Amnesia, anestesia y desorden
domingo 04 de noviembre de 2007, 00:00h
Actualizado: 23/11/2007 19:59h
La sentencia del 11-M ha provocado multitud de reacciones. Las miles de personas que sufrieron de cerca, en carne propia, las consecuencias de las bombas llenas de odio y pólvora (perdón a los que apuestan por otro tipo de explosivo) que estallaron en distintos vagones que circulaban por Atocha, Santa Eugenia y Pozo del Tío Raimundo han comprobado como la Justicia ha hablado. Ha dictando penas, castigos y absoluciones que ponen de manifiesto que uno de los tres pilares del Estado de Derecho ha hecho sus deberes y ha cerrado un capítulo que, hasta llegar a esta solución, ha generado dimes y diretes, insultos, puñaladas verbales e insinuaciones de todo tipo.
Algunos se creían en posesión de la verdad y ofrecían sentencias y argumentos sobre los supuestos asesinos y sus intenciones con las bombas entre las vías. Los muertos se convirtieron en pelotas de golf que eran lanzadas por los indecentes golf(o)istas en una dirección u otra con la única intención de meterla en el hoyo marcado previamente por los ideólogos de la confrontación. Durante meses, mientras el dolor era la señal más extendida entre la ciudadanía, los participantes en esta batalla mediática y política amagaban pero no daban con datos sobre la necesidad de que ETA apareciese por algún lado para lanzarlos sobre el contrario directo y sobre la clara evidencia de que todo estaba relacionado con la decisión de Aznar de enviar tropas a Iraq con la oposición de casi todos.
Ahora, la verdad judicial sobre el bárbaro atentado del 11-M ha excluido a ETA y a Irak, y ha desatado otra batalla más entre los promotores de estas dos verdades sólo suyas, y muy interesadas. Por un lado, los que abusaron de la “barbarina” para dar naturalidad a las barbaridades que insinuaron pero sin decir a las claras, ahora dicen que nunca han dicho lo que todos sentimos que querían expresar. Se desconoce si esta pérdida total o parcial de la memoria que sufrieron algunos líderes del PP fue causada por un golpe de viento o se les ocurrió a ellos solitos.
La amnesia de unos contó con la necesaria colaboración de los que optan por seguir mareando a la sociedad con un asunto al que habría que dar el carpetazo definitivo como elemento de debate político. Unos piden a Rajoy que repita “ETA no ha sido”, otros exigen a Zapatero que reconozca que “Iraq tampoco” y alguno más, con una gracia casi divina, descubre en Aznar al “autor intelectual del engaño masivo del 11-M”. Igual que la amnesia, la anestesia que nos ofrecen los otros pone de manifiesto el desorden que existe en la actual política nacional, que es capaz de continuar la revuelta, pensando sobre todo en las elecciones de marzo de 2008, con la excusa de que los que empezaron la pelea, con agrado por parte de los contrarios, no pueden irse de rositas.
Les desagrada que pueda triunfar el pasar página, reclamada por el sentido común. Mientras nos curamos del asombro por la amnesia de unos y tratamos de que la anestesia que nos ofrecen los otros no nos haga perder la sensibilidad que nos quita esta adormidera que son los debates inútiles, el incremento de los precios de los productos básicos de la cesta de la compra era el tema estrella entre los habitantes de un mercado de barrio cercano a la sede vallecana de la Asamblea de Madrid, el mismo día que se conoció la sentencia del 11-M gracias a la excesiva paliza de los medios de comunicación.
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Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.
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