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Presupuestos sanitarios maquillados

jueves 04 de enero de 2018, 09:43h

¿Se imaginan que prácticamente toda la ciudad de Toledo estuviera en lista de espera de intervención quirúrgica? ¿Se imaginan que, además, el 26 por ciento tuviera esperas superiores a noventa días? Esta situación se está viviendo en la región de Madrid, donde unos presupuestos regionales que huelen a la naftalina del neoliberalismo tienen a casi 83.000 pacientes (número de habitantes de una ciudad media como Toledo) en esta situación.

En sentido contrario, cabe señalar que a pesar de las deficientes políticas sanitarias de los gobiernos de turno, los profesionales sanitarios hacen con su esfuerzo y buen hacer que contemos con una asistencia sanitaria pública de alta calidad. Y así lo reconocen los madrileños y madrileñas

A pesar del intento de maquillar las cifras del presupuesto sanitario para la región de Madrid del próximo año, el Gobierno del PP con la connivencia de Ciudadanos, ha presupuestado inicialmente 264 millones de euros menos de lo gastado realmente dos años atrás para la sanidad madrileña y, por ende, resultará prácticamente imposible reducir las listas de espera quirúrgicas.

Esta escasez presupuestaria es la responsable de los recortes de plantillas y de la precariedad en el empleo, así como de las dificultades para que el gobierno regional cumpla con los compromisos firmados. Este es el caso de la aplicación de la carrera profesional que solo se ha visto presupuestada después de la movilización de los trabajadores y trabajadoras.

Son habas contadas. Los presupuestos generales de la comunidad de Madrid para 2018 asignan a la Consejería de Sanidad créditos por importe de 7.870,5 millones de euros, de los que 7.702 millones de euros corresponden al Servicio Madrileño de Salud (SERMAS). No podemos olvidar que el 98 por ciento del presupuesto sanitario madrileño corresponde al SERMAS.

Dicho esto, en relación con el presupuesto de 2017, los créditos totales asignados a la Consejería de Sanidad se incrementan en un 3,08 por ciento, lo que suponen 235 millones de euros más, pero si tenemos en cuenta ese presupuesto del SERMAS, respecto a lo liquidado en 2016 (7.966 millones de euros), se están presupuestando esos 264 millones de euros menos.

Además, en el SERMAS se han introducido “cambios contables” cuanto menos llamativos, como es incluir en las inversiones las ayudas procedentes de la Fundación Amancio Ortega, por importe de 24 millones de euros en el ejercicio 2018 y 22,5 millones en 2019.

Esto que puede parecer anécdota es también ese alma neoliberal que se mira en el espejo de esa sanidad estadounidense basada en los seguros privados de pago y en la “caridad” de grandes magnates que abren el grifo de su caja con llamativos, mediáticos y coyunturales fines “benéficos”, pero les cuesta abrirlo para pagar solidariamente impuestos.

Pero donde observamos ese continuismo de los ominosos mandatos de Esperanza Aguirre e Ignacio González es en el incremento económico para hospitales externalizado, es decir, en las transferencias al sector privado. Sin duda, la sociedad madrileña en su conjunto, gracias a la Marea Blanca paralizamos la privatización sanitaria de la región, pero tenemos que seguir criticando que los mayores incrementos presupuestarios se producen en hospitales externalizados (de “gestión indirecta”), con un aumento medio de 7,7 por ciento.

Sin embargo, los hospitales públicos crecen de media un 3 por ciento y la sanidad primaria apenas un 2,5 por ciento, menos de la media de la Consejería, que es del 3,08 por ciento.

Detrás de estos números hay unas políticas neoliberales que apuestan por la caridad en vez de por una redistribución justa de los impuestos; pero también se va empapando poco a poco el incumplimiento de la Constitución. Esa Constitución que nuestra presidenta, Cristina Cifuentes, envuelta en símbolos, dice defender a capa y espada cuando llega el 6 de diciembre.

No está de más recordar que el artículo 43 de la Constitución consagra el derecho a la protección a la salud. Y en su sección 2, especifica que “compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios…”

Este no es el espíritu de los presupuestos sanitarios de la región de Madrid, y si no, preguntemos a los cerca de 83.000 pacientes que a 1 de octubre engrosaban la lista de espera quirúrgica. Unos pacientes que no esperan caridad, esperan una gestión solidaria de las cuentas por parte de quien compete. Esto es, su gobierno regional.

Jaime Cedrún es secretario general de CCOO de Madrid

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