A los escritores Víctor García Antón y Kike Cherta les queda algo menos de medio año para cumplir el reto en el que se embarcaron: escribir un cuento cada día durante todo un año. Este proyecto, bautizado como 'Cuentos como churros', es una original iniciativa, sin interés comercial, que consigue crear un vínculo muy especial entre los 'churreros' y los 'comensales'. Tan solo hace falta tener buenos ingredientes.
La churrería de Víctor y Kike abre temprano para dar salida a la gran cantidad de ingredientes que cientos de lectores les envían para que cocinen los ansiados churros que todos esperan. De lunes a viernes -cierran fines de semana y festivos- los dos cocineros no paran de freir y endulzar cuentos. "Surgió como una locura y por las ganas de experimentar, hacer algo distinto", explica Kike Cherta. "Nos preguntamos si seríamos capaces de hacer un cuento cada día y pensamos que lo mejor era que enviasen los ingredientes, así estableceríamos una conexión con los lectores". Y así hicieron, se embarcaron en esta aventura que asumen como un nuevo proceso de aprendizaje. Los lectores les envían fotografías, palabras, dibujos o ideas, los ingredientes necesarios que pasan por las manos de ambos para crear relatos cortos. "No existe un tamaño estándar de churro", cuenta Cherta. "Hay churros largos y cortos. Depende del día y depende del churrero. Además, hay cuentos que comenzamos y dejamos en el horno, para retomarlos días después. Otros salen del tirón".
Entre tres horas y tres días es el tiempo que les lleva cocinar las historias más divertidas, sugerentes y atrevidas que son publicadas en la web Cuentos como Churros. Hasta el momento han creado 140 churros y tienen en el horno otros cientos guardados para ir saliendo poco a poco. Los creadores del proyecto se decantaron por este nombre porque "trabajan a destajo" y se convierte así en una manera de entender la literatura más cercana. "Al decir que escribimos como churros queremos decir que tratamos a la literatura de tú y le quitamos el adjetivo de elitista", asegura Kike Cherta.
Hasta la fecha, Cuentos como churros tiene más de 5.000 usuarios diferentes en 80 países. Sorprende, cuenta Cherta, que algunos de los clientes fijos de la churrería "no son lectores habituales de libros de relatos". Otros son adolescentes, aficionados a la fotografía y el arte y sobre todo, mujeres, "son más curiosas y tienen más ganas de compartir", añade. Y la comunidad de Instagram se ha vuelto muy activa con ellos compartiendo y comentando las imágenes publicadas.
Los dos expertos de la masa churrera tienen experiencia en construir historias. Víctor García Antón es profesor de narrativa breve en la escuela Fuentetaja y autor de, entre otros, los títulos 'Nosotros, todos nosotros' y 'Volanderas'. Kike Cherta ha sido ganador del II Premio de Narrativa Francisco de Ayala con 'La bofetada de Gilda'. Una trayectoria que han querido trasladar a otras cocinas en las que el producto es más inmediato y espontáneo. Cuando cumplan el reto que se han marcado, un cuento por día a lo largo de un año, "sería precioso poder publicar un libro con los mejores churros", anhelan los escritores. Y si no es posible, tienen claro que el proyecto debería seguir aunque ellos no continúen, "esto ya tiene vida propia", aseguran.