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Los 30 ocultos

jueves 17 de septiembre de 2015, 11:17h

El recurso de la herencia recibida nunca me ha parecido una estrategia del todo elegante La política no es como la medicina paliativa. En política siempre cabe la esperanza. Una esperanza vitalista, lejos de los dogmas ideológicos cerrados y cerriles. El mañana está ahí, esperando a que la gente buena tome las riendas organizativas de una sociedad. Gente buena y buena gente a un mismo tiempo, porque si no se da esta simbiosis estamos atrapados en la ciénaga de los egos, y, créanme, un político (o una política) con egolatría es como un beodo de taberna que malgasta su dinero y el de los demás mientras perturba la tranquilidad del resto. Un político (o una política) que no sea buena persona es como la avispa que pone sus huevos en el interior de otro insecto. Pero volvamos al meollo de este artículo. No vale escudarse en el ayer para no combatir por el mañana.

Pero yo no hablo de herencia recibida, hablo de una manera desleal de entender la cosa pública. El Partido Popular ha estado destinando determinadas partidas anuales a cargo de los presupuestos del área de Deportes del Ayuntamiento de Madrid sabiendo de antemano que no las iba a gastar por completo. Me explico con un ejemplo sencillo. Digo que voy a dedicar 100 para una cosa concreta y luego sólo uso 70, quedando un remanente de 30 que no se destina a esa cosa concreta. Los 30 ocultos.

Dos son los elementos perturbadores de esta praxis. El primero de ellos es que existe un fraude para con la confianza de los ciudadanos, pues estos, desde la buena fe, desde la complejidad de sus propias vidas, dan por hecho que se va a gastar el dinero estipulado en aquello que se consideró como necesario al arranque del ejercicio presupuestario. El segundo de ellos estriba en el uso que se hace del dinero sobrante. Sobrante porque han querido que sobre en un alarde de brujería contable, no porque no haga falta. ¿Dónde van esos 30 de mi ejemplo?

El Partido Popular no ha cumplido con el compromiso presupuestario en materia de deportes. El presente año tampoco lo habría hecho. De ahí estas líneas. Quiero pedirle al gobierno de Ahora Madrid que destine ese sobrante preterido por Botella a la mejora de las instalaciones deportivas municipales. Algunas de ellas están en situación de abandono bochornoso. Invito a quien quiera a que me acompañe a verlas. No caigamos en la avaricia política. Recordemos a Aristóteles: avaro es el que no gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe.
La estrategia del Partido Popular era usar el sobrante para ir amortizando deuda de manera no clandestina pero sí muy sigilosa. Una deuda titánica fruto de una psicosis megalómana (otra vez los egos) denominada por los expertos como GB (Gallardón y Botella). Esta práctica debería sonrojar a los dirigentes populares en la medida en la que se estaba dejando morir de manera consciente la intervención municipal en el fomento de la práctica del deporte. Han despreciado las carencias de las infraestructuras municipales, han ninguneado a los madrileños. Su tic privatizador ha sido su mejor camuflaje.

Pero ellos ya no están. Por eso espero que esos 30 ocultos sean destinados para lo que fueron presupuestados: para garantizar que los madrileños tengan acceso al Deporte de una forma digna, avanzada, para evitar brechas sociales en la práctica deportiva. Ahora Madrid puede darles el uso para el que nacieron. Estoy convencida de que así se hará.

María del Mar Espinar
Portavoz adjunta PSOE

Mar Espinar

Concejala socialista en el Ayuntamiento de Madrid

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