se deben cumplir para que las últimas voluntades no queden impugnadas por los herederos. En la Comunidad de Madrid, así como en la mayoría de regiones en España, la herencia se divide en tercios. De este modo, dos de esos tercios pertenecen obligatoriamente a los herederos forzosos, es decir y por este orden: hijos y sus descendientes; padres y sus ascendientes; cónyuge; hermanos y sobrinos; resto de parientes hasta el cuarto grado de consanguinidad.

Según explican los letrados especialistas de Simarro Abogados, “el primer tercio se divide a partes iguales y se denomina legítima, mientras que el segundo -llamado de mejora- el testador puede distribuirlo como prefiera entre sus herederos forzosos (por ejemplo, si existen dos hijas, puede dar a una el cien por cien).

Hay que dejar claro que no es posible desheredar a un forzoso salvo en casuísticas muy concretas recogidas a partir del Artículo 848 del Código Civil, que se pueden resumir en casos donde el heredero ha atentado contra la vida, ha maltratado al testador, o le ha negado derechos básicos como la alimentación o el acceso al sistema sanitario.

El último de los tercios es de libre disposición y quien redacte testamento lo podrá destinar a la persona, personas, asociaciones o instituciones que desee, repartido según lo estime. Si no existiera un documento de últimas voluntades este tercio pasaría a ser también para los herederos forzosos.

El usufructo: el cónyuge queda cubierto

El Código Civil español establece que el primer puesto de la la línea sucesoria lo ocupan los hijos y nietos, el segundo padres y abuelos, y en el tercer lugar aparece el marido o la mujer. Esto puede llevar a pensar que existe indefensión para los viudos, pero para suplir esa necesidad está la figura del usufructuario.

La Ley establece que, mediante testamento, se puede señalar a una persona para que disfrute de los bienes y servicios del difunto aunque sin ser propietaria de los mismos. De esta forma, siguiendo el ejemplo de una familia con dos hijas, si fallece uno de los cónyuges todos sus bienes pasarán a sus descendientes, pero el otro cónyuge podrá disfrutar del patrimonio de forma vitalicia (o durante un tiempo determinado si así lo marca el testamento).

Esta figura puede plantear conflicto en bienes materiales, ya que la persona viuda podría gastar todo el dinero de la herencia, pero no existe controversia ante bienes inmuebles o activos financieros ya que el usufructuario no tiene capacidad para vender sin consentimiento de sus propietarios.


El proindiviso

En cuanto a las herencias, la teoría es una cosa y la práctica otra bien distintas. Existen tantas situaciones como familias hay, y cada una merece un estudio personalizado para entender las circunstancias y las mejores soluciones ante el conflicto por una herencia.

Otro concepto clave que entra en juego es el del proindiviso. Dividir una cuantía económica entre varios herederos es posible y sencillo, pero no ocurre lo mismo ante un bien inmueble donde no es posible hacer una división por enteros. En estos casos hay que acudir a la justicia para solicitar una división de la cosa en común, ya sea un piso, un vehículo, muebles de valor o cualquier otra posesión que no pueda ser dividida.

Esta situación es frecuente y es fuente de conflicto. Para entenderlo volvemos a las dos hijas cuyo padre fallecido ha dejado en herencia un piso. Cada una de ellas posee la mitad de la propiedad, lo que las obliga a tomar decisiones en consenso, bien sea alquilar, vender o la contraprestación a recibir si una de ellas quiere habitarlo y la otra no. En última instancia, según recuerdan desde Simarro Abogados, en caso de no alcanzar ningún acuerdo y acudir a los tribunales “un juez establecerá la venta en subasta pública para vender la propiedad y repartir el dinero obtenido”.

Si quieres saber más sobre el tema te recomendamos leer esta completa guía sobre herencias.