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Las bicicletas ¿son para Madrid?

jueves 26 de junio de 2014, 07:40h

La puesta en marcha de BiciMAD, el nuevo sistema de alquiler de bicicletas públicas que se ha puesto en marcha en la capital de España, no ha empezado con buen pie. No sólo porque la alcaldesa, Ana Botella, fuera fuertemente pitada por un conductor de autobús ante el que ella, y el numeroso grupo que la acompañaba durante la presentación del invento, se cruzó, obstruyéndole la salida. Esto no es más que una anécdota. Lo gordo vino después, cuando el sistema informático que debería gestionar este sistema de alquiler se cayó estrepitosamente. El primer día. Y el segundo. Y el tercero parece que también.

Lo cierto es que el primer día, se apuntaron al sistema mil personas. Y seguro que muchas otras intentaron entrar, curiosearon por la página web, entraron a informarse... una sobrecarga de curiosidad que tiró abajo el programa informático. Hombre, no es un buen inicio, pero tampoco me parece suficiente para invalidar el sistema. De hecho, cuanto más agrias son las críticas que escucho -hay quien parece encantado de que el invento no funcione-, más simpatía siento hacia esta iniciativa, que me parece buena para la ciudad.

En contra de las opiniones generales, Madrid me parece una ciudad ideal para la bicicleta. El clima es bastante bueno -no creo que nadie pueda alegar que el frío de la capital puede ser un freno para usar la bici, sobre todo si se ha visto a los ciclistas por las calles de Copenhague en invierno-, y el problema de las cuestas queda perfectamente solventado con las bicis con motor eléctrico; solo hay que probarlas para convencerse.

Si acaso, el problema de Madrid pueden ser los conductores: demasiado acostumbrados a "driblar" en el atasco, a cambiar de carril sin avisar, a una conducción muy viva y muy ágil; nada que ver con la tranquilidad de capitales de provincia, como bien se encargan de decirnos los parientes de otras localidades cuando llegan aquí. Esos son los que tienen que acostumbrarse a los nuevos tiempos, a convivir con las bicicletas, y con sus ocupantes, más frágiles siempre. Urge una campaña que recuerde a los conductores que en los carriles con prioridad para la bici hay que circular a un máximo de 30 kilómetros por hora, y que los ciclistas deben ir ocupando el medio del carril y no arrinconados a la derecha. Pero ya, porque la bici se va a quedar en Madrid.

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