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Horacio Llorens vuela entre auroras boreales
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Horacio Llorens vuela entre auroras boreales (Foto: Red Bull)

El madrileño que voló entre auroras boreales

viernes 24 de febrero de 2017, 08:07h
El madrileño Horacio Llorens, campeón mundial de parapente acrobático, es el único en el mundo que ha logrado volar en parapente en una aurora boreal. Pese a las condiciones meteorológicas tan extremas de Tromso (Noruega) y otras dificultades, no dudó en sacar sus alas y volar entre las ondas electromagnéticas de la Tierra disfrutando de unas imágenes que siempre quedarán en la retina del deportista. Una experiencia que se une a las otras muchas que guarda el piloto en su mochila viajera.

Horacio Llorens tiene 34 años, es madrileño, cinco veces campeón del mundo de parapente acrobático y triple medallista en los Juegos Aéreos Mundiales. Ha visitado con sus alas más de 40 países batiendo récords mundiales difíciles de superar, como el Guiness de 568 loopings consecutivos sobre un templo maya en Guatemala. Sus alas son sus fieles compañeros de viaje y planear es su pasión, "no puede vivir sin volar", confiesa. El parapente le regala esa sensación de "libertad y de conexión con la naturaleza". Una manera de dejar "abajo" todos los problemas y de ver el mundo desde "otra perspectiva".

Este joven deportista, madrileño de nacimiento, pasa poco tiempo en la capital. "Descanso unos días pero casi siempre estoy viajando", explica. Con solo 12 años, ya le comenzó a picar el gusanillo por las alturas y pudo cumplir su sueño de volar, con su tío Félix Rodríguez en un tándem, a 1.000 metros en el Yelmo, un famoso lugar de vuelo en Jaén. Dos años más tarde, se mudó a Albacete y allí comenzó el curso de iniciación en la escuela de su tío hasta que con 17 años, esa suerte se convirtió en auténtica vocación y maestría. En varias ligas nacionales y competiciones, se convirtió es uno de los jóvenes con mayor proyección en el circuito mundial de la acrobacia con parapente y desde entonces, no ha parado de cosechar éxitos. Pero la vida de Horacio no entiende tan solo de competición, la aventura marca su existencia.

Horacio ha cruzado África, ha volado sobre pirámides y ha sentido en su piel las gotas de las cascadas que ha dejado a su paso. Las islas de la Polinesia, Pakistán y Guatelamala han sido algunos de los destinos que ha recibido su 'visita de altura'. Pero ha sido la última gran aventura, que le llevó hasta Noruega, la que ha marcado un antes y un después en las hazañas de este aventurero sin límites. El reto: volar entre las auroras boreales de Tromso. Fue complicado, teniendo en cuenta las extremas condiciones meteorológicas: 20 grados bajo cero. "La temperatura tan baja más la velocidad a la que vuelo -unos 70 kilómetros por hora- que genera un montón de viento y, la humedad de volar cerca del mar, hacen que la sensación térmica sea realmente fría", explica. Ayudado de un traje de neopreno seco y unos guantes térmicos con baterías evitaron que sus manos y su cuerpo se congelasen. "Es de lo más bonito que he hecho. Volar de noche y con la aurora es algo único", relata Horacio, recordando las imágenes que todavía no se han borrado de su retina.


Una experiencia que también conlleva riesgos. La oscuridad de la noche puede ser una "trampa mortal", asegura. Sin embargo, superó el reto con creces. Como le ha ocurrido en otras partes del mundo cuando se ha encontrado "entre la espada y la pared" en algunos de sus vuelos. "Alguna vez lo he pasado mal, no te voy a mentir, porque me meto en situaciones muy complicadas. En esos casos, me las he tenido que ingeniar para salir de ellas". Pero en circunstancias normales, deja claro que "es un deporte muy seguro".

Y con esa seguridad, se lanza al vacío en cada uno de sus saltos. Pero detrás de sus buenos resultados, existen infinidad de horas de entrenamiento. "Es necesario entrenar mucho para dominar los reflejos en el aire". El pirineo de Lleida se ha convertido desde hace muchos años en su segunda residencia cuando no está viajando. En la localidad de Orgañá se encuentra la conocida 'Montaña Mágica'. Allí es donde Horacio practica cientos de horas con el parapente. Este lugar recibe la visita de numerosos pilotos profesionales y otros que quieren tener su primera toma de contacto con este deporte. "Es el mejor sitio de España para entrenar", explica, por las condiciones tan óptimas que ofrece para hacer acrobacia. "En esta montaña hay un buen viento de sur por el valle que tiene enfrente y se puede volar casi todos los días"

Colombia es el próximo destino del deportista. Allí le espera una gran aventura: sobrevolar el Nevado de Santa Marta, el pico más alto y más cercano al mar de todo el planeta. Para superar este nuevo reto, atravesará selva y convivirá con tribus indígenas aisladas, y lo mejor de todo: la ascensión hasta la cumbre, desde la que, una vez más, desplegará sus alas para descubrir un nuevo universo de emociones.

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