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Rallye A Coruña. Todos somos culpables

Rally de coches
Rally de coches
Por José Martínez
miércoles 09 de septiembre de 2015, 09:07h

Hemos mantenido un respetuoso silencio sobre el accidente del Rallye de A Coruña para evitar plasmar, en caliente, una opinión personal que pudiera herir a víctimas, público, organizadores o pilotos.

Ya ha pasado, ya es inevitable, y los medios han aportado su información y valoraciones; razonables en pocas ocasiones y bajo el desconocimiento de lo que es una carrera, un rallye es este caso, en muchas de ellas.

Estamos ante el accidente con mayor número de víctimas en la historia del automovilismo, en España. Superior incluso al de Montjuic, en la carrera de Fórmula 1 de 1975, en el que fallecieron 5 personas. Entonces fue la pérdida de un alerón en el coche del alemán Rolf Stommelen lo que provocó la tragedia. En este accidente hay muchos culpables, demasiados como para que no cambie la estructura de los rallyes actuales, como entonces se cambiaron los protocolos de seguridad en la Formula 1.

Hablamos de políticos culpables. Parece una perogrullada, pero la culpa es en parte de los políticos. Es incomprensible que las comunidades autonómicas actúen bajo sus propios criterios, sin control alguno y, como en este caso, que estas pruebas regionales no tengan ningún vínculo con la Federación Española de Automovilismo. La ley del deporte lo permite.

Hablamos de ecologistas y protestones profesionalizados que se oponen a todo, igualmente culpables. Todo es prohibir, todos son espacios protegidos, los de ciudad estropean el monte y la eterna cantinela: “un rallye, ¿que es eso? pues por aquí no pasan”. Condicionantes insalvables que reducen los rallyes actuales a dos o tres tramos, por los que se realizan varias pasadas, de manera que los pilotos pasan cada vez más rápido y los espectadores terminan por concentrarse en los pocos puntos donde pueden ver el paso de los coches, limitándose el espacio seguro que pueda acoger a los miles de aficionados que se desplazan a los tramos.

No podemos excluir totalmente a la Guardia Civil. Sabemos que hacen lo imposible por retirar a los espectadores hacia las zonas seguras y sabemos, también, que repiten insistentemente a los aficionados donde pueden o no pueden ubicarse. La perdida de respeto a las instituciones invita a la impunidad de los tifosi, que les insultan, les tiran piedras y seguramente les lincharían si tomaran la decisión de anular el rallye.

A buen seguro, suponemos, que los organizadores cumplen con certeza los protocolos de seguridad, tienen coches R de intervención inmediata, señalizan debidamente las zonas para espectadores, pero difícilmente asumen la responsabilidad de anular un tramo por mala ubicación de los aficionados que se amontonan en zonas no aptas. Es cuestión de tener más comisarios o mas guardia civil y, en definitiva, es su problema, ya que son los únicos que pueden ser procesados, en caso de demostrarse que incumplen las medidas de seguridad.

También los espectadores son culpables. No tienen ninguna responsabilidad, aunque se demostrase que estaban en un sitio prohibido por la organización. Pero el sentido común aconseja no colocarse, menos con menores, en lugares donde puede llegar un coche que se sale de la pista. Peor aun si estas apoyado en un talud sin posibilidad de escapatoria. Un coche a gran velocidad y sujeto a distintas fuerzas e inercias en el momento que se cruza, hace un trompo o vuelca, puede salir disparado hacia el lugar menos previsible.

El único que no tiene culpa de nada es el piloto que, una vez se constatado el “negativo” en las pruebas de alcohol y drogas, no será procesado por delito de homicidio por imprudencia. Era una competición y con seguridad, será liberado de toda responsabilidad.

Alguien debe parar esto. Siete vidas y un deporte cuestionado deben hacernos reaccionar.

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