Mientras los candidatos fluyen de un lugar a otro, los madrileños se atascan en las calles y las carreteras. Este lunes, la situación del tráfico a primeras horas de la mañana, ha sido caótica, especialmente en la zona sur, y de forma más crítica en el eje carretera de Toledo, paseo de Santa María de la Cabeza, Delicias, Atocha, Alfonso XII y plaza de la Independencia. Es como si en este lunes de temperatura veraniega, las gasolineras regalaran combustible y todo el parque automovilístico de Madrid se echara a la calle. Atascos de hoy como aquellos de hace pocos años, y que durante un tiempo la crisis nos hizo olvidar.
Por cierto, y ya que hablamos de los problemas circulatorios y la imposibilidad de poner orden en el desbarajuste del tráfico, sigo sin escuchar a ninguno de los candidatos al Ayuntamiento de Madrid, proponer que la Policía Municipal vuelva a las calles de la ciudad para regular la circulación, sólo Esperanza Aguirre ha hecho un guiño en este sentido, y ha apostado porque la Policía Municipal recupere esas competencias cedidas a favor de los agentes de Movilidad. Lo que ocurre es que ese guiño de la candidata Aguirre, despierta cierto recelo al relacionarlo algunos, con el poco afecto que éste pueda tener con esos agentes de Movilidad a raíz del incidente protagonizado por aparcar su coche en el carril bus de la Gran Vía, y los efectos colaterales personales que le produjo esta acción. Incidentes aparte, gustos o disgustos al margen, personalmente sigo manteniendo lo que ha mantenido desde un principio: el servicio de agentes de Movilidad no ha mejorado, ni mucho menos, la situación circulatoria, y su presencia no es satisfactoria en puntos y momentos clave.