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¡Qué bonito es tener memoria!

viernes 12 de septiembre de 2014, 09:17h

Esto es que lo que me decía este fin de semana mi buena amiga Ramona, una "senior" ilustre y muy ilustrada de..., bueno, quedémonos con que cuenta con poco más de 80 años, aunque no los aparenta en absoluto; me contaba que se estaba disfrutando de un paseo con sus dos hijos por las calles del pueblo de su madre y de su abuelo. "¡Qué bonito es, Jesús, poder tener memoria!", "acabo de pisar las mismas calles del pueblo que pisaron antes mi madre y mi abuelo y además, lo estoy haciendo disfrutando con mis dos hijos".

Estaremos en crisis económica y de empleo en España, y quizá incluso de políticos íntegros, pero desde luego no hay "crisis de valores", porque a buen seguro que Ramona es capaz de transmitir estos sentimientos y estas emociones, fruto de la buena memoria, como valores esenciales en la vida tanto a sus hijos como a su nieto.

Precisamente esa memoria, es la que se pierde poco a poco cuando se padece una Enfermedad de Alzheimer, esa "enfermedad del olvido" que solo recuerda la sociedad en general y los medios de comunicación en particular, el día 21 de Septiembre, porque es el Día Mundial de esta triste enfermedad, o bien cuando la estrategia de marketing de alguna industria farmacéutica lo tiene entre sus objetivos como consecuencia de alguna de sus investigaciones. Son pacientes, las personas que padecen una Enfermedad de Alzheimer, que necesitan casi desde el principio de su diagnóstico del cuidado directo y continuo de un familiar, amigo o voluntario, los que se conocen desde siempre como "Cuidadores Informales", a pesar de ser especialmente formales en todos los sentidos: nunca faltan a su trabajo, siempre acuden de forma puntual, todos los días de guardia, de día y de noche y todos los fines de semana, sin días libres, sin vacaciones, sin derecho a la baja laboral y sin el más mínimo salario. No son cosas mías, aunque también, si les propongo que cambiemos de forma de pensar y modifiquemos el título que le podemos otorgar desde la sociedad por el de "Cuidadores Principales". Y "Principales", porque lo son. Son sin duda alguna, el eslabón necesario, imprescindible y principal, entre el paciente, los profesionales sanitarios y el propio Sistema Nacional de Salud. Nadie quiere pensar en las consecuencias que tendría una posible "huelga de cuidadores" para el Sistema Sanitario. Es más que posible que se colapsaran totalmente y en muy poco tiempo todos los servicios de urgencias hospitalarios y todos los centros de salud. Tranquilos, esto no sucederá, solo se trata de una personal malicia, sencillamente porque como digo, son los más formales de cuantos nos dedicamos al cuidado de los pacientes crónicos, de Alzheimer o de cualquier otra enfermedad, y bajo ninguna circunstancia dejarían al paciente sin los cuidados que precisa, y son los que en definitiva ayudan de una forma indiscutible a mantener y mejorar si cabe, la sostenibilidad de nuestro Sistema Nacional de Salud.

Y termino esta tribuna de opinión agradeciendo sinceramente a Ramona sus pensamientos, porque sin duda son los que me han llevado a escribirla.

Dr. Jesús Sánchez Martos
Catedrático de Educación para la Salud
Universidad Complutense de Madrid

Jesús Sánchez Martos

Catedrático de Educación para la Salud en la Universidad Complutense de Madrid

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