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Madrid abraza

Por Ángel del Río
jueves 25 de junio de 2015, 19:11h
Ciudad que se abraza unida, jamás será vencida. En Madrid se han celebrado concursos del beso más largo, pero nunca del abrazo más apretado. Y ha tenido que llegar una alcaldesa preocupada de los buenos modos y costumbres, de la concordia, que al tiempo desprecia los tuits que vejan, insultan y zahieren a víctimas del terrorismo y al pueblo judío, que no rechaza a quienes no respetan el derecho a la libertad de conciencia, a quienes invaden capillas y a los condenados por ser boleros de explosivos, para predicar que Madrid sea la ciudad del abrazo. En los primeros días de rodaje del nuevo Ayuntamiento, la verdad es que hay pocos motivos de concordia que inviten al abrazo sincero. Pero no perdamos la esperanza que proclama Manuela Carmena, para que nos abracemos los unos a otros, como ella nos abraza a todos los madrileños. Esta tiende a ser la ciudad del oso y el abrazo, y habrá que adaptar el lema a los nuevos tiempos de la nueva alcaldesa: De Madrid al cielo y un abrazo retrechero, así, en plan castizo.

Y así las cosas, espero ver por calles, callejas, cuestas, costanillas, plazas, plazuelas, avenidas y pasadizos, abrazos entrañables entre la alcaldesa y Esperanza Aguirre, entre Pablo Iglesias y Eduardo Inda, entre Cifuentes y Gabilondo, entre Sergio Ramos y Florentino, entre sindicalistas y empresarios, entre perros flautas y aristócratas, entre desahuciados y banqueros, entre Cibeles y Neptuno,entre Tania Sánchez y el administrador único de "Aúpa". Encontraremos abrazos futboleros, como los que celebran un gol; abrazos de oso entre personas de una coalición política de compromiso; abrazos por la espalda, de quienes intentan clavar sus uñas en la espalda del otro; abrazos entre manostijeras y robocot, dentro de la misma casa común, abrazos faroleros cuando algunos andan un poco perjudicados por la resaca electoral . Abrazos y más abrazos. Hay abrazos que asfixian y abrazos que inquietan. Manuela quiere que Madrid sea la ciudad del abrazo. Empecemos por atemperar el ánimo de los radicales creciditos, tras ingerir una buena dosis de populismo, y no pidamos peras al olmo, ni abrazos de cartón, porque el madrileño cuando abraza, es que abraza de verdad, y no es menester animarle, con un bando municipal.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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